El farmacéutico Juan Carlos Romero (51) fue condenado este miércoles después del mediodía a prisión perpetua luego de que admitiera en un juicio abreviado que mató a su esposa, Sonia Garberoglio, de un botellazo en el cráneo.
El femicidio sucedió el 26 de diciembre del año pasado, en medio de una fuerte discusión matrimonial en la vivienda que compartían en Maipú, ubicada sobre calle Alem 1053 de Gutiérrez.
A casi cinco meses del hecho de sangre, la defensa pactó un debate abreviado inicial con la fiscalía, a cargo de Carlos Torres, por la calificación de femicidio en concurso ideal con homicidio agravado por el vínculo y la jueza Mariana Gardey homologó el acuerdo.
La reconstrucción sostiene que, pasadas las 21.30 de ese lunes, Romero llamó a su hija Pamela y le contó que había peleado con Garberoglio.
La joven se dirigió hasta el domicilio de sus progenitores y encontró a su madre en el piso de la cocina, llena de sangre. En tanto, Romero presentaba algunas lesiones en la boca, brazos, rostro y un pie, señales que marcaron que la víctima había intentado defenderse.
Los gritos de la hija de la pareja alertaron a los vecinos, quienes se presentaron inmediatamente en el lugar y observaron al asesino al lado del cuerpo de su esposa. Personal policial que fue desplazado a la escena trasladó a Romero hasta el Hospital Central, mientras la Justicia activó el protocolo de femicidio.
Romero, que fue detenido rápidamente e imputó por femicidio en concurso ideal con homicidio agravado por el vínculo. El hombre había nacido en Chile pero está radicado en Mendoza desde hace varios años.
La pareja tenía dos hijos y, según vecinos y amigos de la víctima, la relación no era la mejor. Incluso Garberoglio lo había denunciado por violencia de género en noviembre del 2017, aunque finalmente decidió no continuar con la acción penal luego de retomar la convivencia con el hombre que terminó por quitarle la vida.
En tanto, testigos que hablaron con los investigadores policiales y judiciales, señalaron que Romero presentaba un trastorno psiquiátrico con necesidad de medicación.
Como las pruebas eran contundentes, el ahora culpable evitó el juicio por jurado y toda la repercusión que ese proceso convella y por eso decidió reconocer el ataque en un debate abreviado.
