El sanjuanino Claudio Iván Famar en una audiencia del caso.

Claudio Iván Famar Sánchez, de 34 años y nacido en San Juan, fue condenado este martes a ocho años de prisión efectiva por abusar sexualmente de siete menores de edad que se encontraban bajo su tutela como entrenador de hockey sobre patines. El fallo revelado por este diario y dictado por el juez del Tribunal Penal Colegiado Nº1, Carlos Daniel Torres, fue tras homologar un juicio abreviado en el que el acusado confesó todos los hechos presentados por el fiscal Gonzalo Marzal.

De acuerdo con fuentes judiciales, el deportista fue reconociendo “uno por uno los hechos” cuando les fueron leídos en la audiencia de instancia privada. Luego de conocida la resolución, la mamá de una de las víctimas habló con El Sol y reveló sus sensaciones tras casi dos años de lucha en los Tribunales.

Lo cierto es que el acuerdo entre la defensa, representada por los abogados Cristian Vaira Leyton, María Celeste Aguirre y Agustín Magdalena, y la fiscalía se concretó durante el encuentro de este martes a las 8.30.

La querella estuvo a cargo de los abogados Sergio Salinas, Lucas Lecur, Julieta Massara, y Francisco Machuca, quienes representaron a las familias de las víctimas durante todo el proceso judicial. Pidieron y les hicieron lugar que sean notificados tanto la Asociación Mendocina de Patín y el Gobierno para que el ahora culpable con fallo firme no vuelva a tener contacto con este tipo de actividad.

Famar cumplirá su condena el 22 de junio de 2031.

Las agresiones sexuales investigadas en primera instancia por la fiscal Virginia Rumbo y luego por su par Gonzalo Marzal, se desarrollaron entre enero de 2014 y diciembre de 2022 en diferentes instalaciones deportivas de Godoy Cruz, donde Famar se desempeñaba como entrenador. Las víctimas, todas menores de edad con edades comprendidas entre los 9 y 14 años, fueron abusadas en el contexto de entrenamientos y actividades deportivas, aprovechando el imputado su posición de autoridad y confianza.

El primer caso documentado ocurrió entre enero de 2014 y enero de 2015 en la cantina del club Petroleros YPF, ubicado en calle Huergo de Godoy Cruz. En esa oportunidad, Famar abusó reiteradamente de una niña de entre 11 y 12 años, ingresando al vestuario con el pretexto de buscar elementos deportivos. Realizaba tocamientos en la zona genital de la menor mientras la presionaba contra su cuerpo, aprovechando que la niña tenía dificultades para moverse debido a que llevaba patines puestos.

Los restantes seis casos tuvieron lugar principalmente en la cancha de hockey ubicada en el interior del Hipermercado Libertad, en calle Joaquín V. González del mismo departamento, en las instalaciones del Club Godoy Cruz Antonio Tomba y también en una casa. En casi todos estos episodios, que se extendieron entre 2021 y 2022, Famar utilizó ejercicios de elongación y corrección postural como excusa para cometer los abusos.

La modalidad era similar en la mayoría de los casos: el entrenador hacía que las menores adoptaran posiciones específicas, como la denominada “del perrito”, colocándose detrás de ellas y apoyando sus genitales en la zona de los glúteos de las víctimas. En algunas ocasiones también realizaba tocamientos en la zona genital de las niñas con sus manos, siempre bajo el pretexto de estar enseñando técnicas deportivas.

Uno de los episodios ocurrió el 12 de junio de 2023 en la cantina del Club Godoy Cruz, cuando Famar llevó a una menor de 10 años a un recinto cerrado del cual él tenía llave. Allí, con la excusa de enseñarle ejercicios, hizo que la niña adoptara diferentes posiciones para poder abusar de ella sin ser visto por otros.

El último caso registrado se produjo en diciembre de 2021 en un domicilio particular de calle Tomás Edison, donde Famar intentó besar a la fuerza a una adolescente de 14 años, quien logró resistirse y evitar el contacto.

Las calificaciones legales aplicadas fueron abuso sexual gravemente ultrajante por su duración y las circunstancias de su realización, agravado por ser encargado de la educación de las víctimas, en un número indeterminado de hechos, y abuso sexual simple en grado de tentativa. De haber ido a juicio oral, Famar se enfrentaba a una pena potencial de hasta 50 años de prisión, razón por la cual decidió confesar y acogerse al procedimiento abreviado.

La denuncia que provocó la reacción

La investigación nació en el 2022 cuando la primera madre se animó a denunciar los abusos sufridos por su hija en una oficina fiscal. Esta presentación inicial fue el detonante para que otras familias tomaran conocimiento de situaciones similares y se sumaran a la causa, conformando un total de siete víctimas.

La madre de la niña vejada que denunció por primera vez los hechos expresó este martes a El Sol su sentir tras conocerse la condena: “Esta lucha no ha sido fácil, he pasado momentos de mucha angustia, dolor y miedo. Pero también una fuerza que nunca imaginé tener. Cuando vino mi hija a contarme lo que vivió, sentí que el mundo se me venía abajo, pero supe que no podía quedarme callada, no solo por mi hija sino por las demás niñas que vinieron después”.

La mujer, de quien se reserva su identidad para proteger a su hija, reconoció lo duro que fue el proceso: “Enfrenté muchas dificultades, la culpa de no haberme dado cuenta lo que estaba viviendo. El miedo a no ser escuchada. No hay palabras que puedan describir el dolor al descubrir que alguien a quien le confiabas tu hija, le hizo tanto daño”.

Sobre el trabajo conjunto de las familias afectadas, destacó: “Esta batalla no fue solo mía, es de todos los padres y víctimas que pasamos por Famar, siempre estuvimos juntos peleando, llorando, unidos. No me iba a rendir, porque el amor por mi hija es más fuerte que todo, ella merece justicia y poder sanar, recuperar su niñez sin miedo y sin traumas, volver a ser la niña que era”.

Respecto a la condena, manifestó sentimientos encontrados: “Se hizo justicia, no sé si realmente era lo que yo quería. Porque 8 años son pocos para todo el daño que les causó”. Sin embargo, agradeció el trabajo de los abogados querellantes: “Gracias a nuestros abogados Salinas y Machuca que la pelearon siempre y lograron que tengamos justicia y paz”.

Finalmente, envió un mensaje a las otras víctimas de abuso: “Como madre quiero que mi hija y todas las víctimas de abusos sepan que no están solas y que no se callen. Que siempre hay que hablar porque así como le prometí a mi hija que lo íbamos a meter preso y que iba a pagar lo que le hizo, para que nunca más le haga daño a ninguna otra niña”.