El boxeador Maximiliano Bocha Videla (21) deberá esperar una semana para saber si lo condenan o no por el homicidio de Joel Baigorria (21), el futbolista que fue asesinado de un disparo a la salida de un boliche céntrico en febrero de 2013. El acusado arriesga hasta 25 años de prisión que solicitó la parte acusatoria, contra la absolución pedida por su defensa.
El juicio oral y público entró en la recta final en la mañana de este jueves en la Tercera Cámara del Crimen con la reproducción de las escuchas telefónicas, la visualización de grabaciones de cámaras de seguridad y el desarrollo de los alegatos de las partes.
El fiscal de Cámara, Carlos Torres, pidió 21 años para Videla por el homicidio agravado por uso de arma de fuego en perjuicio de Baigorria y la tentativa de homicidio contra un amigo de la víctima fatal, Gustavo Fernández. Con horarios precisos, el representante del Ministerio Público indicó que se encontraba probado el protagonismo del imputado en el hecho de sangre.
Basado en las grabaciones de las cámaras del boliche Picasso –ubicado sobre calle San Martín- y las del Ministerio de Seguridad en la vía pública, detalló que “todo empezó adentro del local bailable a las 5.34 horas. Dos minutos después se ve que entra Baigorria y un empleado de taquilla. La víctima se miraba al espejo y se tocaba la nariz”.
Según relataron algunos testigos, el futbolista de Lavarriere ya había sido agredido en esta instancia y le dijo a un amigo: “Negro, no me regalés”. A las 5.57, ingresa un llamado al 911 alertando sobre la balacera que comenzó en Morón, entre San Martín y San Juan, y terminó con la consecuencia fatal en la intersección de esta última calle con Entre Ríos.
En la primera instancia, según sostuvo el fiscal, los amigos de Baigorria se bajaron de un Chevrolet Meriva para increpar a Bocha Videla por la riña que había comenzado en el boliche. Pero el joven empuñó una pistola 9 milímetros y disparó contra los Fernández –Gustavo y Javier, tío y sobrino respectivamente- aunque los proyectiles impactaron en el vehículo.
“Videla subió a su vehículo –un VW Gol-, persiguió criminalmente por el centro a esa persona que no había podido voltear instantes antes y le tiró con ganas. El disparo estaba dirigido a matar a alguien”, aludió en referencia al proyectil que ingresó por la luneta del vehículo y pegó en la nuca del joven, causándole la muerte a los pocos minutos.
“Videla persiguió criminalmente por el centro a esa persona que no había podido voltear instantes antes”
El investigador judicial, que también lideró la instrucción del hecho, además se valió de las escuchas telefónicas donde el imputado decía que tenía que vender su auto y esconder “la cuarenta y medio”, en referencia a un arma de fuego calibre 45. También ponderó un mensaje que le envió Videla a una joven que estaba con la víctima esa noche, pero que conocía de antes, donde decía: “Yo se que vos me viste, no me mandés al frente”.
“Habría que preguntarle al padre de Baigorria si la pena le va a devolver un segundo la vida de su hijo. O a su hijo de 5 años. Joel tenía la posibilidad de irse a jugar al extranjero”, cerró antes de solicitar la pena.
La querella, representada por Facundo Garnica, coincidió en la calificación y la probación de los hechos con el fiscal pero solicitó 25 años de condena. “Baigorria era un buen chico que estuvo en el lugar y momento equivocado”, alegó el abogado. También apuntó a que Videla tiene una causa por tenencia de armas y su hermano, también púgil, se encuentra detenido por una tentativa de homicidio contra una amiga de Fernández.
“Baigorria era un buen chico que estuvo en el lugar y momento equivocado”
Por su parte, la defensora Alejandra Ruiz solicitó la absolución lisa y llana de su cliente basándose en las contradicciones de varios testigos presenciales del hecho, sobre todo en cuanto al auto en el que circulaba el agresor. Algunos declararon que era un VW Gol negro, otros de color rojo, un vecino aseguró que era un Chverolet Corsa verde y hasta existe la versión de un Fiat Palio oscuro.
“En las cintas de las cámaras de seguridad no se pueden determinar los rasgos morfológicos de cualquiera de las personas”, agregó. También pidió la nulidad de las escuchas telefónicas, donde estableció que la parte acusatoria tomaba como válido lo que necesitaba y descartaba cuando Videla decía que el asesino era un tal Flogger o Pelado.
“Estoy de acuerdo en cuanto a la irreparable pérdida de Baigorria. Si bien era un futbolista profesional, Videla era un boxeador que había entrado al circuito, trabajaba en una empresa familiar y a prima facie no lo hace ver como una mala persona”, señaló.
“Se lo detuvo porque había necesidad de resolver la causa a como dé lugar”, lanzó la letrada.
“A Videla se lo detuvo porque había necesidad de resolver la causa a como dé lugar”
Los jueces Eduardo Maretarena, Diego Lusverti y Laura Guajardo resolverán el caso el próximo jueves, cuando se permita la última palabra del imputado y se dicte sentencia.

Discusión fatal
En la madrugada del 20 de febrero de 2013, Joel Eduardo Baigorria (21) se encontraba en el boliche de Ciudad Picasso junto a tres amigos –Sebastián Catapano, Javier y Gustavo Fernández-, cuando se produjo un altercado con otro grupo de sujetos, donde la víctima fatal recibió algunos golpes en el rostro.
A la vuelta del local, sobre calle Morón frente al edificio de AFIP, ambas facciones se volvieron a cruzar y Maximiliano Bocha Videla Charrón (20) efectuó disparos contra el grupo de Baigorria, impactando todos en el Chevrolet Meriva, según sostiene la acusación.
Luego, los persiguió en un VW Gol por varias cuadras del centro mientras disparaba, hasta que terminó con la vida del futbolista de Lavarriere y escapó hacia Las Heras. Los amigos de la víctima la llevaron hasta el Hospital Central, donde ingresó sin vida a causa de la bala que había ingresado en su nuca. El 3 de marzo de ese mismo año, al mediodía, Videla fue atrapado en pleno centro antes de ingresar a un estudio de abogados.
