Un arma cargada que tenía como destino un detenido de la subcomisaría Iriarte de Las Heras. También marihuana oculta entre sándwiches de milanesa, en una mochila que fue descubierta por los policías de esa dependencia ubicada en el barrio 26 de Enero. Un combo que no fue explosivo de milagro, debido a que, creen los policías que hicieron el hallazgo, podría haber sido utilizada contra ellos.

Este caso publicado por El Sol generó una fuerte repercusión en la Justicia, más porque el sujeto a quien estaba destinada la pistola calibre 9 milímetros está acusado del intento de homicidio durante un asalto de un penitenciario a fines del año pasado y de balear una casa en ese mismo distrito.

Lo cierto es que, en las últimas horas, Gustavo Alexander Molina Reina, el imputado a quien debían entregarle el arma, de acuerdo con la hipótesis de los investigadores, fue derivado a la penitenciaría. Pero también la Justicia, a través de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, trabajó para conocer el origen de la Bersa que llevaba escondida una sobrina del sospechoso durante una visita.

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La información a la que accedió este diario sostiene que se trata de una pistola sustraída a un policía (un principal) no hace mucho tiempo, de acuerdo con el análisis que realizaron los detectives del número de serie.

De esta forma, el arma que habría empleado Molina Reina para balear al penitenciario y también para atacar una vivienda –por el análisis de las vainas levantadas, es la misma– todavía no ha sido encontrada.

Este nuevo capítulo sobre el origen de la pistola secuestrada durante una requisa en Iriarte motivó que se profundizara una instrucción sobre las armas a las que tenían acceso Molina Reina y su familia.

“Por los antecedentes podemos estar frente a un sujeto dedicado a cometer hechos delictivos de importancia. Es por eso que se lo va a investigar también por el robo de la pistola al policía y otros hechos relacionados”, describió un pesquisa a este diario.

En detalle

La reconstrucción de los casos que pesan sobre Molina Reina tienen su origen el miércoles 29 de diciembre por la noche. Un penitenciario fue baleado en la ingle durante un asalto mientras se dirigía a su casa por el barrio Jardín Aeroparque de Las Heras y le sustrajeron el arma reglamentaria, una pistola calibre 9 milímetros.

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El autor del hecho fue marcado por algunos testigos: se movilizaba en una bicicleta tipo montain bike. Identificado el sospechoso, quedó con pedido de captura. Poco más de un mes duró en la clandestinidad Molina Reina.

Lo detuvieron la semana pasada y fue llevado a la subcomisaría Iriarte. A esta altura, la fiscal Claudia Ríos ya lo tenía también sindicado como autor de un abuso de armas. Disparó contra una casa previamente y las vainas levantadas en ese hecho fueron cotejadas con el hallado en la escena del ataque contra el guardicárcel.

La comparación resultó positiva, es decir, se utilizó la misma pistola en ambos casos.

Molina Reina tenía orden de pasar al penal inmediatamente pero permaneció unas jornadas en Iriarte por un tema de cupos.

Lo cierto el personal policial de Iriarte comprobó que un familiar había ingresado marihuana durante una de las primeras visitas que tuvo.

El jueves llegó hasta la dependencia una sobrina para llevarle “unos sándwiches” pero, esta vez, la requisa fue más profunda: tomaron la mochila que tenía la joven y descubrieron la pistola calibre 9 milímetros marca Bersa con 12 cartuchos, además de tres porros.