Desde las primeras horas de investigación por el crimen de Sergio Calderaro (30) en su departamento de calle Gutenberg 21 de Ciudad, los detectives tenían como hipótesis una pelea que desencadenó en un robo.

A la víctima, después de asesinarla, el o los autores le sustrajeron su teléfono celular, prendas de vestir, un televisor y un par de electrodomésticos y la dejaron encerrada en la propiedad mientras agonizaba (se llevaron la llave de la puerta de ingreso).

Con todos esos elementos, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello ordenó que se analizaran cámaras de seguridad de la zona y se tomaran una serie de testimoniales con el objetivo de encaminar la instrucción.

El martes por la tarde hubo una novedad de importancia para el expediente: uno de los sospechosos se entregó ante las autoridades.

Sin perder tiempo, el fiscal Pirrello lo imputó este miércoles por la mañana por la calificación de homicidio criminis causa, que prevé prisión perpetua.

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Para el Ministerio Público, Facundo Rojas, de 23 años, mató a Calderaro con un cómplice para lograr la impunidad del robo de las pertenencias. Después de la acusación, se ordenó que pase a la cárcel.

Rojas ya estaba identificado. Los policías de Homicidios lo habían ido a buscar a su domicilio unas horas antes de que se entregara pero no lo encontraron. Acorralado por las pruebas, decidió ponerse a disposición de la Justicia.

¿Qué sospechan los detectives? La respuesta sostiene que Calderaro le permitió el ingreso a su hogar a dos conocidos luego de haber pasado algunas horas en un bar de la Alameda con su pareja y que consumieron bebidas alcohólicas.

Luego atacaron al joven de 30 años con un arma blanca y le quitaron la vida. Antes de irse, se llevaron los elementos de valor y cerraron la puerta de ingreso.

Calderaro fue hallado muerto en el baño de su casa por su padre y unos policías el sábado por la noche, cuando decidieron ingresar porque no daba señales de vida. Presentaba un corte profundo en el abdomen.

El arma blanca utilizada no fue hallada. Los detectives detectaron sangre en diversos sectores de la casa y también bebidas alcohólicas.

Cámaras de seguridad de la zona fueron fundamentales para la reconstrucción del hecho. Se fijaron horarios de egreso e ingreso y se supo con cuántas personas estuvo la víctima.

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El caso generó un fuerte impacto en la familia de la víctima: hace cinco años una hermana de Sergio fue asesinada por su pareja en la casa que compartían en Carrodilla, Luján de Cuyo.

La mujer, identificada como Natalia Calderaro (31) fue atacada a golpes por Federico el Mono Camargo. Tenían una hija pequeña en común. Un año después, el hombre fue condenado a perpetua.