Navarro Díaz tenía 37 años.

El caso de la muerte de Darío Alfredo Navarro Díaz dio un giro en las últimas horas y pasó de ser investigado como un homicidio a encaminarse hacia un posible archivo. Durante dos días, la causa se trabajó como un asesinato luego de que un examen preliminar hiciera suponer que el hombre había sido ultimado de manera violenta en la vía pública de Godoy Cruz.

Navarro Díaz, de 37 años y oriundo del mismo departamento, fue hallado sin vida el viernes por la tarde sobre calle Azcuénaga, entre Rodríguez Peña y San Francisco del Monte, tras un llamado al 911 que alertaba sobre una persona tendida en el suelo. Al arribar, la Policía constató que no tenía signos vitales y el personal del Servicio de Emergencias confirmó su fallecimiento. Las lesiones visibles en la cabeza y el estado del cuerpo reforzaron, en un primer momento, la hipótesis de un crimen.

La información inicial señalaba un hundimiento de cráneo compatible con un golpe extremadamente fuerte producido por un elemento rígido, además de una herida en el cuero cabelludo.

Esa evaluación preliminar llevó a los investigadores a hablar de un ataque de gran violencia y a centrar las tareas en la reconstrucción de las últimas horas de la víctima, el análisis de cámaras de seguridad y la búsqueda de posibles testigos o sospechosos.

Sin embargo, el adelanto del informe forense cambió por completo el rumbo de la instrucción que lidera la fiscal de Homicidios Andrea Lazo. La necropsia determinó que Navarro Díaz no presentaba fracturas en el cráneo y que las marcas que tenía eran escoriaciones superficiales compatibles con caídas o golpes leves.

El estudio interno reveló un cuadro severo de salud, con compromiso cardíaco y pulmonar, y una infección respiratoria avanzada. La causa de muerte fue establecida como insuficiencia cardiorrespiratoria aguda a raíz de una neumonía.

Con estos datos, la hipótesis de un homicidio perdió fuerza y el expediente podría ser archivado en los próximos días, a la espera del informe definitivo. Las muestras tomadas durante la autopsia servirán para descartar otros factores, pero el escenario este lunes ya es muy distinto al que se planteó apenas conocido el hallazgo.

Navarro Díaz era conocido en la zona. Vivía en situación de calle y se lo veía con frecuencia realizando changas en una chacarita cercana. Vecinos y comerciantes lo identificaban como un hombre habitual del lugar, que solía vincularse con otras personas en condiciones similares. Incluso, efectivos policiales lograron reconocerlo rápidamente por su presencia diaria en el sector.