Tiene 52 años y lleva más de la mitad de su vida en la institución que actualmente le toca liderar como jefe operativo. El comisario general (r) Luis Parigi dialogó en profundidad con El Sol sobre los dos homicidios de sus camaradas, a quienes dijo sentir como miembros de su familia: el cabo Eduardo Correa y el ascendido a cabo primero post mortem Gustavo Ramet. Además, aseguró que las estadísticas vertidas desde el Poder Judicial no son las mismas con las que cuenta el Ministerio de Seguridad, desde donde no brindaron la información requerida. “El porcentaje no es ese, el año pasado hubo más de 52 homicidios”, sentenció, con total seguridad, el cacique policial, aunque nunca mostró sus cifras.

    Desde que asumió, siempre ha estado junto Ciurca y a Orlando Rosas –subsecretario de Seguridad– en el lugar del hecho. ¿Qué se siente al llegar y ver que la víctima es un policía?
No es fácil. Pero hay un compromiso no solamente con la institución, sino en un hecho de estas características, donde hay un policía muerto, tenemos un deber con la sociedad. Uno, en un cargo de jerarquía, debe ser responsable y volcar esa seriedad a la personas que están presentes.

    ¿Qué le dice a la gente? No tratamos de explicarle nada, simplemente nos ponemos como principales responsables de lo que está ocurriendo, porque nosotros en ningún momento nos sacamos la responsabilidad de encima en cuanto a la seguridad que se debe brindar.

    ¿Como vivió los crímenes de Correa y Ramet? Se siente mucha bronca, impotencia, dolor, porque, en cierta manera, cuando uno es el jefe de una institución, el personal que tiene a cargo es como parte de su familia, y por eso lo siente muchísimo, especialmente con estos dos efectivos, porque los he conocido personalmente.

    ¿En qué circunstancias los conoció? A Ramet, cuando se presentó a la banda de música. Yo era oficial de la Policía Montada y tuve la posibilidad de recibirlo, saludarlo y felicitarlo por el destino cercano al nuestro –la banda está al lado– y también compartimos algunos espacios. A Correa también lo conocía, pero más del terreno.

    ¿Cómo era Ramet? El cabo Ramet era una persona muy especial, colaboradora, predispuesta, siempre atenta a las necesidades de sus compañeros, a dar una mano, estuviera o no de servicio, de pocas palabras, muy afable y sobresalía del resto de sus camaradas con sus nobles actitudes.

    ¿Y Correa? A él lo conocí más en el terreno, era muy querido por sus compañeros por ser un hombre de bien.Era como esos policías que en la jerga se dice que “van al frente”. En esos barrios conflictivos –estaba destinado en la comisaría del barrio La Gloria– se necesitan policías de trinchera, y eso era Correa, un policía de trinchera.

    Se colocó frente a su compañera para que no la mataran. Justamente eso es lo que demuestra la hombría de bien que tenía ese efectivo policial.

    Si hablamos de estos dos casos, no podemos dejar de lado que hay un ex policía siendo intensamente buscado por cometer el crimen de Correa
. No puedo certificar que –Víctor– Vargas haya participado en este hecho, eso lo determinará la Justicia, pero si es una persona que está involucrada en el caso, primero no lo considero como un ex policía, sino como un delincuente. Y cuando lo tenga frente a frente o el efectivo que lo tenga frente a frente, lo va a considerar como un delincuente, así que se tendrá que cuidar, como lo viene haciendo bastante bien hasta ahora.

    ¿Perdió a algún compañero durante su carrera en actividad? Sí, a Juan Zenón Campos.Era compañero mío en Toxicomanía. Fue Por acudir al llamado de un vecino que escuchaba ruidos en los techos.Cuando llegó al lugar, lo fue a identificar, el delincuente le sacó un arma, hubo intercambio de disparos y recibió un balazo que lo mató. Fue en Guaymallén. Ese hecho me dolió mucho porque era un compañero de calle.

    Hay muchos prófugos.
¿Se los busca con la misma intensidad cuando la víctima es un policía? Porque el sospechoso de matar a Ramet, Fabián Cedrón, tampoco aparece. Todos son buscados con la misma intensidad, pero el policía, cuando la víctima es un camarada, siente el dolor, lo golpea. Pero eso lo demuestra trabajando más y redoblando el esfuerzo para esclarecer el hecho.

    ¿Cómo analiza estos ocho meses de gestión? Fueron de una tarea muy ardua.Debo reconocer que Ciurca le imprime mucho trabajo a este ministerio. En todos lados tratamos de estar presentes y acompañar a nuestro personal, preocupándonos por la problemática de seguridad que hay en cualquier lugar. Seguiremos trabajando con mayor intensidad, con todos los conocimientos que uno tiene, y trataremos de incorporar todo el recurso humano y logístico para mejorar la seguridad de la provincia.