Bento y Boiza en el banquillo de los acusados. Credit: El Sol

Luego de la reanudación que tuvo esta semana el juicio contra el suspendido juez federal Walter Bento, quien se encuentra procesado como jefe de una asociación ilícita dedicada al cobro de coimas a presos a cambio de beneficios judiciales, se comenzó a ventilar el crecimiento patrimonial de su familia durante la lectura del requerimiento de elevación a debate.

Para la Fiscalía, desde que el magistrado fue puesto al frente del Juzgado Federal Nº 1 en 2005, se registró una importante e injustificable evolución en sus bienes y de los integrantes de su familia. Numerosos viajes al exterior, compras de autos de lujo y la adquisición de diversas propiedades, fueron enumerados como parte de las pruebas vinculadas al dinero de Bento, su esposa, Marta Boiza, y sus hijos, Luciano y Nahuel, quienes también se desempeñaron como empleados judiciales.

Pero a lo largo del documento elaborado por la parte acusadora, también se le dio tratamiento a los descargos que fueron formulados por el matrimonio Bento. Lo hizo a través de diferentes escritos presentados en medio de la investigación en su contra.

El juez presentó una prueba, entre las que se encuentran una serie de cuadros mediante los cuales intentó fundamentar sus ingresos, egresos y tenencia de dinero en efectivo en moneda extrajera, aunque la pericia contable practicada por peritos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), detectó inconsistencias el crecimiento esas riquezas.

Asimismo, Bento presentó otro informe titulado “mi patrimonio”, que fue certificado por un “contador independiente” y también por el Consejo de Ciencias Económicas de la provincia. Aunque, para la Fiscalía, eso sólo lo acredita como prueba de parte y sostiene que fue elaborado con base en comprobantes y hechos económicos y financieros aportados por los propios procesados.

Por su parte, el resto de las pruebas aportadas por el magistrado son un legajo documental en el que detalla cada año de evolución patrimonial, pero que fue considerado por los investigadores como un complemento del primer cuadro presentado, donde explicaba la situación de su capital de moneda extrajera. Y agrega que el mismo fue rebatido por los peritos de la CSJN.

Por último, Bento también ofreció una puntualización de sus ingresos como juez federal de la Nación y las respectivas compensaciones y viáticos recibidos, a los que le sumó lo que percibió en concepto del alquiler de inmuebles. No obstante, el requerimiento aclara que esos capitales fueron ampliamente valorados por la pericia contable, pero que, justamente, fue donde mayores inconsistencias se encontraron.

Con respecto a su pareja, Marta Boiza, la Fiscalía señala que no presentó nada novedoso en la causa y que utiliza las mismas excusas que el suspendido magistrado. Incluso, en su escrito, apunta duramente contra la pesquisa, ya que habla de “el fiscal enemigo” y trata la investigación de “aberrante” y “absurda”.

En el documento presentado durante la indagatoria de julio de 2021, relata su historia personal y asegura que junto a su esposo ya tenía un “abultado” patrimonio desde antes de comenzar a trabajar en el Poder Judicial. Esto, principalmente, porque Walter Bento era empleado en una conocida casa de cambios en Buenos Aires.

A lo largo del descargo de 16 carillas, Boiza hace incapie en que las propiedades adquiridas por su familia son fruto del trabajo y explica que las cuestiones “económicas” eran manejadas por su marido, ya que ella sólo se dedicaba al cuidado de sus hijos.

Para los acusadores, esto último significa una importante contradicción, puesto que la mujer figura como titular de numerosas facturas presentadas por los procesados para intentar acreditar ingresos de dinero por fuera de su función en los Tribunales federales de la provincia.