Eneas Lionel Hellwing se encuentra alojado en la cárcel federal de Luján.

Un hombre de 43 años fue condenado por explotar económicamente el ejercicio de la prostitución de cuatro mujeres en un departamento de calle Vicente Zapata de Ciudad entre abril y agosto del 2022. Se trata de un sujeto que fue bautizado por los mismos investigadores policiales y judiciales que trabajaron el caso como “Ala del infierno”, haciendo alusión al significado de su apellido.

Además de continuar en una celda del Complejo Penitenciario Federal VI de Luján de Cuyo, el ahora culpable, nacido en la provincia de Santa Fe e identificado como Eneas Lionel Hellwing Ureta, deberá pagarle a cada una de las víctimas 3.500.000 pesos en concepto de reparación económica, tal como que desprende del acuerdo entre el Ministerio Público y la defensa en el juicio abreviado que homologó el juez del Tribunal Oral Federal Nº1 de Mendoza Alejandro Waldo Piña.

De la elevación a juicio se desprende que “Ala del infierno” quedó detenido el citado año luego de ser denunciado por una mujer que venía de otra provincia poco tiempo antes. Los trabajos investigativos permitieron conocer que otras víctimas fueron captadas para ser explotadas sexualmente en el citado domicilio que funcionaba de lunes a domingos de 8 a 20 como un aparente centro de masajes.

Las mujeres concurrían a ese lugar por turnos y siempre el santafesino se aseguraba la presencia de dos de ellas en el lugar. Realizaban entre dos y ocho pases diarios, tal como declararon durante la instrucción de la causa, y los valores oscilaban entre los 4.000 y 7.000 pesos por pase.

“Hellwing Ureta retenía entre el cincuenta y el sesenta por ciento aproximadamente del valor de los pases, obteniendo así un rédito económico”, agrega el requerimiento.

El hombre domiciliado en el barrio Ruiseñor de Godoy Cruz reconoció en el procedimiento abreviado que explotaba económicamente a las mujeres por los servicios sexuales que ofrecían y que mantenía un control de sus actividades.

Proporcionaba el inmueble donde los clientes pactaban los encuentros y el número de teléfono celular para coordinar horarios de los encuentros, el que era también se encontraba en avisos publicados en páginas web para adultos, entre ellas Skokka, “junto a fotografías de mujeres en ropa interior y/o desnudas”.  

De las labores investigativas, siempre teniendo como base las declaraciones que hicieron las víctimas, surgió que mantenía entrevistas previas con ellas antes de que ingresaran y les explicaba cómo era el funcionamiento del prostíbulo y los porcentajes retenidos a cada una de ellas.

No sólo eso: les prohibía que le dieran sus los números de celular personales a los clientes y poseía llaves del departamento, era el encargado de pagar los servicios, como luz, agua e internet y proveía los preservativos.

Por todo esto, la defensa de “Ala del infierno” pactó la pena con la fiscalía, representada por María Cristina Valpreda y el juez Piña condenó por considerarlo penalmente responsable del delito 127 del Código Penal, el cual tipifica: “Será reprimido con prisión de cuatro a seis años, el que explotare económicamente el ejercicio de la prostitución de una persona, aunque mediare el consentimiento de la víctima”.

Luego del acuerdo, el ahora culpable intentó buscar la detención domiciliaria pero la Justicia federal le negó el beneficio.