En noviembre de 2016, la muerte de la oficial subayudante Noelia Romina Montenegro (24), provocó un fuerte dolor y conmoción en la Policía de Mendoza. La funcionaria falleció semanas después de recibir un disparo mientras descansaban en la base de la Unidad Especial de Patrullaje Guaymallén (UEP).
Por el hecho quedó comprometida Zulema Noemí Miranda (29), quien accionó su arma reglamentaria mientras la manipulaba en el interior del edificio policial y le provocó a su compañera lesiones que terminaron siendo fatales.
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Desde un principio, la Justicia determinó que se trató de un hecho accidental y que la oficial subayudante no tuvo ninguna intención de terminar con la vida de Montenegro, por lo que fue imputada por homicidio culposo. También fue expulsada de la fuerza.
Casi seis años después del deceso de la víctima, Miranda debía enfrentar este lunes el juicio oral y público en su contra, pero las partes decidieron resolver todo mediante un debate abreviado final.

Así, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y la defensa de la ex policía acordaron una pena de 2 años y 6 meses de prisión en suspenso y 5 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
El juez Eduardo Martearena, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, homologó el acuerdo y dictó la sentencia contra Miranda, en la audiencia que se celebró en la Sala Nº 1 del Polo Judicial.
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Así, Miranda sumó su segunda condena, después de que el 31 de mayo del año pasado la Justicia civil también falló en su contra por la muerte de Montenegro.
En esa resolución, el juez Juan Darío Penisse, de Tribunal de Gestión Asociada Nº 1, hizo lugar a la demanda de los padres de la víctima y sentenció a Miranda y al Gobierno de Mendoza a pagar en forma solidaria la suma de 2.800.000 pesos por los daños y perjuicios ocasionados.
El caso
El 2 de agosto de 2016, alrededor de las 15.30, Montenegro se encontraba descansando en una habitación del sector del personal femenino de la base de la UEP Guaymallén, ubicada en calle San Lorenzo 460.
La reconstrucción sostiene que la oficial subayudante estaba recostada en la parte inferior de una cucheta y estaba en compañía de otras tres colegas.
En ese instante, Miranda ingresó desde el comedor, pasó al baño para higienizarse, tomó su pistola calibre 9 milímetros y se dirigió a la cama superior de la cucheta.
Allí sacó el cargador, se recostó y comenzó a verificar el arma, por lo que dirigió el cañón hacia abajo, y tiró varias veces de la corredera. Acto seguido, trabajó la corredera con el seguro y la liberó creyendo que su arma estaba libre y despejada, detalla la información.
Fue allí cuando volvió apuntar hacia abajo y percutió la pistola, produciendo dos disparos que atravesaron el colchón e impactaron contra la humanidad de Montenegro.

La víctima quedó gravemente herida, ya que los proyectiles le impactaron en el abdomen. Fue rápidamente trasladada en una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) al Hospital Italiano.
En ese nosocomio privado quedó internada en Terapia Intensiva durante una largo periodo. Los médicos intentaron todo para salvarle la vida, a tal punto de que fue operada en 18 oportunidades.
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Pese a los esfuerzos de los profesionales, Montenegro falleció el 8 de noviembre al sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras era intervenida una vez más.
La muerte de la efectivo inició una larga lucha por parte de sus padres para que se hiciera justicia y que terminó este lunes con la condena de Miranda.
