La madrugada del martes 14 de marzo varios choferes de una conocida empresa de taxis recibieron el pedido de auxilio de un compañero a través de la frecuencia. El conductor había sido abordado por dos pasajeros con un arma y lo obligaron a realizar un viaje por Las Heras. Un grupo de colegas interceptó el vehículo y consiguieron atrapar a uno de los malvivientes.
El sospechoso, identificado como Nahuel Emiliano Villarreal Calleja, de 23 años, fue posteriormente detenido por policías y terminó en la cárcel luego de ser imputado por el hecho cometido contra el trabajador del volante. Poco más de medio año después, el acusado reconoció la autoría durante un juicio abreviado inicial y fue condenado a 10 meses de prisión en efectivo.
Más allá del tiempo que pasará tras las rejas, el caso de Villarreal llamó la atención de las autoridades judiciales, ya que luego de esta nueva sentencia por amenazas simples que dictó la jueza Dolores Ramón, sumó el quinto fallo en su contra.
Desde que alcanzó la mayoría de edad, allá por el 2017, el reo domiciliado en el barrio Jardín Aeroparque no ha parado de entrar y salir de prisión, mayormente por cometer delitos contra la propiedad.
Ese mismo año, en el que cumplió los 18 años, fue detenido por un delito flagrante y accedió a una suspensión de juicio a prueba por el término de dos años. A los pocos meses, ya en marzo de 2018, tuvo su primer fallo condenatorio en una causa de robo, en la que también terminó confesando y resolviendo su situación mediante un juicio abreviado: le dieron una condena en suspenso.
A fines de ese año, fue nuevamente sentenciado mediante un procedimiento abreviado por un robo agravado por ser en poblado y en banda, lo que le valió un buen tiempo tras las rejas.
Después de volver a las calles, regresó a la cárcel en enero de este año luego de ser acusado por en un expediente que investigó el fiscal Correccional Juan Carlos Alessandra. Como siempre, a través de su defensa arregló un debate abreviado y sólo estuvo dos semanas en el penal.
Reincidente
Pero su estadía en las calles no duraría mucho tiempo, ya que terminaría cayendo por el episodio que tuvo como víctima al chofer de la empresa RadioTaxi. El citado día, alrededor de las 4, el conductor levantó a Villarreal y otro sujeto -no fue identificado-. en calle 25 de Mayo de Las Heras.
Acto seguido, le pidieron que los llevara hasta el barrio Jardín Aeroparque. El viaje parecía transcurrir con normalidad, pero cuando estaba llegando al destino le pidieron al trabajador del volante que se detuviera frente a un domicilio, lo hicieron esperar mientras Villarreal bajaba por algunos minutos y luego volvía a subir para continuar.
Esa situación se repitió en varias oportunidades, en la que el compañero de Villarreal siempre quedaba a bordo del rodado. Luego, en medio del recorrido, el individuo que no pudo ser individualizado metió la mano entre sus prendas a la altura de la cintura, sacó una pistola y se la pasó a su cómplice.
Villarreal tomó el arma de fuego, hizo la corredera hacia atrás, y le exigió al chofer que hicieran una nueva parada. Cuando regresó, le ordenó que continuara hasta el barrio Las Rosas: “Estacionate ahí en la esquina, en lo oscuro que no quiero que vean el taxi”, le indicó.
Cuando Villarreal volvió a descender, el taxista aprovechó para pedir auxilio al operador a través de la frecuencia, por lo que un grupo de colegas armaron un operativo cerrojo para ayudarlo.
Al cabo de algunos minutos, cuando el reo regresó y le dijo al chofer que debía llevarlos hasta el lugar donde los había levantado. Luego de recorrer varias cuadras, mientras circulaban por calle Espejo, Villarreal soltó una temible amenaza: “Eh, que vas tan rápido, mirá que se me puede escapar un cuete”.
Finalmente, en el cruce de calles Catamarca y Cornelio Moyano, otros choferes de la flota le cerraron el paso, deteniendo la marcha del rodado y bajaron por la fuerza a los dos malvivientes, aunque uno de ellos logró zafarse y escapó.
Pese a eso, Villarreal fue retenido por trabajadores, que luego lo entregaron a los efectivos policiales que llegaron hasta ese lugar. Asimismo, se logró secuestrar el arma que portaba, aunque luego personal de Balística pudo constatar que se trataba de una réplica.
