José Luis Navea tiene un pasado lleno de antecedentes. Este hombre de 46 años conocido como el “Loco” acumuló causas por portación de arma de guerra, coacciones y hasta una denuncia por abuso sexual hace poco más de diez años.
Los investigadores también le contabilizaron, entre 1995 y el 2009, tres internaciones en el Hospital El Sauce por problemas de adicciones al alcohol y a inhalantes como el poxirrán. Para tomar una dimensión de su caso, su historia clínica en el neuropsiquiátrico de Guaymallén acumula tres tomos de expedientes.
Este albañil fue imputado este martes por el crimen de la jubilada Teresa Mafalda Vega, de 72 años. La mujer fue atacada la tarde del domingo –se cree después de las 14, por los resultados de la necropsia– en su casa de calle Lautaro, de Villa del Parque, en Godoy Cruz, luego del giro que presentó la instrucción al confirmarse que hubo robo de pertenencias.
Si bien estuvo en la mira desde un primer momento, no estaba claro el móvil y reinaba la duda sobre su participación debido a que había declarado en la causa como testigo. Pero, las contradicciones que presentó le jugaron una mala pasada. Dijo que había estado trabajando el domingo en una obra en construcción, pero el responsable del lugar lo negó.
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Luego de un allanamiento que se desarrolló ayer por la mañana en la casa que compartía con su madre, la fiscal del caso, Claudia Ríos, encaminó la causa hacia un homicidio criminis causa. Básicamente, el Loco Navea está acusado de matar a la mujer para lograr la impunidad de la sustracción de las pertenencias. Si es hallado culpable en un juicio oral y público, la única pena será la de prisión perpetua.

La reconstrucción
La jubilada fue atacada con una pala. Navea realizaba diversos trabajos de albañilería en el domicilio de la septuagenaria y, sostienen los pesquisas, tomó esta herramienta para agredirla en un sector del lugar.
Desconocen si estaba bajo los efectos de alguna droga o bebida alcohólicas, pero la víctima recibió un golpe certero en el rostro que le destruyó el maxilar y murió a los pocos minutos. Tras el ataque, Navea, agrega la hipótesis de la fiscalía, le tapó la cara con una toalla –una conducta que tienen algunos homicidas para evitar sentir culpa del hecho que acaban de cometer– y sustrajo diversas pertenencias, como un cofre con alhajas varias, un teléfono celular, la tarjeta de débito, una billetera y hasta un impuesto.
Estos elementos fueron hallados en la habitación donde dormía el hombre, en la casa de su madre, ubicada a pocas cuadras del teatro del hecho. Además de estas pertenencias de la víctimas, que motivaron un giro de 180 grados en la pesquisa, encontraron guantes de albañilería con rastros de sangre.
Con esta prueba, la fiscal ordenó que se practique un cotejo de ADN: si la comparación genética es positiva con respecto a la víctima, la situación procesal del Loco será más complicada y le dejará el camino habilitado a Ríos para solicitar la prisión preventiva.
Los sabuesos sostienen que, luego del homicidio, Navea se retiró del lugar y se dirigió a su propiedad. Luego tomó un colectivo y fue hasta el Casino de Mendoza para jugar un rato en las máquinas tragamonedas. Antes de ingresar a la sala de calle San Martín, habría retirado dinero en efectivo de un cajero con la tarjeta de débito de la víctima.
El caso generó conmoción en el oeste de Godoy Cruz. La jubilada era muy querida, y, el asesinato provocó críticas por la falta de seguridad en la zona. Fue una nieta la que la halló sin vida. Durante la mañana, los testigos habían visto a la mujer en un supermercado chino y también hablando con Navea.
Esta fue otra de las pruebas que lo colocaron como sospechoso número uno y provocaron su traslado a la Penitenciaría.
