No hubo muertos, de milagro. Más de 35 vainas servidas levantadas, dos detenidos, dos pistolas de grueso calibre incautadas y hasta un perro acribillado en la vía pública. Un malviviente fue herido en el abdomen –y prófugo– y tres policías y un penitenciario salvaron su vida gracias a que repelieron el ataque.

El tiroteo sucedió minutos después de las 5 del sábado en el barrio Bicentenario, de Godoy Cruz, colindante al norte de La Estanzuela. Los protagonistas de la historia fueron los integrantes de la banda de Omar Hernando Bebe Rojas Jofré (31), ex líder, junto con familiares, de la barrabrava del club Independiente Rivadavia, y los miembros –entre ellos su jefe–, de la Unidad de Búsqueda de Prófugos, dependiente de Investigaciones.

Los efectivos desarrollaban tareas operativas en la zona cuando se toparon con un festejo en un domicilio. Sin mediar palabras, sus participantes comenzaron a accionar sus armas de fuego contra el vehículo en el que se movilizaba el personal de la fuerza. Esto generó que estos desenfundaran sus armas para defenderse, ya que estaban en riesgo sus vidas. El cruce armado duró varios minutos y se sintió hasta la calle San Martín.

El Sol estuvo presente en la escena y constató que el tiroteo generado por los malvivientes fue tremendo.

Decenas de vainas servidas, paredes y un portón repleto de impactos adornaban una de las viviendas de la manzana B. Allí tiene base el Bebe Rojas, quien había sido detenido en enero del 2014 por lesiones agravadas por el uso de armas de fuego. Con antecedentes de robo agravado y amenazas, este barra estuvo en la cárcel hasta el lunes 6 de este mes. Su hermanastro, el Camel, también supo liderar la parcialidad más violenta de la hinchada y actualmente está detenido con prisión preventiva acusado de perpetrar un asesinato (ver aparte).

 

Precisamente, el Bebe Rojas y su grupo de amigos –entre ellos el Pokemón, los Mugrientos Cardozo y otros dos menores– se juntaron para celebrar que habían terminado sus días de encierro. Los efectivos de la Unidad de Búsqueda de Prófugos, que rastrillaban la zona, se toparon con la juntada mientras circulaban en un Chevrolet Corsa gris.

El Bebe Rojas salió a su encuentro pero sus amigos comenzaron a disparar sin mediar palabras contra los detectives desde dentro de la casa. 

“El barra gritaba que pararan de tirar”, contaron fuentes policiales, pero sus seguidores no respetaron la orden. Al menos, cuatro proyectiles impactaron en el Corsa policial. Los efectivos respondieron para salvar su integridad física, y uno de los agresores, conocido por los sabuesos como el Pokemón e identificado como Denis González, recibió un certero balazo en el abdomen. Logró escapar de la escena y dejó un camino de sangre desde la puerta del domicilio.

Mientras se producía el enfrentamiento, los policías pidieron refuerzos a través de la radio. Hasta colegas que se encontraban realizando servicios extraordinarios en el boliche Iskra –ubicado sobre calle San Martín Sur– acudieron para prestar apoyo.

Uno de los menores que estaban en la propiedad sacó un arma de fuego y corrió para continuar con el ataque desde otro sector. Disparó su 9 milímetros y uno de los plomos mató un perro dálmata que se encontraba en la zona. Es más, las fuentes consultadas señalaron que terminó quitándole la vida a su propio perro, que buscaba un lugar para refugiarse aturdido por los balazos que iban y venían.

Tras el hecho, los policías redujeron a cuatro sujetos. Al Bebe, los Mugrientos y un menor.

“Cuando se llevaron a todos, Rojas gritaba que no quería volver al penal”, contó una fuente. Es más, hicieron referencia a que el recientemente liberado señalaba que él no había sido y que “culpó al Pokemón” de iniciar la balacera contra los policías.

“Hay que decirle al Pokemón que el que manda acá soy yo”, repetía una y otra vez el Bebe Rojas en la escena.

Durante el rastrillaje que se inició porque algunos malvivientes escaparon por los techos y se metieron a un negocio, los policías hallaron dos armas de fuego. Una pistola calibre 9 milímetro Hi Power y una tipo Luger.

Con respecto al herido, el Pokemón González, no hubo novedades porque escapó de la escena y era buscado por los pesquisas.

Cuatro horas más tarde llegó hasta el lugar la ayudante fiscal María Julieta Espínola, y el caso quedó en manos del fiscal Lauro Monticone. El Bebe quedó libre, pero dos de sus compinches fueron detenidos e imputados.

El Camel, por homicidio

Los investigadores sostienen que Omar Bebe Rojas y su hermanastro por parte de padre, Alfredo Camel Jofré, eran líderes de la barra de la Lepra y los vincularon a la venta de drogas en Godoy Cruz. Es más, el Camel fue detenido el año pasado e incautaron en su auto 50 gramos de cocaína. También en uno de sus aguantaderos de calle Montecaseros dieron con 90 gramos de esa droga. Este sujeto está preso acusado de homicidio. Lo acusan de matar a balazos a Alberto Orozco, el 16 de enero del 2014 en el barrio Nuevo Amanecer de la citada comuna. El Valenchu, otro barra leproso, es buscado como partícipe de este homicidio.