Iván Gabriel Juárez Cruz tiene 26 años y llegó al juicio por jurados acusado de haber asesinado a su amiga Malén Ledesma, de 24, en diciembre del 2023. Está detenido y enfrenta una posible condena a prisión perpetua si los 12 ciudadanos que integran el jurado consideran probado el femicidio que sostiene el Ministerio Público.
Durante toda la investigación eligió no declarar. Este lunes tampoco habló. Pero mientras la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo reconstruía el ataque y exponía las pruebas en su contra, su cuerpo pareció hablar por él.
“No la mataron los cuchillos, la mató la traición”: la familia de Malén enfrenta el juicio y busca condena por femicidio
Norma Analía Da Fonseca viajó más de 1.200 kilómetros desde Rawson, Chubut, hasta Mendoza. No llegó sola. La acompañaron su esposo, Roberto Juan Julián Ledesma, y sus otros dos hijos, Nehuen y Macarena, de 28 y 20 años, respectivamente. El objetivo…
Juárez permaneció sentado frente al jurado. Se lo observó nervioso, con movimientos constantes de las manos y los dedos. Por momentos tenía la mirada perdida y parecía desorientado. Cuando Lazo describía los cuatro puntazos que recibió Malén, hacía gestos de negación y se mostraba como si desconociera aquello que la fiscal estaba relatando. Cada referencia al cuchillo, al ataque y a la fuga parecía modificar su postura.
No hubo una declaración. No hubo una explicación. Tampoco una interrupción para responderle a la acusación. Solo gestos mientras en la sala, la representante del Ministerio Público explicaba a los 12 ciudadanos que detrás de aquella relación de amistad existía una situación de control, subordinación y desigualdad de poder.

La fiscal sostuvo que Juárez comprendía lo que hacía y dirigía sus acciones. También remarcó que las pericias no detectaron alteraciones de sus facultades mentales. Para la acusación, no se trató de un ataque producto de una pérdida de control momentánea, sino de una agresión que terminó con la vida de una mujer a la que conocía y en quien la víctima confiaba. Eran amigos y habían decidido pasar el día juntos cerca de las Termas de Cacheuta, en Luján.
Ese contraste atravesará todo el juicio. Para Lazo y Fernando Guzzo, el jefe de Unidad Fiscal de Homicidios, quien también participa del proceso, Juárez debe responder por un homicidio agravado por femicidio. Para la defensa, representada por Ariel Benavídez y Gastón Nahman, se trató de un homicidio simple.
La diferencia es decisiva: el primer delito contempla prisión perpetua; el segundo prevé una pena de entre 8 y 25 años.

La acusación comenzó a reconstruir ante el jurado quién era Malén para Juárez y qué ocurrió aquella tarde de diciembre del citado año. No eran pareja. Eran amigos. Se habían conocido en el 2019, cuando ambos estudiaban en la Universidad Nacional de Cuyo y compartían una residencia estudiantil. Ella cursaba Filología Inglesa y él Traductorado de Inglés.
Malén confiaba en él. Por eso subió a la Toyota Hilux de Juárez y emprendió el viaje hacia la zona de alta montaña. A las 19.36, según explicó la fiscal, la joven se tomó una selfie dentro de la camioneta.
En la imagen se la observa relajada, acompañada y al volante. Once minutos después de esa fotografía, el teléfono de Juárez registró una búsqueda que se transformó en una de las principales evidencias de la investigación: “Aorta, arteria”.
La teoría fiscal ubica el ataque en la ruta 82, a la altura del kilómetro 31, entre Cacheuta y Las Compuertas. Testigos observaron a un hombre golpeando a una mujer junto a una camioneta blanca. Después lo vieron subir al vehículo y escapar. Malén quedó tendida sobre la banquina, gravemente herida.
Un testigo con formación en Policía Científica intentó asistirla. No pudo salvarla. Las lesiones que recibió en el cuello provocaron su muerte por pérdida de sangre, lo que se conoce como shock hipovolémico.




Juárez escapó en la Hilux y fue interceptado por policías minutos después en Chacras de Coria. Tenía las manos ensangrentadas. Según consta en la investigación, cuando los policías llegaron dijo: “Decime que no la maté, dejé el cuchillo en el interior de la camioneta”. La frase fue expuesta por Lazo ante el jurado.
Dentro del vehículo encontraron el arma blanca, ropa con sangre, la billetera de Malén y otras pertenencias de la joven. Las pericias también detectaron lesiones defensivas en la víctima, heridas en Juárez y material genético de Malén debajo de las uñas del acusado.
La reconstrucción forense permitió establecer además que las primeras agresiones se produjeron dentro de la camioneta y que luego Malén salió al exterior. La fiscal habló de cuatro puntazos y describió una violencia que, según su hipótesis, no puede separarse del vínculo que existía entre ambos.
El estudiante que googleó “aorta, arteria” minutos antes de asesinar a su mejor amiga en Mendoza
El 8 de diciembre del 2023, Malén Ledesma se tomó su última selfie a las 19.36 en el asiento del acompañante de una Toyota Hilux blanca. Sonreía con sus anteojos de marco oscuro y su remera azul, sin saber que once…
“Violencia brutal con la que se cometió este femicidio, donde además se despeja del cuerpo de su amiga, de Malén, como si fuera una cosa”, sostuvo Lazo durante su alegato de apertura.
Juárez volvió a moverse en su silla. Sus manos y sus dedos no permanecían quietos. La mirada se perdía por momentos. Frente a algunas de las afirmaciones de la fiscal hizo gestos de negación.
Esas reacciones fueron observadas mientras la fiscalía avanzaba sobre uno de los puntos que deberá resolver el jurado: si existió una relación desigual de poder capaz de encuadrar el asesinato como femicidio, aun cuando víctima y acusado no fueran pareja.
Durante los próximos días pasarán por la sala testigos presenciales, policías, peritos forenses y familiares de la víctima, entre ellos los papás de Malén, quienes viajaron desde Rawson, Chubut, para seguir todo el proceso. El domingo, la mamá habló con El Sol y no dudó al sostener que se trató de un femicidio.
Cada declaración deberá ser evaluada por los 12 ciudadanos que tendrán que responder una pregunta central: qué delito cometió Juárez.


La autoría prácticamente no será el eje de la discusión. La defensa buscará que el jurado descarte el agravante de femicidio y considere que se trató de un homicidio simple. La Fiscalía, en cambio, intentará demostrar que el crimen estuvo atravesado por una relación de poder, control y subordinación.
Juárez deberá permanecer en el banquillo mientras escucha cada una de esas versiones. Por ahora, su única posición frente al expediente ha sido el silencio. No declaró durante la investigación y no se sabe si lo hará durante el juicio.
