Policía encontraron este miércoles el celular de Sergio Lobos (63), el carpintero asesinado a fines del año pasado, durante un allanamiento en San Roque, Maipú. Un chico había hallado el aparato tirado en la vía pública. Será sometido a peritajes.
El procedimiento fue realizado por personal de Homicidios, bajo las directivas del fiscal Gustavo Pirrello, en un domicilio localizado en la ruta 60, donde se halló el teléfono de Lobos, que estaba en poder de un menor de edad.
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El adolescente relató que el pasado 27 de diciembre andaba a caballo junto a unos amigos cuando, en las inmediaciones de un puente de la ruta 60, divisó el celular tirado y con la pantalla rota.
Asimismo, el chico agregó que llevó a reparar el dispositivo y comenzó a utilizarlo en los últimos días. Eso le permitió a los pesquisas ubicarlo mediante la geolocalización del mismo.
Tras la medida, el aparato fue secuestrado y quedó a disposición de la División de Delitos Tecnológicos, que lo someterá a los peritajes correspondientes para obtener mayor información sobre lo que sucedió con Lobos.

La semana pasada se conoció el resultado necropsia al cadáver de la víctima, mediante el cual se confirmó que fue asesinado y que un fuerte golpe en la cabeza, más precisamente en la frente, le provocó el deceso.
Esa agresión habría sido provocada con un elemento contundente, probablemente un fierro, y le provocó hundimiento de cráneo.
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Por su parte, el único sospechoso que tenía el caso, Victor Hugo Zalazar (37), fue hallado suicidado el 24 de diciembre, detrás del cementerio de Santa Blanca, cuando familiares de Lobos realizaban rastrillajes para dar con el carpintero.
Fueron los allegados a la víctima quienes también dieron con su cuerpo el 27 de diciembre a la vera del Río Mendoza, entre los distritos de Barrancas y Fray Luis Beltrán.

La hipótesis principal de la Fiscalía es que Zalazar mató a Lobos para robarle la Ford Ranger blanca que el sexagenario utilizaba para trabajar.
La víctima y el victimario se habían conocido días antes del hecho de sangre en una obra en construcción. En esa ocasión, Zalazar se ofreció a hacer de intermediario en la compra de una barra antivuelcos que buscaba adquirir Lobos.
Ambos pactaron reunirse el martes 21 de ese mes, día en que el carpintero salió de su casa de Palmira y jamás regresó. Al día siguiente, la camioneta fue hallada abandonada y con modificaciones cerca de la casa de Zalazar, lo que dio inicio a la búsqueda de ambos.
