Juan Carlos Migoni luego de escuchar el fallo en su contra, este miércoles en los Tribunales fedeales.


Juan Carlos Migoni fue detenido en febrero del año pasado en el barrio Montbrun de Las Heras por integrar una banda narco internacional que compraba drogas en Paraguay y la vendía en Chile con el objetivo de cuadruplicar su valor. La organización tuvo la particularidad de esconder el cargamento en cubiertas de camión y fue desbaratada por la Gendarmería.

En agosto del 2016, luego más de medio año de seguimientos, casi todos los miembros del grupo delictivo fueron apresados cuando intentaban ingresar a la provincia por La Paz con más de 300 kilos de marihuana compactada.

Siete hombres llegaron a juicio en setiembre del 2018 y recibieron penas de entre 8 y 10 años de cárcel. Sólo faltaba atrapar y sentar en el banquillo Migoni, quien era conocido como el Gordo o Cocho y decía ser plomero.

Una vez apresado por la Policía Federal con un revólver calibre 38, 140 dosis de cocaína listas para la venta, dinero y hasta una balanza de precisión, comenzó a ser juzgado en octubre por el millonario tráfico y este jueves la Justicia federal terminó el debate en su contra: fue sentenciado a 10 años de prisión por el Tribunal Oral Federal Nº2, integrado por los jueces Pablo Salinas, Alejandro Piña y Daniel Alberto Carelli, tal como había solicitado la fiscal auxiliar María Eugenia Abihaggle durante los alegatos de las partes.

El Gordo Migoni iba a comenzar a ser juzgado por el delito de transporte de estupefacientes agravado por la participación organizada de tres o más personas, tal como sostenía el requerimiento de elevación a juicio, pero todo cambió el primer día de proceso luego de que Abihaggle analizara las pruebas en su contra.

La representante del Ministerio Público ubicó a Migoni en la misma línea de responsabilidad que tuvieron otros dos integrantes de la banda –Ramón Alberto Orozco y Cristian Escobedo, quienes fueron condenados a 10 años de encierro en el primer debate- y amplió la acusación para que responda como organizador o financista.

Así las cosas, el TOF Nº2 coincidió con los argumentos que la fiscalía y lo sentenció a pasar una década en la cárcel federal.

La caída de la organización internacional

La investigación, que fue revelada en varios informes por El Sol, sostiene que hubo trabajos de seguimiento en la calle y escuchas telefónicas para conocer los movimientos de la organización. Los diálogos entre los personajes que participaban del tráfico de la sustancia prohibida fueron determinantes a la hora de hallar culpables de los detenidos.

Los trabajos comenzaron cuando la Gendarmería capturó en el 2015 a un hombre llamado Ernesto Rolando Vallejos con 44 kilos de marihuana en Punta de Vacas. Durante el procedimiento, le incautaron el Renault Clio en el que trasladaba los ladrillos de la droga y un teléfono celular.

El aparato se transformó en una de las claves para conocer que existía una banda internacional que movía drogas por tres países: Paraguay, Argentina y Chile. Se inició un nuevo expediente y los pesquisas fueron identificando al Gordo Migoni, a los citados Orozco y Escobedo y a otros hombres como Rogelio Antonio Flores, Teobaldo Raúl Gatica, Tomás Ariel Villa (hijo), Tomás Villa del Valle (padre) y Reinaldo Ramón Romero.

Meses después, en agosto del 2016, los investigadores trabajaron el dato de que la banda iba a transportar un cargamento de marihuana en un camión Mercedes Benz. El vehículo salió de Misiones y algunos de los miembros ocultaron la sustancia en las ruedas del pesado rodado.

Entre el 17 y el 18 la droga debía llegar a Mendoza para “enfriar el cargamento” unos días. Luego, tenían que partir hacia Chile, donde los esperaba la gente que iba a comprar los panes.

Migoni era uno de los hombres que eran “espiados” en las escuchas telefónicas. Uno de los diálogos que sirvió para confirmar que estaban frente a un organizador o financista fue el que captaron mientras hablaba con un hombre de nacionalidad paraguaya.

“Ahora si quiere cargar lo que está con el caballito (camión) solo, puede cargar, pero no sé si nos va a servir a todos, son 400 metros (kilos), vos fijate, hablá con él si quiere cargar, no hace falta que ni yo vaya, eso vos te podés manejar con él, directamente a lo de mi vieja adonde vos quieras. Vos decile, mirá, si te animás a cargar eso con el caballito, dejalo en la cola (semirremolque) allí, mientras que ellos siguen laburando y te sirve, bueno, llevalo eso y yo te espero allá, vos andá, esperalo allá si te dice que sí…y eso lo llevás directamente a lo de mi hermano y mi hermano te va a llevar a un lugar adecuado. Fijate y hablá y confirmame, así yo le doy el okey a Tomás; se puede, claro como que no, si eso vos lo manejás. Producto no nos falta, lo que nos falta un poco de dinero…”; a lo que Migoni manifiestó: “Para acá se puede venir, derechito para acá, dale, papá, así me gustó más. Ahora lo llamo y te llamo a vos, que se venga completo, pero que se lo traiga en las cubiertas, en las ruedas de auxilio; yo le voy a decir que él se lo traiga en las cubiertas”.

El camión luego pasó por Corrientes para incorporar una carga de madera y partió hacia Mendoza. Mientras esto sucedía, los gendarmes analizaban las celdas que captaban todas las comunicaciones entre los integrantes de la gavilla, por lo que concluyeron que Tomás Ariel Villa, su padre y Romero circulaban en otro rodado, en un Toyota Corolla, marcando punta para dar aviso de cualquier anomalía al camionero.

El 20 de agosto a las 2, el Corolla llegó hasta Desagüadero. Le frenaron el paso y detuvieron a los tres hombres. Una hora después, sin conocimiento alguno, arribó el Mercedes Benz. Lo conducía Rogelio Flores y lo acompañaba Teobaldo Raúl Gatica.

Cuando revisaron el vehículo, encontraron 332 panes embalados de marihuana que hicieron un peso total de 317,891 kilogramos. Otra parte del cargamento, 27 ladrillos, se encontraban en un bolso en la cabina del camión.

La causa continuó trabajándose y allanaron las casas en Guaymallén de Ramón Orozco y Cristian Antonio Escobedo, conocido como Padrino. Las medidas continuaron en el barrio Montbrun de Las Heras para detener al Gordo Migoni pero no lo encontraron. Quedó en la orden del día y así permaneció durante cinco años.

El 17 de febrero del año pasado, luego de otra investigación por comercio de drogas, la División Unidad Operativa Federal de Mendoza lo sorprendió en el mismo domicilio que habían requisado años antes por la megacausa contra la banda internacional.