La investigación por el crimen de Franco Alexander Sosa Pizarro (23), ejecutado de dos balazos la tarde del martes en el barrio Parque Sur de Godoy Cruz, continuó con un vertiginoso avance y, a poco más de un día del hecho, la causa tiene sus primeros imputados. Se trata de los hermanos Nicolás (22) y Enzo Marchán (19), trapitos de la zona que tienen vínculos con la hinchada de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
El fiscal de Homicidios Carlos Torres, que se encuentra subrogando a Claudia Ríos, los acusó ayer por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Alrededor del caso los detectives tejen varias hipótesis pero hay dos que toman fuerza a medida que continúan las tareas investigativas: un bronca de vieja data entre conocidos o un ajuste de cuentas territorial por drogas, de acuerdo con la pesquisa.
Ejecutado a plena luz del día
Sosa Pizarro vivía en el barrio Villa Jovita pero, después de haber salido de la cárcel el 28 de junio, tras cumplir una condena por un robo agravado, solía frecuentar el Parque Sur ya que allí reside su novia.
La chica vive en el monoblock 12, ubicado en una esquina de calle Lautaro y avenida Las Tipas, frente a un polideportivo municipal. Sosa Pizarro estaba afuera de la casa de su pareja el martes, minutos antes de las 15, cuando fue abordado por dos individuos en una motocicleta quienes, sin dirigirle palabra, comenzaron a dispararle. Ante el ataque, la víctima corrió para protegerse detrás de una pared, en el edificio.

Sin embargo, dos balas le dieron en la nunca y el pecho. Minutos después, un vecino lo halló tendido en el piso, desangrándose.
El hombre llamó a la línea de emergencias 911 para alertar a las autoridades sobre la situación. Al cabo de algunos minutos, personal policial arribó a la escena y cargaron al herido en una patrulla para llevarlo al nosocomio más cercano –el Hospital Lencinas– pero llegó sin vida.
Rápida detención y varias pistas a analizar
Tras el hecho de sangre, varios parientes de la víctima se dirigieron hasta el lugar. Hacía escasos minutos que los médicos habían constatado el deceso de Sosa Pizarro y los pesquisas de Homicidios les dieron la peor noticia. Después de dejarles espacio para procesar la pérdida de su familiar, fueron trasladados hasta una sede judicial para tomarles declaración con otros testigos.
Tras las entrevistas, los sabuesos conocieron varios detalles de la vida de la víctima y con quiénes estaba enfrentado.
En la mayoría de las testimoniales mencionaron a dos hermanos con quienes Sosa Pizarro venía manteniendo problemas desde que salió del penal, según contaron las fuentes. Uno de los que habló fue el hermano de la víctima fatal, quien identificó a los sospechosos.
Se trataba de Enzo y Nicolás Marchán, quienes trabajan de trapitos en la avenida Las Tipas, frente a Ecogas, y son cercanos a la facción más violenta de la hinchada del Lobo mendocino, conocida como Los Famosos 33.
Los señalados homicidas residen con su familia en la manzana 14 del Parque Sur, al oeste del complejo. Ese dato fue de importancia para los pesquisas debido a que, de acuerdo con los testigos, los agresores huyeron hacia esa dirección tras balear a Sosa Pizarro, razón por la cual también se peritarán las imágenes captadas por una cámara de vigilancia apostada en calle Montes de Oca.
Con ese y otros indicios que apuntaban hacia los Marchán, los efectivos fueron a realizar un allanamiento en el citado domicilio pasadas las 17. En el interior se consiguió detener a los hermanos buscados.
También se secuestraron cinco celulares y dos cascos, los cuales serán analizados para determinar si se utilizaron durante el hecho fatal.
Nicolás y Enzo Marchán quedaron detenidos en la Comisaría 27ª, donde funciona la Oficina Fiscal Nº4. Durante las últimas horas del martes se los sometió a pruebas de guantelete y de hisopado para determinar si habían disparado un arma de fuego.
En tanto, el fiscal Torres optó por imputar a los hermanos la tarde de ayer. Mientras, al cierre de esta edición, aguardaban los resultados de los estudios, los que serán claves para definir el futuro de los acusados.
Las hipótesis. Pese al poco tiempo que transcurrió desde que fue perpetrado el homicidio, los sabuesos ya están detrás de dos versiones concretas.
La primera que surgió indica que todo podría tratarse de un problema que acarreaba desde hace tiempo la víctima con conocidos de ese sector godoicruceño, contó una fuente judicial. Incluso, se mencionó un ataque armado que había sufrido Sosa Pizarro con su hermano el 29 de julio en el barrio Rasquin. Además, tenía un extenso listado de antecedentes, por lo que era considerado un sujeto “peligroso”.
Pero, ayer, una de las líneas investigativas comenzó a apuntar sobre un presunto ajuste de cuentas por drogas. Según aportó un pesquisa policial, el ataque pudo haberse producido por una disputa por territorios de venta de estupefacientes al por menor.
Al parecer, los Marchán realizaban esa actividad ilegal durante sus horas como cuidacoches, y Sosa Pizarro habría estado intentando arrebatarles ese punto de venta tras salir de la cárcel, según se desprende de la investigación.
