Miguel Ángel Barloa Ahidar, alias el Pulpo, es un reconocido delincuente mendocino que lideró el motín Vendimial del 2000, en el penal de Boulogne Sur Mer. 

Por esa sangrienta revuelta carcelaria fue condenado en 2007 y, salvo una detención durante las salidas transitorias que gozaba en 2011, durante los últimos años se mantuvo en las sombras.

Sin embargo, este domingo volvió a caer en las redes policiales cuando fue a votar a una escuela de Las Heras.

Personal de la División Homicidios lo buscaba desde hace días por el intento de asesinato del policía retirado Carlos Ignacio Almazán, quien fue baleado durante un asalto en mayo de este año en Guaymallén. 

El ex convicto, de 62 años, quedó sindicado como integrante de una banda de asaltantes liderada por Aldana Ojeda Delucca, que se dedicaba, principalmente, a perpetrar golpes engañando a personas interesadas en comprar dólares.

A la gavilla también se le adjudican alguna que otra entradera y un atraco a un comercio céntrico, que tuvo su primer condena el pasado miércoles.

Lo cierto es que el Pulpo, quien tiene un extenso prontuario, quedó comprometido por ADN suyo que se halló en una gorra que olvidaron los autores del asalto que casi se cobró la vida del cabo Almazán.

Además, fuentes judiciales revelaron que escuchas telefónicas también lo vincularon a la organización ilícita comandada por la joven

Con esas pruebas, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello ordenó su captura y los sabuesos de Investigaciones lo detuvieron durante la mañana de este domingo, cuando fue a sufragar a un colegio de calle Paul Harris. 

Tras eso, fue trasladado a la Subcomisaría Iriarte, donde aguarda que se defina su situación procesal. Se espera que en las próximas horas el representante del Ministerio Público lo impute y ordene su pase a un penal provincial.

Antecedentes

Barloa, domiciliado en el barrio 1 de Setiembre, fue uno de los protagonistas del motín Vendimial ocurrido hace más de 21 años y que mantuvo en vilo a las autoridades a lo largo de más de tres días.

Por aquel entonces, se encontraba tras las rejas por un robo y fue uno de los líderes de esa recordada revuelta carcelaria, transformándose en el único condenado en agosto de 2007.

Ese año, la Tercera Cámara del Crimen lo sentenció a seis años de encierro. En el fallo, el tribunal le unificó la pena con un robo y tuvo que cumplir 14 años y dos meses.

A fines de agosto de 2011, volvió ser detenido por un asalto armado a un depósito de golosinas en Las Heras.

Ese hecho provocó indignación, ya que el ex juez de Ejecución Penal Eduardo Mathus le había concedido el régimen de semilibertad, pese a ser considerado un “preso peligroso”.  

Fue durante una de esas salidas de la cárcel que lo atraparon con un revólver calibre 22 corto y una pistola 9 milímetros, cuando escapaba a toda velocidad a bordo de un Fiat 147 robado. 

En marzo de 2020, recuperó la libertad tras cumplir la condena por el motín y dos robos agravados.