Nazareno Loyola, de apenas 20 años, fue detenido ayer por orden del fiscal especial Luis Correa Llano al estar sospechado de cometer el brutal crimen de Mabel Coppa. Tras la aprehensión, reconoció tanto a los policías como al magistrado haber sido él quien asesinó a la joven de 25 años en Ugarteche. La investigación indica que Loyola habría atacado a Coppa con el fin de robarle dos celulares que estaban en un mostrador del locutorio, que era propiedad de la víctima.

    El asesinato ocurrió en el comercio donde la víctima trabajaba desde hacía varios meses, el 10 de abril, y por el caso había un detenido, quien recuperó su libertad y quedó desligado del episodio que conmocionó al distrito lujanino (ver aparte). Fuentes judiciales manifestaron ayer que, cuando Loyola fue apresado por efectivos de Investigaciones, este reconoció el delito y, posteriormente, hizo lo mismo ante Correa Llano en sede judicial. El líder del expediente lo imputó con la grave calificación de homicidio criminis causa, y arriesga una pena de prisión perpetua si es hallado culpable en un futuro juicio.

    El joven fue capturado en su vivienda del barrio Las Amelias, ubicado en la misma localidad en que sucedió el robo que terminó en tragedia. Por otra parte, el sumario judicial ya tenía a un acusado por el asesinato de la mujer, quien fue sindicado por testigos como la persona que había discutido con la víctima un par de días antes de ser asesinada a los golpes. La presunta pelea había sucedido por la venta de un celular y, luego de que los mismos testigos del episodio señalaran a este sujeto, Correa Llano ordenó su captura.

    A partir de la nueva detención, el magistrado especial resolvió dejarlo en libertad y desvincularlo en su totalidad del expediente. Loyola habría matado a la joven en las primeras horas del 10 de abril, cuando Coppa ingresó a trabajar al locutorio que era de su propiedad y de su hermana, desde hacía varios meses. A los pocos minutos de abrir las puertas al público, una persona ingresó local y la golpeó brutalmente hasta darle muerte.

    La víctima fue encontrada en el baño del comercio por un cliente y varios vecinos de la zona, quienes la hallaron tirada en el piso, llena de sangre e inconsciente. Ante esta situación, los testigos llamaron a una ambulancia pero por su demora en arribar al lugar, sumada a la gravedad de las heridas que presentaba, la víctima perdió la vida. Tiempo después, se hizo presente un médico del centro de salud de la zona, pero el galeno no pudo hacer nada para salvarle la vida y sólo constató el deceso de la chica.

DOS CELULARES.Un allegado a la víctima afirmó, minutos después del crimen, que del locutorio faltaban dos celulares. “Puede ser que los haya vendido ayer, pero quizás el hombre robó sólo eso”, afirmó Elizabeth Cruz, sobrina de Coppa. Otra vecina comentó que un hombre salió del local y le expresó: “Cuando intenté entrar al locutorio, salió un joven que me dijo que la joven estaba ocupada y no me podía atender. Después, el chico salió caminando y, como nadie salía del locutorio, decidí entrar. No había nadie, y empecé a buscar a la empleada. Cuando fui al baño, la encontré ensangrentada, toda golpeada y tiritando”, le comentó.

    Cuando los vecinos se enteraron de lo que había ocurrido, cientos de ellos se agolparon en las inmediaciones de la escena del crimen, donde, enfurecidos, pidieron justicia y mayor presencia policial, ya que la zona, “se ha tornado muy insegura”, explicaron. A las 19.30 de ese mismo día, los habitantes del distrito se reunieron para reclamar a los funcionarios del Gobierno por el esclarecimiento del hecho y, además de afirmar que la zona era “tierra de nadie”, despotricaron contra la policía, tras asegurar que “no actúa correctamente”.