Isaías junto a su madre, Brenda Rivas.

Brenda Estefanía Rivas (27) vive los días más difíciles de su vida luego del crimen de su hijo, Isaías Benjamín Rivas, quien recibió un balazo en el pecho mientras jugaba al celular en la vereda de la casa de su madre en el loteo Jofré del distrito de Puente de Hierro, Guaymallén.

Este jueves, luego de las capturas de Cristian Marcelo Pomar Moraga y Leonardo Andrés Porras Díaz, alias Leito, quinto y sexto detenidos de la causa, respectivamente, la madre del pequeño rompió el silencio. En una charla con El Sol, aseguró que los autores del homicidio sabían que su hijo estaba fuera de la vivienda familiar y que tuvieron intención de quitarle la vida: “Fueron a matar a mi hijo”, sostuvo.

Además, la mujer también contó que en las últimas horas recibió amenazas desde un perfil falso de Facebook: “Si tu hijo está muerto es por tu culpa y la de tu familia”, le escribieron a través de los mensajes. También le advirtieron que podía haber consecuencias si sigue “batiendo la cana”, es decir, señalar a los sospechosos que tiene el caso.

Con respecto a los acusados recientemente detenidos, afirmó que “no los conocía”, pero que todos responden al sindicado jefe narco Nahuel Agustín Pérez Cisterna (27), al igual que el resto de los imputados: los hermanos Octavio Nahuel (19) y Maximiliano Leonel Figueroa (23) y Melisa Magalí Muñoz Figueroa (25)

En ese sentido, ratificó que el conflicto que desembocó en el trágico ataque armado contra su hijo tuvo su inicio por una discusión que mantuvo el sábado su hermano, Pablo Leonel Basilotta Rivas (20), y Octavio Figueroa por una tijera de podar ajo. Explicó que su familiar le prestó al acusado ese instrumento de trabajo, jamás se lo devolvió y le exigió que se la pagara.

Más allá de esa versión, la cual resultó poco creíble para los detectives de la causa, agregó que desde hace un tiempo existía una bronca por parte de los Figueroa contra su hermano, ya que lo señalaban por “mandar al frente” a la familia Pérez Cisterna y que provocó que los allanaran el 8 de diciembre del año pasado en su domicilio del barrio San Vicente VI.

El Leito Porras Díaz y Cristian Pomar, los últimos dos detenidos del caso.

En esa oportunidad, efectivos de la Policía Contra el Narcotráfico (PCN) secuestraron 160 gramos de cocaína, armas de fuego, municiones y dinero en efectivo y atraparon a Marcos Gabriel Pérez Cisterna (23), Rodrigo Oscar Estrada Frede (24) y a Muñoz Figueroa, ahora tras las rejas por el asesinato de Isaías.

Pese a que los pesquisas creen que el hecho de sangre fue perpetrado a modo de venganza por ese procedimiento, Brenda Rivas sentenció que ni su hermano ni su familia están relacionados con la actividad narco en la zona.

El crimen de Isaías Rivas

El asesinato de Isaías Benjamín Rivas ocurrió el domingo por la noche en la citada localidad guaymallina, mientras la víctima se encontraba en la puerta del domicilio de su abuela, Patricias Rivas, en el loteo Jofré, sector anteriormente conocido como callejón Mortaro.

El niño estaba acompañado por familiares, buscando mejor señal de WiFi y esperando un pedido de comida, cuando fue sorprendido por una ráfaga de disparos. El ataque fue perpetrado por al menos seis personas que se movilizaban en dos vehículos, uno gris y otro negro.

Los agresores utilizaron armas de grueso calibre, entre ellas tres pistolas 9 milímetros, según confirmaron fuentes de la investigación. Uno de los proyectiles impactó en el pecho del menor, causándole la muerte horas después, ya durante la madrugada del lunes.

La investigación, liderada por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, tiene imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego a los seis detenidos, mientras que podría sumar como séptimo sospechoso al propietario de uno de los vehículos utilizados, quien fue marcado por la familia de la víctima.

En tanto, tras el asesinato se registraron incidentes en el barrio San Vicente VI, donde residían los acusados. Fue durante la madrugada del miércoles, en plenos festejos de Navidad, cuando tres viviendas fueron incendiadas y se reportaron tiroteos en la zona, en aparente represalia por el homicidio del niño. La situación llevó a un despliegue policial significativo para evitar nuevos enfrentamientos y reforzar la seguridad en el área.