El viernes 1 de abril del año pasado, una joven de 21 años llegó con su bebé en brazo a la guardia del Hospital Gailhac de Las Heras. Pidió ayuda a los médicos porque, según ella, la criatura estaba congestionada y se ahogó mientras tomaba la mamadera.
Los profesionales de la guardia revisaron a la niña, que estaba a punto de cumplir dos meses de vida, y confirmaron que había muerto. Debido a que no les convenció la versión ofrecida por la madre, dieron intervención a la Justicia y se le practicó una necropsia al cuerpo de la pequeña, llamada Emma Pilar Peralta.
Del peritaje practicado por el Cuerpo Médico Forense (CMF) surgió que la niña tenía lesiones que no eran compatibles con lo relatado por su progenitora y coincidían con una situación de maltrato. Por eso, tanto la madre como su padre terminaron detenidos.
En un principio, ambos fueron imputados por homicidio agravado por el vínculo por el fiscal Carlos Torres. Aunque al poco tiempo la chica fue sobreseída y quedó completamente desligada del caso.
Meses atrás, el progenitor, identificado como Leonel Agustín Peralta Moreno, estuvo cerca de enfrentar un juicio por jurado, en el que podía recibir una pena a prisión perpetua. Pero en el último tiempo la causa dio un giro de 180 grados.
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Las últimas pruebas incorporadas al expediente apuntaron a que el joven no tuvo intención de matar a su hija y que las lesiones letales se produjeron meramente por una imprudencia.
Este miércoles, a falta de un mes para que se cumpla un año del fallecimiento de la pequeña Emma, el padre fue condenado en el marco de un juicio abreviado inicial, en el que reconoció su responsabilidad en la muerte de la criatura.
La jueza Nancy Lecek, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2, homologó el acuerdo entre la defensa y Fiscalía, para luego dictar la sentencia a 3 años y 4 meses de prisión por el delito de homicidio imprudente.
Esta no es la primera sentencia judicial contra Peralta, ya que contaba con una condena anterior por una causa de violencia de género contra su ex pareja y madre de su hija fallecida.
En detalle
Emma Pilar Peralta nació el 2 de febrero del año pasado y su poco tiempo con vida nunca fue fácil. Debido a que presentó algunos problemas de salud luego del parto, por lo que pasó varios días en una incubadora de neonatología.
Antes de llegar a este mundo, la relación entre su madre y su padre no era la mejor. La joven había denunciado a Peralta por maltratos y por abuso sexual. Incluso, sostenía que su embarazo fue producto de una relación sexual sin consentimiento de su parte.
Si bien la causa de abuso no prosperó, Peralta terminó siendo condenado por lesiones leves agravadas por mediar violencia de género. En esa ocasión también reconoció la autoría en un juicio abreviado y recibió una pena condicional.
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Pese a todo eso, luego del nacimiento de Emma, ambos jóvenes decidieron darse una nueva oportunidad para estar juntos. Si bien apenas le dieron el alta a su bebé, la chica estuvo viviendo algunos días en la casa de su madre, luego se mudó con Peralta a su domicilio de calle Aristóbulo del Valle, en El Borbollón.
Tan sólo cinco días después de empezar la convivencia con su novio, se produjo la muerte de Emma.
La necropsia arrojó que la niña presentaba hematomas en ambos párpados superiores, en la mejilla derecha, dos lesiones excoriativas y costrosas en el sector izquierdo del cuello, un hematoma en la nuca y otras dos equimosis en el lado derecho del cuello. Además, de un hematoma subdural que le afectó el hemisferio derecho del cerebro.
En un inicio, ambos se vieron complicados por el deceso, pero el antecedente de violencia de género de Peralta y diversas testimoniales, generaron que la madre quedara desvinculada de la causa.
Con el paso de los meses, el material probatorio que fue surgiendo de la investigación generó que el caso de maltrato infantil quedara descartado y todo apuntó al homicidio imprudente por el que terminó condenado Peralta.
