Una vida que parecía perfecta. Enamorados. Por lo menos, así se mostraban en las redes sociales. Económicamente, tampoco había inconvenientes y siempre había salidas y viajes para disfrutar, contaron desde el círculo íntimo de Karen Leylen Oviedo, la mujer de 31 años que está presa desde el miércoles de la semana pasada acusada de matar a su pareja utilizando un potente químico e ingrediente primario del anticongelante para autos.
Es más, hasta aportaron que una familiar de la mujer había ganado el Quini 6, el juego de azar, hace no mucho tiempo.
Lo cierto es que Rolando Ángel Aquino, quien padecía un principio de depresión, se transformó en la víctima fatal del conmocionante caso bautizado por los investigadores como “envenenadora de Guaymallén”, tal como reveló El Sol.
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La instrucción de la causa que está en manos de la fiscal Claudia Ríos, de Homicidios, sostiene que la mujer le suministró un líquido anticongelante para vehículos camuflado en jugo de naranja cuando, en realidad, el hombre debía tomar un remedio por una enfermedad en la piel.
Aquino comenzó a sentirse mal antes del lunes 7 de febrero y terminó internado en una clínica privada de Ciudad. Fue su propia pareja quien lo trasladó para una atención médica. Al otro día, este hombre falleció y una serie de contradicciones en la versión de Oviedo generaron que la fiscal profundizara una investigación que la dejó en un calabozo.

De la reconstrucción surge que Oviedo declaró en la causa inicialmente cuando ya existían sospechas acerca de la causa del fallecimiento. A los detectives no les cerraba el motivo que aseguraba la mujer, relacionado con una enfermedad en la piel y por esto apuntaron contra ella.
Dijo que le suministraba una medicación a través de un gotero y cuando le pidieron que lo entregue señaló que una empleada de ella lo había tirado. El próximo paso de los sabuesos fue ir por la trabajadora para que cuente lo que sabía.
Cuando le preguntaron sobre la afirmación que había dado Oviedo, la mujer lo negó rotundamente. Aclaró que no había tirado el recipiente y que su patrona era quien le suministraba jugo de una marca específica con “la medicación” para la enfermedad en la piel.
El fin de semana antes del deceso, Aquino comenzó a sentirse mal. Vomitaba y presentaba convulsiones. Se negaba a ingerir lo que le daba su mujer y le pidió por favor que no lo atendiera más, “porque todo lo que me estás dando me caen mal”, dijo el hombre tal como escuchó la testigo.
Cuando las sospechas era cada vez más grandes –mientras se esperaba el informe preliminar de la necropsia–, se ordenó la aprehensión de la mujer nacida el 30 de marzo de 1990.
Secuestraron su teléfono celular y allí descubrieron que había buscado en Google “cuál es el veneno más letal” y “cómo borrar el historial de búsqueda”.
También de la propiedad que compartían secuestraron elementos de importancia para la causa, como botellas y un gotero.
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Además, había realizado la compra de un anticongelante a través de Mercado Libre. Este químico utilizado para motores de autos contiene etilenglicol, el ingrediente primario de los anticongelantes para automóviles.
Es incoloro, inodoro y con sabor dulce y altamente tóxico. Con las sospechas cada vez más fuertes, y con la necropsia confirmando que Aquino había fallecido producto de una importante intoxicación, la aprehensión de la mujer se transformó en detención.
La imputaron por homicidio agravado por el vínculo y por “envenenamiento” y ordenaron que pase a la cárcel.
