Juan Manuel Romero (37) se encontraba la madrugada del domingo compartiendo unos tragos con amigos en una tienda de bebidas del barrio San Martín cuando fue brutalmente atacado con un arma blanca: le dieron 14 puñaladas.
Con sus últimas fuerzas caminó algunos metros y se desplomó en el asfalto, donde fue asistido por una enfermera que vive en el complejo. Más allá de los esfuerzos para asistirlo, salvarle la vida fue imposible por la cantidad y gravedad de las lesiones que presentaba.
Un video al que accedió El Sol muestra los momentos posteriores a la agresión letal, antes de la llegada de la Policía y el Servicio de Emergencias Coordinado (SEC). En las imágenes se observa a la víctima ensangrentada en el piso y varias personas alrededor, entre ellas, la profesional de la salud que intentó ayudarla.

Guiándose por la filmación, se podría deducir que existen varios testigos en la causa. Sin embargo, quienes acompañaban a Romero y presenciaron el crimen dejaron de ser vistos en el complejo del oeste de Ciudad.
Durante los primeros dos días que transcurrieron en la investigación liderada por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, los detectives policiales que trabajan bajo sus directivas no han logrado ubicarlos.
A eso hay que sumarle que la gran mayoría de los testigos indirectos optaron por el silencio o declararon lo justo y necesario. Esa situación que siempre se repite cuando un asesinato ocurre en los barrios considerados “peligrosos”, donde los vecinos no hablan por miedo a represalias.

En principio hubo un detenido. Fue un sujeto que tenía manchas hemáticas en la ropa, pero luego se constató que era un amigo de la víctima y quedó como testigo, aunque no aportó mayores precisiones.
En tanto, de las primeras entrevistas que se hicieron en la escena también surgió la pista sobre un posible sospechoso, apodado el Merca, pero ese sujeto no se encuentra identificado en el expediente.
Así las cosas, el panorama para identificar al autor del hecho de sangre es complejo. Los pesquisas aguardan que la situación se “enfríe” en el San Martín y que a partir de eso surja alguna declaración espontánea que permita avanzar en la causa.
Dudas sobre el móvil
Con respecto al móvil, las averiguaciones iniciales arrojaron que la víctima fue atacada en medio de una discusión aleatoria que se vio potenciada por el alcohol: “Se desconocieron”, sostuvo un sabueso horas después del hecho.
Pero cuando se conoció el detalle de la cantidad de puñaladas que recibió la víctima en su cuerpo, empezaron a surgir dudas respecto a esa versión primaria. Esto porque la saña con la que fue agredido Romero no es característica de una pelea entre borrachos.
Otra fuente policial consultada añadió que el conflicto que desencadenó el salvaje ataque fue por “diferencias en algunos negociados no muy claros”.
Por ese motivo, los investigadores no descartan que exista un trasfondo más complejo y que pueda tener alguna conexión con la actividad narco en ese sector capitalino.
El hecho
La información señala que pasada la medianoche la víctima se encontraba con amigos y vecinos en la tienda de bebidas alcohólicas “Mack 24 HS”, localizado en calle Canota, en la manzana 41 de la popular barriada.
En ese lugar, Romero fue abordado por un sujeto con el que mantuvo un enfrentamiento. El sospechoso le propinó varias puñaladas, la mayoría a la altura del pecho.
Malherido, caminó unos 30 metros hacia el oeste, hasta el cruce de calles Canota y Padre Llorens, donde se desplomó. Allí, fue asistido por una enfermera que reside en ese sector del complejo, hasta la llegada del personal del SEC que constató el deceso.

En el teatro del hecho se incautaron dos cuchillos que estaban tirados en la vía pública. Los mismos fueron secuestrados y serán peritados para determinar si alguno fue utilizado para ultimar a la víctima.
Tanto de las armas blancas como de la escena, la Policía Científica obtuvo varios rastros y huellas dactilares, que podrían ser clave para un futuro cotejo.
Hasta el lugar también llegó la esposa de Romero, quien lo reconoció ante los detectives y aportó que estaba domiciliado en la manzana B del barrio Unidad, localizado en Las Heras, a una diez cuadras del sitio donde fue asesinado.
