Tres delincuentes armados sorprendieron el miércoles a la noche a un joven de 18 años cuando guardaba el auto en el garaje de su casa de Dorrego, Guaymallén, y, bajo amenaza, lo llevaron hacia el interior de la vivienda, donde se alzaron con electrodomésticos, dinero y otros objetos personales. Fuentes policiales informaron que en la morada se encontraba el hermano de la víctima junto a un amigo, quienes también fueron amenazados y reducidos por los malvivientes.
Los jóvenes señalaron a las autoridades que en ningún momento fueron maltratados por los asaltantes, aunque se mostraron sumamente nerviosos. “Aparentemente, no eran ladrones con mucha experiencia, por lo que cuentan las víctimas. Estaban muy nerviosos y algo asustados, lo que nos da la pauta de que no fue algo planeado, sino que vieron la oportunidad y la aprovecharon”, explicó una fuente de la investigación.
SORPRENDIDOS. Eran las 23 cuando el hijo del propietario de la vivienda –de apellido Hirsehegger– arribó a su casa en su vehículo. Estacionó el auto en el puente y descendió para ir a abrir el portón. Fue en ese momento cuando, desde la oscuridad, aparecieron tres sujetos esgrimiendo armas de fuego, quienes abordaron a la víctima y bajo amenaza de muerte le ordenaron que no gritara. Con la situación controlada, el trío de cacos le exigió a Hirsehegger que abriera la puerta y los llevara hasta adentro de la casa.
Sin ofrecer resistencia alguna y ante el latente peligro de muerte, la víctima accedió al pedido de los sujetos y los llevó. Tremenda sorpresa se llevaron el hermano del joven y su amigo cuando vieron que Hirsehegger venía acompañado por tres extraños que le apuntaban directamente a la cabeza. Inmediatamente, los ladrones se fueron encima de ellos y también los redujeron. Tranquilos y creyendo que no había nadie más dentro de la casa, comenzaron a hurgar en todos los rincónes de la propiedad en busca de dinero. Pero, como no hallaron, les ordenaron a las víctimas que les dieran todo lo que tenían en su poder, explicaron fuentes policiales.
De esta manera, los malvivientes juntaron tan sólo 200 pesos que tenía uno de los jóvenes. También se alzaron con una cámara digital, un equipo de música, un reloj y tres celulares. Pero con lo que no contaban los asaltantes era que en el segundo piso de la casa estaba el padre de los chicos bañándose, quien ni bien salió de la ducha escuchó cómo los chicos les decían a viva voz que no tenían más plata. Rápidamente, el hombre tomó el teléfono y llamó al 911.
De todos modos, para cuando llegó la policía, los delincuentes ya se habían dado a la fuga con los pocos elementos que lograron robar. Según explicaron las víctimas, los asaltantes huyeron en un Ford Fiesta blanco y en una moto de 125cc negra, vehículos que hasta el cierre de esta edición no habían sido hallados por los pesquisas.
A pesar de que varios móviles recorrieron la zona en busca de los cacos, hasta el cierre de esta edición no habían logrado dar con ellos, aunque son intensamente buscados. “Las víctimas no fueron maltratadas ni golpeadas, aunque están algo shockeadas”, señaló una fuente judicial. Por su parte, las víctimas se dirigieron hasta la Oficina Fiscal Nº8 de Guaymallén, donde radicaron la denuncia. El hecho quedó calificado como robo agravado en poblado y en banda.
