Durante semanas, una banda integrada por –al menos- tres jóvenes había logrado camuflarse en diversas barriadas de Maipú y Guaymallén, principalmente, donde perpetraban asaltos en viviendas. Muchas veces, haciéndose pasar por policías, recorrían zonas residenciales en autos robados, simulaban operativos de seguridad y, con engaños o armas, irrumpían en casas de familia para llevarse desde dinero en efectivos, electrodomésticos y hasta ropa. La modalidad que más utilizaban era el escruche, aprovechando cuando no había moradores en las casas.
Su fachada se cayó este sábado, cuando fueron detectados por personal de la Unidad Investigativa Departamental (UID) de Maipú y, al intentar fugarse, se enfrentaron a tiros con dos efectivos. El saldo fue trágico después de siete kilómetros de persecución, tal como reconstruyeron este domingo los pesquisas: uno de los señalados malvivientes murió producto de un balazo (agonizó en el Hospital Central), otro permanecía gravemente herido y el tercero está detenido.
La investigación que permitió seguirles el rastro estuvo centrada en una serie de delitos contra la propiedad, cometidos principalmente en Rodeo del Medio y Coquimbito, entre otros distritos rurales del departamento, en los que las víctimas coincidían en un dato inquietante: los atacantes decían ser policías. En total, a los integrantes de la gavilla le contabilizaban nueve hechos. Estaban cebados.
Las sospechas se confirmaron cuando los sabuesos de la UID lograron vincular al grupo con un asalto ocurrido el viernes por la noche en el barrio Santiago, donde tres hombres armados ingresaron a una vivienda y se alzaron con dinero en efectivo, teléfonos celulares y prendas de vestir.
Horas más tardes, ya durante el sábado, mientras continuaban con tareas encubiertas y otras diligencias en la zona, los policías detectaron al trío circulando en un Toyota Etios blanco con una patente adulterada: el dominio correspondía a un Fiat Cronos de ese mismo color.
El vehículo había sido robado en marzo y lo tenían identificado. Cuando intentaron interceptarlos en una calle interna, uno de los ocupantes hizo un gesto que fue interpretado como una amenaza directa: habría intentado sacar un arma.
Se inició entonces una persecución que terminó minutos después del mediodía en las inmediaciones de Roma y San José, donde los delincuentes descendieron del auto y dispararon contra los policías para intentar continuar con la huida.
Los efectivos respondieron el ataque con las armas reglamentarias y dos de los agresores resultaron heridos de gravedad. El tercero fue reducido y detenido en el lugar. Vecinos aplaudieron el despliegue policial y hasta un testigo ayudó las capturas.
Murió uno de los presuntos asaltantes que se enfrentó a tiros con la Policía en Maipú
Uno de los supuestos delincuentes que el sábado se enfrentaron a tiros con la Policía en Maipú, falleció durante la madrugada de este domingo debido a las graves heridas que tenía. Se trata de un joven de 22 años identificado como…
Uno de los sujetos, identificado como Fernando Sebastián Almeda Soto, oriundo de Rodeo de la Cruz, fue derivado al Hospital Central y murió este domingo a las 4.50, como consecuencia de una falla multiorgánica. Su compañero Martín Kevin Manrique González, de 21 años, permanecía internado en estado reservado. “Muy difícil que sobreviva”, detalló un investigador consultado por El Sol.
El único capturado ileso fue Javier Matías Corzo Meza, de 24 años, con un prontuario extenso y peligroso. Corzo Meza es miembro de la banda conocida como “Los Riquelme”, un grupo delictivo asentado en el barrio Corazón de Jesús, Guaymallén. Es hermano de Rodrigo Alexander Corzo Meza, alias “Bartolito”, otro delincuente conocido por la policía.
Este sujeto tiene condenas por amenazas, lesiones simples y también fue investigado por abuso sexual agravado. Además, cuando era menor de edad le declararon la responsabilidad penal y luego lo condenaron a cuatro años y ocho meses de prisión por robo y homicidio.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el destino de los elementos robados: muchos de ellos eran ofrecidos a la venta en redes sociales, como el Marketplace de Facebook.
La banda utilizaba a personas de su entorno para publicar los objetos robados y generar más ganancias. Algunas de las víctimas, mientras navegaban por esa plataforma, reconocieron hace pocos días pertenencias propias que les habían sido sustraídas días antes. Esa información fue clave para avanzar con la causa.
La fiscal de Homicidios Andrea Lazo quedó a cargo de la investigación por el tiroteo y, tras los primeros testimonios y pericias, entendió que el accionar de los policías estuvo justificado porque actuaron en cumplimiento del deber y en legítima defensa. Su vida y la de terceros estaba en riesgo y se defendieron de una agresión inicial de la banda.
Por lo que detallaron las fuentes, en paralelo, la División de Robos y Hurtos de Investigaciones continuaba trabajando en otros hechos atribuidos a la banda en conjunto con el fiscal Galdo Andreoni, que podrían incluir robos en otros departamentos del Gran Mendoza.
Por su parte, Corzo Meza permanecía bajo custodia en una Comisaría, en calidad de detenido, y se esperaba que en los próximos días sea imputado por diversos delitos. Los investigadores no descartaron nuevas detenciones con otros sujetos por las pruebas que fueron acumulando en la causa
