En los últimos días, el billete de mil pesos fue noticia: pese a ser la moneda papel de mayor denominación en Argentina, su valor actual equivale a sólo cinco dólares, el que menos vale en la región.

Hoy por hoy, esa cantidad de dinero apenas alcanza para un kilo de algunos cortes de carne “de primera”, tres botellas de Coca-Cola, 10 litros de leche o un kilo de helado, sólo por poner algunos ejemplos. 

Justamente, mil pesos son los que pusieron en problemas a un oficial inspector de la Policía de Mendoza. Familiares de una detenida lo denunciaron porque les habría cobrado esa cantidad de dinero para dejarlos visitarla en los calabozos de Comisaría 43ª “Cabo Isaac Cabeda” de Las Heras.

El efectivo, identificado como Gerardo Alberto Poblete Fernández (40), quedó comprometido por las capturas de pantalla que le hicieron a la transferencia del dinero, que tuvo como destino la cuenta bancaria de su esposa.

Asimismo, en la presentación judicial se incluyeron conversaciones que mantuvo con los parientes de la mujer aprehendida, por lo que su situación en complicada. 

Tras la denuncia, el funcionario deberá enfrentar dos investigaciones paralelas: una en la Justicia y otra en la Inspección General de Seguridad (IGS).

Las sanciones que podría recibir a nivel administrativo van desde 36 a 60 días de suspensión a la cesantía, tal como lo contempla el artículo 100 de la Ley 6.722. 

Aunque, en caso de que termine condenado en la causa penal, quedaría automáticamente exonerado de la fuerza. Es decir que la suma de mil pesos podrían costarle la carrera.

Lo llamativo es que ese monto equivale apenas al 1,2 por ciento del salario de oficial inspector, que en la actualidad ronda los 85 mil pesos mano, revelaron fuentes policiales. 

La denuncia 

El caso se conoció el sábado por la tarde cuando una mujer, de 34 años, se presentó en la citada dependencia lasherina y le relató a la titular de la misma, la subcomisario Mariana Aguado, que uno de sus efectivos les había cobrado dinero para visitar a una detenida. 

El relato sostiene que la hermana de la denunciante se encuentra alojada en ese edificio policial, desde el miércoles 27 por disposición de la Justicia federal, en el marco de una causa por infracción a la Ley 23.737 (de estupefacientes).

Ese mismo día, la mujer y su madre fueron hasta la comisaría para consultar por su situación y fueron atendidas por Poblete, quien estaba como oficial de servicio.

De acuerdo con la denuncia y la investigación, el uniformado les pidió la suma de mil pesos para permitirles visitar a su familiar. Para eso, debían enviarle el dinero a través de una transferencia bancaria a una cuenta a nombre de su esposa, llamada Sara.

Las mujeres accedieron al acuerdo que les ofreció el policía y le enviaron la plata solicitada, sostiene la información policial. 

Sin embargo, días después decidieron radicar la denuncia y presentaron capturas de pantalla de chat de WhatsApp que mantuvieron con Poblete, así como también la constancia de la transferencia bancaria que realizaron.

Debido a eso, la superior que escuchó el relato, se comunicó con el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) para ponerlos en conocimiento de la situación y se le dio intervención a un ayudante fiscal de turno y a la IGS.

Desde la Justicia se dispuso la detención de Poblete por el presunto cohecho, a quien se le incautó su celular Samsung Galaxy A31, y fue trasladado a la Subcomisaría Sánchez. 

Mientras que el ente de control policial activó el protocolo correspondiente, por lo que se le retuvieron de manera preventiva al funcionario su arma reglamentaria y el chaleco antibalas y se inició un sumario administrativo.