Una serie de intentos de secuestros virtuales alarmó al distrito de Medrano, ubicado en Rivadavia, en los últimos días. Si bien en ninguno de los casos –se registraron al menos cuatro– que se dieron a conocer se concretó la entrega del dinero que se solicitaba, el accionar de los autores llamó la atención a los investigadores de la zona. Además, los supuestos secuestradores conocen datos certeros sobre las familias que eligen como víctimas, por lo que sospechan de la existencia de un datero.
La información a la que accedió El Sol indica que los engaños se llevaron a cabo el fin de semana. No obstante, no todos los casos fueron denunciados a la unidad fiscal de la zona. Una de las víctimas habló con este diario y brindó detalles del modus operandi que utilizan los delincuentes.
El episodio comenzó cerca de las 16 cuando una llamada ingresó al teléfono fijo de la vivienda familiar. José, el padre, atendió, y una persona solicitó hablar con él, mencionando su nombre y apellido completo.
Luego de contestarle que estaba conversando con la persona que buscaba, el interlocutor se identificó como un efectivo policial y le comunicó que su hijo había sufrido un “accidente muy grave” junto con su novia. José entró en desesperación ya que, ese día, el joven no estaba en la casa y se había ido con su pareja a un cumpleaños. “Tenían datos precisos sobre ellos”, contó el integrante de la familia.
El falso policía continuó dando detalles con el fin de que la víctima cediera ante el pánico. Una vez que lo consiguió, comenzó a hacer el papel de secuestrador. “Te la voy a hacer corta, me hice pasar por un oficial de la Policía. Tu hijo no se accidentó, lo tenemos secuestrado. Si en 20 minutos no conseguís 50 mil pesos, le cortamos los dedos”, le dijo el sujeto. Además, también solicitó que cargaran 2 mil pesos de crédito a un número de celular, según relataron las víctimas.
Mientras todo sucedía, el resto de la familia intentaba comunicarse con el chico que decían haber secuestrado, pero tanto su teléfono como el de su novia parecían estar fuera de servicio. “Parece que algo hacen para que no puedas llamarlos”, expresaron.
Ante esa situación, el temor iba en aumento y las víctimas comenzaron a organizarse para cumplir con los pedidos de los delincuentes. Por lo que José se dirigió hasta el local de un red de cobranza, a través de la cual se haría efectivo el depósito del dinero.
En el transcurso, los falsos secuestradores seguían comunicándose con José y amenazaban con matar a su hijo. Finalmente, el hombre no alcanzó a concretar el pago ya que su hermano pudo contactarse con el joven, quien indicó que su novia y él estaban bien.
Lo llamativo fue que, minutos después, un amigo de la familia se acercó casualmente hasta la casa y contó que también había padecido el mismo engaño en horas de la mañana y que había realizado la denuncia correspondiente en la Subcomisaría Medrano.
Además, otros dos casos también se registraron en ese distrito que no llega a los 3 mil habitantes. Todos coincidieron en que el hombre que llamaba tenía tonada cordobesa y utilizaba el mismo “cuento”. Entre los vecinos de la zona comenzaron a alertarse ante la posibilidad de un nuevo caso, ya que, aparentemente, los delincuentes tienen datos sobre la gente del pueblo.
¿Cómo actuar ante una situación similar?
Los investigadores recomiendan que, tras cada llamado, se intente de inmediato comunicarse con el familiar “secuestrado” y no brindar ningún tipo de información personal. Luego se debe dar aviso al 911 y en ningún caso entregar sumas de dinero, salir solo de su casa o tomar taxis que los maleantes pongan a su disposición. Muchos de los “secuestradores” son reos de las cárceles del país que buscan tener crédito para usar sus teléfonos.
