Tranquilos y sabiendo lo que estaban haciendo, esperaron el momento justo para irrumpir en la casa. Los malvivientes estaban preparados y actuaron todo el tiempo con guantes, para no dejar rastros en la escena.Así, tres sujetos fuertemente armados ingresaron en una moderna vivienda de calle Almirante Brown 1500, en Chacras de Coria, tras sorprender a uno de los habitantes cuando entraba su auto a la cochera. Los delincuentes ataron con precintos a las víctimas y se alzaron con casi todos los electrodomésticos, joyas varias, dos autos y dinero en efectivo.

    Tras permanecer veinte minutos en el interior de la morada, escaparon, y los damnificados debieron aguardar el mismo tiempo para que la policía llegara, según denunciaron a El Sol las propias víctimas. “Llamamos al 911 y esperamos bastante, después vino todo el mundo. Científica levantó huellas pero no sirvió de nada, porque los ladrones tenían guantes”, explicó Ana de Pasero (57), una de las cuatro víctimas del atraco. No obstante, la mujer agradeció que, al momento del ataque, su hija menor –de 18 años– no estuviera en su casa. “En cualquier momento llegaba. Menos mal que se fueron antes de que lo hiciera, si no, no sé qué podía pasar”.

 MIENTRAS ESTACIONABA. El reloj marcaba las 22 del lunes cuando Pasero llegaba en un Ford Fiesta azul –dominio BTP683– junto a su hijo de 24 años, de nombre Pedro. Apenas ingresaron al terreno, la mujer se dirigió a la casa, mientra que el chico se encargó de introducir el auto en la cochera. Allí fue abordado por tres sujetos armados que se movilizaban en una camioneta EcoSports, que habría sido robada el 13 de este mes. “Lo sorprendieron cuando estacionaba y, apuntándolo, lo llevaron al interior de la vivienda. Ahí estaba yo, mi marido –Antonio Pasero– y mi hija de 27 años –María Inés–”, relató la mujer.

    En ese momento, la joven estaba hablando por teléfono, por lo que le hicieron cortar, amenazándola para que no dijera nada. “Se asustaron porque pensaron que mi hija podría haber alcanzado a pedir ayuda, entonces empezaron a hacer todo más rápido”, aseveró la dueña de casa. Lo cierto fue que, a punta de pistola, los delincuentes redujeron rápidamente a los damnificados y, tras atarlos de pies y manos, los tiraron al suelo.

    “Quédense tranquilos que no les vamos a hacer nada”, les decía uno de los malvivientes a las víctimas. “Me llamó la atención la manera en que nos trataban.Mientras uno hacía de campana en la puerta de la casa, otro nos apuntaba y el restante robaba todo lo que podía”, explicó Ana de Pasero. Los cacos se alzaron con televisores, DVD, joyas, los anillos de casados, celulares, una notebook, una computadora, equipos de música, cámaras digitales, 1.400 pesos en efectivo, dos autos –el Ford Fiesta azul y un VW Gol 2007 gris– y cientos de prendas de vestir, la mayoría de hombre.

    “Eran jóvenes, no tenían más de 26 años, por eso se llevaron todo el placard de mi hijo”, explicó Pasero. Los maleantes escaparon por separado, cada uno en un vehículo –en el que llegaron y en los dos que robaron–. Por su parte, las víctimas dieron aviso a la policía cuando lograron liberarse de las ataduras. Sin embargo, debieron aguardar varios minutos hasta para los efectivos se hicieran presentes en el domicilio.