Policías desbarataron esta semana dos peligrosas bandas de ladrones que actuaban en las zonas de Maipú, Luján y Lavalle.
En el caso de la gavilla que operaba en los departamentos del Gran Mendoza, se caracterizaba por cometer violentas entraderas domiciliarias y era integrada por varones y mujeres.
Mientras que la organización del norte mendocino operaba en zonas rurales del secano lavallino y estaban dedicados a la sustracción de ganado caprino, vacuno y equino.
En ambas causas se detuvo a presuntos integrantes de los grupos delictivos y se incautaron armas de fuego, vehículos, elementos robados y hasta drogas, en diferentes medidas judiciales practicadas por la División Robos y Hurtos, de Investigaciones.
Los Talibanes
La primera de las pesquisas se inició en junio del año pasado cuando las autoridades tomaron conocimiento sobre una banda de asaltantes que estaba cometiendo entraderas en los departamentos de Maipú y Luján con una particular característica: envolvían sus cabezas y rostros con pañuelos, tal como lo hacen los talibanes.
Por ese motivo, los detectives que tomaron el caso comenzaron a llamarlos como al movimiento extremista islámico, señalaron fuentes allegadas al caso.
Lo cierto es que la gavilla está sospechada de cometer un asalto el 11 de junio del año pasado en una vivienda de calle Tropero Sosa, en territorio maipucino.
En ese hecho le provocaron quemaduras a una víctima con una máquina de agujerear en diferentes partes del cuerpo y también le ocasionaron cortes con una tijera en una oreja y lo ataron con precintos y cables.
De esa manera, la amedrentaron y le advirtieron que lo iban a descuartizar si no les entregaba el dinero, por lo que finalmente se alzaron con un importante monto, de acuerdo con la información policial.
Meses después, el pasado 8 de enero, otro episodio con similares características se registró en calle Las Palmas, en el distrito lujanino de Vistalba.

En esa ocasión, varias víctimas, entre las que había algunos menores de edad, fueron sorprendidas por los malvivientes en un domicilio.
Los delincuentes ataron de pies y manos y le propinaron una brutal golpiza al propietario del inmueble, quien resultó con varias heridas en su cuerpo.
Además, le dijeron al hombre que le iban a cortar las orejas en caso de que no accediera a sus pedidos. Finalmente, sustrajeron electrodomésticos, dinero en efectivo y se dieron a la fuga en una camioneta de las víctimas.
Otros dos casos ocurrieron con pocos días de diferencia en marzo. El domingo 6 los sospechosos irrumpieron en una casa de calle 25 de Mayo Oeste de Maipú y mediante amenazas con armas de fuego y blancas robaron dinero en efectivo, joyas y cheques, entre otros elementos de valor.
La familia que fue víctima de ese hecho también sufrió la violencia con la que actuaba la banda: al propietario le dieron un fuerte golpe en la cabeza que requirió atención médica y también agredieron a su esposa y su hija, surge del expediente.

Por último, el viernes 18 de ese mes, perpetraron otro atraco en una vivienda de calle Espejo Este, en Lunlunta, Maipú. Allí, nuevamente, amenazaron a las víctimas con armas y las golpearon para robarles dinero y algunos anillos.
Mediante esos casos denunciados, se logró establecer que se trataba de la misma organización y las tareas investigativas, lideradas por el fiscal de Robos y Hurtos Daniel Sánchez Giol, permitieron identificar a los presuntos miembros con base en Maipú.
Con las pruebas recolectadas, se realizaron allanamientos en los que fueron capturados los hermanos Saúl, Yésica y Luciano Chacón, de 30, 22 y 20 años, respectivamente.
También cayeron Jonathan Frutilla Vega (25), Rolando Bendele (33) y Daniel Bebe Leiva (27) en otra de las medidas.
A los presuntos delincuentes les incautaron una escopeta calibre 16, municiones, rifles de aire comprimido, una chaleco de uso militar, notebooks, celulares, televisores, prendas de vestir y varias dosis de cocaína.
Los sospechosos quedaron a disposición del fiscal Sánchez Giol, quien iba a definir su situación procesal en los próximos días.
Bandidos rurales
En el caso del grupo de malvivientes del secano lavallino, sus integrantes se caracterizaban el robo de ganado en las localidades rurales de San Miguel de Los Sauces, Las Lagunitas, El Retamo, El Forzudo, Arroyito y El Puerto.
Principalmente, el blanco de la banda eran productores ganaderos que contaban con equinos, caprinos y vacunos en sus propiedades, aunque en ocasiones también recurrían a la cacería furtiva.
La investigación, liderada por la fiscal de Robos y Hurtos María Florencia Díaz Peralta, no fue sencilla, ya que se trata de comunidades aisladas de las ciudades y que por las limitaciones tecnológicas y de recursos básicos, en ocasiones no llegaban denunciar los hechos.

Pero el trabajo en conjunto de la División Robos y Hurtos y la Policía Rural fue crucial para detectar el modus operandi de la organización y la individualización de los supuestos malvivientes, algunos de los cuales están vinculados a la comunidad huarpe de la zona.
Así, se ejecutaron allanamientos que desembocaron en las detenciones de Atilio Díaz (40), quien contaba con antecedentes robo y abuso sexual, y de Juan Zabala (51).
En sus domicilios se recuperaron algunos animales caprinos y también les secuestraron una carabina semiautomática calibre 22, municiones y motocicletas adulteradas.

