Los malvivientes y la moto en la que se movilizaban.

La noche del viernes quedó marcada por un hecho de inseguridad que encendió las alarmas en la Sexta Sección de Ciudad: una adolescente de 17 años fue baleada a corta distancia por motochorros que le robaron el teléfono celular. El caso, que se investiga como robo agravado y tentativa de homicidio, está en manos de la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta y concentra los esfuerzos de distintas divisiones policiales para intentar dar con los autores.

El asalto ocurrió en la intersección de Huarpes y Aristóbulo del Valle, a metros de la casa de la víctima. Eran las 22.13 (horario basado en una cámara de seguridad) cuando la joven caminaba por la vereda rumbo a su domicilio en calle Huarpes.

En ese momento fue interceptada por dos delincuentes en una moto, de color oscuro. La secuencia completa fue registrada por cámaras de seguridad privadas de la zona, que sirvieron para conocer en detalle el modus operandi. Tenían casco.

La abordaron, escaparon, pero regresaron: la dispararon en movimiento.

Según esas imágenes, los ladrones se le acercaron y uno de ellos le arrebató un celular Samsung J7 después de descender del rodado durante algunos segundos. En la filmación se observa cómo, tras concretar el robo después de un breve seguimiento, los agresores avanzaron a contramano por Huarpes hacia el norte, pero a los pocos metros decidieron regresar tras un giro en “U”, acción que llamó la atención de los pesquisas.

Fue entonces cuando, ya con la víctima intentando cruzar un pequeño puente peatonal y de estacionamiento, uno de ellos extrajo un arma de fuego y le disparó en la zona lumbar mientras se encontraban en movimiento. Se trata del malviviente que circulaba de acompañante. El proyectil atravesó el cuerpo de la menor: cayó gravemente herida mientras los atacantes escapaban.

El detalle más inquietante para los investigadores es precisamente ese segundo movimiento: el regreso de los motochorros y el disparo intencional. “No fue un tiro accidental ni un disparo de advertencia. Hubo una decisión deliberada de herir”, resumió una fuente del caso a este diario. Ese comportamiento abrió la puerta a hipótesis más graves: “Un mensaje violento o un acto de saña gratuita”, agregó.

En el lugar, Policía Científica rescató una vaina servida de calibre 9 milímetros, que ya fue enviada para desarrollar peritajes balísticos. El objetivo es determinar si la misma pistola fue utilizada en otros episodios recientes de violencia en el Gran Mendoza.

El plomo no fue recuperado: la bala ingresó y salió del cuerpo de la víctima, que debió ser intervenida quirúrgicamente en el Hospital Lagomaggiore. Este domingo permanecía internada en Terapia Intensiva, estable pero bajo estricta observación.

La huida de los motochorros luego de asaltar a la adolescente y dispararle.

Los efectivos de Investigaciones sospechan que los autores podrían ser jóvenes de Las Heras o del barrio San Martín, y que se desplazaban posiblemente en una moto denunciada como robada, como generalmente actúan. Desde hace semanas que se vienen registrando golpes similares en la zona y en muchos casos apuntan a los mismos personajes (sus identidades se reservan para no entorpecer la causa).

La falta de una patente legible en las imágenes complicó la identificación inmediata en un primer momento. No obstante, se trabaja en el análisis cuadro por cuadro y en el entrecruzamiento con bases de datos de motos sustraídas.

Otro dato llamativo de la filmación es la presencia de un automóvil gris, posiblemente un Volkswagen Bora, que circulaba por la misma calle justo en el instante del ataque. Su conductor no se detuvo, pero para los investigadores podría convertirse en un testigo clave: desde su posición habría visto parte del robo y del disparo. Por eso, los investigadores intentaban ubicarlo para que declare en la causa.

La declaración de la propia víctima también será determinante una vez que su estado de salud lo permita. Se espera que pueda brindar algún detalle físico de los agresores o de la moto.

Mientras tanto, en la zona, una de las más tradicionales de Ciudad, había preocupación. Vecinos que escucharon el disparo fueron los primeros en socorrer a la menor, que había quedado tendida a metros de su casa. “Se escuchó un tiro y enseguida gritos”, relató un residente de la zona. Ese hecho de inseguridad, a pocos metros de una esquina transitada, reflejó el nivel de violencia con la que actúan algunos motochorros.