Un joven de 26 años que fue baleado la madrugada del domingo a metros de su vivienda del asentamiento 8 de Abril, en Las Heras, sigue luchando por su vida en el Hospital Lagomaggiore. El hombre sufre una discapacidad que le dejó un grave accidente en moto y que no le permitió seguir trabajando en la albañilería. El autor actuó encapuchado pero aseguran que se trata del integrante de una banda que se dedica a “quitar y vender” casas en esa zona.  

El modus operandi ya es conocido en casi todos los asentamientos de la provincia. Un grupo de sujetos que se dedican a la vida delictiva intentan espantar a los habitantes del lugar para quedarse con sus viviendas y luego venderlas. 

La familia de Joan Araujo asegura que el ataque que sufrió fue por esa razón. El joven es padre de dos niños, y, desde hace casi cinco años, una lesión en el tórax, producto de un accidente en moto, lo dejó con escasas posibilidades laborales. Antes trabajaba como albañil pero su discapacidad no le permitió continuar en ese rubro. Actualmente hacía algunos trabajos livianos para una mujer que le ofreció ayuda.

La situación provocó que Joan y su esposa debieran mudarse al asentamiento 8 de Abril, donde residen hace 4 años. Su esposa, habló con El Sol aseguró que la vida allí “es difícil” y que tal vez comprar una casa en ese lugar “fue una equivocación”. El problema reside en que una banda de delincuentes tiene a maltraer a la mayoría de los vecinos.

El domingo cerca de las 2, Joan salió de su casa para ir a comprar junto con su hijo y un sobrino. En el camino, un sujeto encapuchado y vestido de negro los sorprendió y le disparó con una escopeta. Los tiros le dieron en la cara, la nuca y la espalda.

Con las pocas fuerzas que tenía, el joven fue corriendo a su casa para pedir ayuda. Rápidamente fue trasladado en un vehículo particular hasta el Hospital Lagomaggiore, donde fue asistido por el médico de guardia y luego derivado al quirófano para ser intervenido por la grave herida que presentaba en el cráneo. 

La víctima continúa internada en Terapia Intensiva de ese nosocomio capitalino. Su mujer contó que los profesionales de la salud a cargo le dijeron que “está estable”, pero que su situación no deja de ser delicada. 

Su mujer está casi todo el día junto él en el Lagomaggiore.

La causa quedó a cargo de la Oficina Fiscal Nº5, caratulada como averiguación de lesiones por arma de fuego. Sin embargo, por la gravedad de las heridas, podría pasar a la Fiscalía de Homicidios en los próximos días.

Pese a que la investigación no ha avanzado, los familiares señalaron que el ataque es una maniobra que utiliza una banda que reside en ese asentamiento para espantar a los vecinos, quedarse con sus casas y luego venderlas o utilizarlas como base. 

“Acá te pegan o te disparan por nada. Él (por Joan) no tenía problemas con nadie. Hacía como dos semanas que no salía de la casa porque se la pasa hospitalizado”, relató afligida su esposa.