Franco Sosa fue sentenciado a 18 años de prisión por el crimen de Raúl Rivas (23) y Diego Flores (21) ocurrido en el interior del barrio Campo Papa, de Godoy Cruz, el 20 de marzo de 2014.
El fallo se leyó el mediodía de este viernes en la sala de la Segunda Cámara del Crimen. El tribunal presidido por Mateo Bermejo y compuesto por José Valerio y Roberto Uliarte consideró que Sosa fue la persona que disparó contra las víctimas que circulaban a bordo de una moto de baja cilindrada por la calle Perón de la mencionada barriada.
Durante los alegatos, en tanto, el fiscal Darío Tagua en compañía del fiscal de instrucción Horacio Cadile, habían solicitado la pena de 20 años por homicidio agravado en dos hechos, coacciones y amenazas y lesiones leves.
Sucede que Franco estaba acusado, además, de amenazar a una vecina, Emilce Arancibia, y de golpear con el palo del secador de pisos a otra, Guadalupe Meilán.

En tanto, el hecho más grave ocurrió en marzo de 2014 cuando el acusado les disparó a las víctimas, quienes transitaban sin armas y no lograron defenderse del ataque. Ambos murieron en el hospital El Carmen.
Si bien no se conocieron las causas del homicidio, los testigos que desfilaron por la sala de debates sostuvieron que Sosa junto a sus hermanos caminaban “armados para la guerra” ese día de marzo y tras detenerse en la calle Perón, esperaron que pasaron los motociclistas, a los que habrían estado esperando, y abrieron fuego.
De todas maneras, para el defensor, Martín Ríos la causa no contaba con elementos suficientes que permitieran corroborar que Sosa era el hombre que disparó contra las víctimas.
Para el abogado, los testigos que declararon contra Sosa tienen una evidente animosidad, ya que desde hace tiempo mantenían un grave problema de convivencia.
Por esto, pidió que su cliente fue absuelto por el beneficio de la duda.
Las causas más leves
El primer hecho ocurrió el 30 de octubre de 2013 cuando el joven discutió con su vecina, Guadalupe Meilán al parecer, en la puerta de la casa de la mujer. Según trascendió, entre ambos existía una mala relación desde hacía un tiempo, por problemas de convivencia.
En tanto, ese día de octubre, tras la discusión la mujer ingresó a la casa y cuando se puso a limpiar el piso con el secador, se resbaló y cayó. En ese momento ingresó Sosa a la vivienda, le quitó el palo y comenzó a golpearla provocándole politraumatismos.
Otra causa que pesa sobre Sosa es la de amenazas contra Emilce Arancibia, esposa de Jesús Marín, hijo de Guadalupe.
Estas amenazas ocurrieron el 20 de marzo de 2014 al mediodía cuando Sosa le apuntó con un arma en la cabeza y le dijo que la iba a matar porque la batió a la policía.
