Hugo Sosa luego de su captura. Karen Ríos, la víctima.

El femicida Hugo Orlando Sosa (42) fue condenado la tarde de este miércoles a prisión perpetua por el crimen de Karen Mabel Ríos, la joven de 20 años asesinada en agosto del 2022 en una vivienda de Rivadavia.

El fiscal del caso, Carlos Giuliani, imputó a Sosa luego de su captura, el mismo día del hecho, por homicidio agravado con alevosía y por la intención de causar sufrimiento en una persona con la cual tuvo una relación de pareja (femicidio vinculado o transversal), y dos hechos de homicidio en grado de tentativa por los mismos agravantes, debido a las lesiones que también sufrieron la madre y la hermana de la víctima.  

Con esa calificación, el representante del Ministerio Público entendió que el señalado agresor se aprovechó del estado de indefensión de las víctimas, es decir, que las sorprendió o emboscó para atacarlas.

La defensa del imputado de 42 años decidió esquivar el proceso de enfrentar a un jurado popular e hizo un acuerdo con la fiscalía, representada por el fiscal en jefe de Rivadavia Mariano Carabajal, para resolver la situación de su cliente mediante un debate abreviado final en el que confesó los hechos.

Así fue como este miércoles se celebró la audiencia en la que Sosa admitió la autoría del crimen de Ríos frente al juez Federico Rapacioli, quien homologó el pacto entre las partes y dictó la sentencia por la pena máxima. 

El crimen de Karen Ríos en Rivadavia 

La reconstrucción sostiene que Sosa se dirigió la mañana del lunes 1 de agosto del 2022 hasta el domicilio de la familia Ríos con claras intenciones de atentar contra la vida de su ex, Melisa Ríos, con quien venía manteniendo problemas por la tenencia del hijo que compartían. 

De acuerdo con la investigación, el homicida entró a las 7.50 a la casa 5 de la manzana B del barrio La Libertad, en calle Juan José Paso, y fue a buscar a su ex pareja a una de las habitaciones, pero no la encontró.

Allí, sacó el arma blanca que ocultaba y Karen se interpuso en su camino, por lo que la atacó con una precisa puñalada a la altura de la mama izquierda. La lesión fue tan grave que la punta llegó hasta el corazón y le provocó la muerte en cuestión de minutos.

Hasta el lugar llegaron el novio de la joven, Rodrigo Aguirre (21), la madre, Adriana Salguero (45) y otra hermana, de 16 años (se reserva la identidad porque es menor de edad).

Fuera de sí, Sosa comenzó a atacar a los tres y le provocó heridas a las dos mujeres para luego darse a la fuga. Aguirre intentó frenarlo de una patada en el pecho, pero el agresor le propinó dos cuchillazos en un brazo y en el rostro, por lo que pudo continuar con la huida. 

La detención y la confesión del asesino

Aguirre lo persiguió por las calles de la barriada luego de la brutal agresión, y al darse cuenta de que no podía alcanzarlo, se percató de la presencia de una movilidad policial de la subcomisaría La Reducción que estaba custodiando el ingreso de alumnos de la Escuela Nº 1-009 Cornelio Saavedra, sobre la ruta 62. 

Le hizo señas a un oficial subayudante que estaba a bordo de la patrulla y le marcó a Sosa: “Aquel se metió a mi casa y se está escapando”, relataron en ese momento fuentes de la causa. 

Ante eso, el uniformado salió en la camioneta y se dirigió hasta la plaza del barrio La Libertad, donde localizó a Sosa dándose a la fuga por el medio de ese espacio verde. 

El policía descendió y cuando lo tuvo a pocos metros advirtió que el sospechoso llevaba un cuchillo tipo parrillero, con la vaina de cuero puesta, por lo que le dio la voz de “alto policía” y le apuntó con el arma reglamentaria. 

Pero Sosa no se inmutó y siguió caminando, a lo que el uniformado insistió para que depusiera su actitud. Resignado, el sujeto se dio vuelta, el policía le ordenó que se arrojara al piso y obedeció. 

Para ese momento, ya había llegado un auxiliar en apoyo y entre ambos lo capturaron, le secuestraron el arma blanca y una mochila en la que llevaba algunas prendas de vestir. Fue en ese momento que Sosa hizo una confesión espontánea: “Me la mandé, los apuñalé a todos”.

Sorprendidos, los funcionarios todavía desconocían el brutal hecho de sangre que había perpetrado, por lo que le preguntaron qué había hecho: “Me habían cansado, me tenían loco”, refirió y no agregó más palabras. 

Seguidamente, los policías lo cargaron a la movilidad y lo trasladaron hasta la citada subcomisaría, ubicada a pocos más de 4 kilómetros, en el distrito de La Reducción. 

Por su parte, la madre y la hermana de la víctima fatal permanecieron internadas en el Hospital Saporiti después del ataque. Salguero había sufrido las heridas de mayor gravedad, por lo que permaneció unos días en Terapia Intensiva. Ambas evolucionaron favorablemente y nunca dejaron de pedir justicia por Karen.