La investigación policial por el homicidio del sereno del barrio en construcción ATSA, de Godoy Cruz, presentó novedades de importancia en las últimas horas y tres jóvenes –por lo menos uno menor de edad– fueron identificados como autores del ataque ocurrido la noche del domingo 24. Los efectivos realizaron diversas tareas de búsqueda de pruebas en el barrio Los Peregrinos, colindante hacia el sur de las casas a estrenar, y sumaron datos que aseguran que este trío de sujetos se adjudicó el asesinato de Ariel Arnaldo Giménez (40) entre sus allegados y hasta contaron detalles de por qué dispararon contra él. Los informes sobre la pesquisa policial fueron transmitidos al fiscal del caso, Gustavo Fehlmann, y en las próximas horas podría haber novedades importantes acerca de arrestos.
La captura de este trío de jóvenes –identificados con los alias de Jony, Rope y Gordo– está sujeta a una prueba clave: el hallazgo del arma de fuego, una pistola calibre 9mm, porque el único testigo directo del homicidio, otro cuidador de una empresa de seguridad llamado Eduardo Wojcik (40), no está en condiciones de identificarlos debido a que se encontraba a unos 70 metros del lugar desde donde partieron los proyectiles, en una zona donde prácticamente no había luz.
Estos sospechosos, sostiene la pesquisa, estarían bajo el ala protectora de una mujer de unos 30 años que se dedica a la prostitución y que tendría prisión domiciliaria por violar la Ley de Estupefacientes, es decir, comercializar drogas en toda esa barriada.
La investigación realizada por los sabuesos señala que el sospechoso de acribillar de un disparo en el cuello a Giménez es el muchacho apodado Jony y que tiene 17 años. Asimismo, la información señala que el adolescente no estaba solo en el momento del ataque y que otros dos individuos, los mencionados anteriormente y que son mayores de 18 años, también estuvieron en el lugar.
El menor, explicaron, habría estado en la barriada, asegurando ante otras personas haber sido él quien disparó contra la víctima, que murió a los pocos segundos por la gravedad de la herida. En este punto, los investigadores están detrás de los testigos que puedan confirmar esa versión, presentarlos ante las autoridades judiciales y así ir tras el principal sospechoso. A su vez, habría comentado el motivo por el cual atacaron a los guardias de seguridad de la empresa Escolta. La pesquisa señala que el menor y otros dos individuos habían intentado durante esa tarde, es decir, previo al homicidio, sacar unas ventanas de las casas que están en etapa de construcción. Pero, al ser alertados y sacados por los serenos, el joven les habría dicho que más tarde iba a volver y se lo iba a “cobrar” de alguna manera, señalaron.
DE UN TIRO. Ariel Arnaldo Giménez estaba casado con una mujer que en la actualidad vive en España junto con los hijos del matrimonio: dos nenas, de 12 y 9 años, y dos varones, de 7 y 3. Era hijo único y vivía en el barrio Paula Albarracín, de Perdriel, Luján.
Hacía dos años que la víctima había regresado porque no tenía trabajo y por esa razón se inició en la empresa de seguridad Escolta, la cual prestaba servicio en el barrio de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), ubicado sobre el costado este del Acceso Sur, Godoy Cruz.
El domingo, antes de las 23, se escucharon, al menos, cuatro detonaciones de arma de fuego en esa barriada y los guardias intentaron escapar de los disparos.
Sin embargo, un proyectil ingresó en el cuello de Giménez, quien cayó malherido y murió en el acto, sin que su compañero pudiera auxiliarlo. Policía Científica rescató cuatro vainas servidas de una pistola calibre 9 milímetros.
