Mauricio Suárez, el único sospechoso de haber asesinado al psicólogo Flavio Piottante (39) y a su paciente Analía Estrella Libedinsky (30), el 12 de julio de 2006, apareció en un cruce fronterizo en el norte del país.
Suárez estaba prófugo desde hacía 17 años y fue interceptado por personal de Gendarmería cuando intentaba cruzar a Bolivia. Luego de confirmar que la causa por la cual pesaba un pedido de captura había prescrito el año pasado, fue dejado en libertad.
Todos los elementos probatorios que sumaron los cuatro fiscales que tuvo la causa lo ubicaron en las inmediaciones de la escena del crimen. A pesar de esto, Suárez burló todo el aparato judicial y policial porque nunca pudieron identificar el lugar donde se escondió todos estos años. Los detectives buscaron detenerlo e imputarlo para intentar comprobar su participación en el hecho, pero no lo consiguieron.
El doble crimen
El psicólogo y su paciente fueron asesinados el miércoles 12 de julio de 2006. Los cadáveres fueron hallados por la madre del profesional, quien vivía a unos 50 metros de la escena, en Chile y Barcala, de Ciudad.
En la casa-consultorio de Piottante hubo una pelea que terminó cuando recibió dos balazos, uno en el cuello y otro en el tórax. Por su parte, Libedinsky, quien mantenía una relación sentimental secreta con Piottante, falleció por estrangulamiento. También presentaba golpes en diferentes partes del cuerpo.
La hipótesis de los investigadores sostiene que Suárez estuvo en la escena porque las antenas de teléfono celular lo situaron en la zona. Además, después del hecho se juntó con un amigo que trabajaba en el Ministerio de Seguridad y le dijo: “Me mandé una cagada, me tengo que ir del país”.
El hoy sobreseído era ex pareja de la novia formal de Piottante por aquellos días, Andrea Troncoso, con quien tenía un pequeño hijo. Creen que por allí nació la bronca.
