Franco Nary González (29) lleva casi un año tras las rejas acusado del abuso sexual a una joven en La Madriguera, una casa que era utilizada para hacer fiestas clandestinas durante la cuartentena en Rivadavia.
Mientras espera desde el encierro el juicio en su contra, denunció que el miércoles 29 fue secuestrado por internos con los que compartía el Pabellón Nº 5 del Complejo Penitenciario Boulogne Sur Mer.
De acuerdo con la presentación judicial que se radicó en la Oficina Fiscal Nº 2 de la Comisaría Sexta, González fue retenido durante cuatro horas en una celda, donde lo golpearon con palos y amenazaron con un arma blanca.
En su versión aseguró que los reos le pidieron una transferencia de 100 mil pesos para liberarlo y parar las agresiones en su contra.
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Para la familia y la defensa del imputado por abuso, el ataque presidiario estuvo motivado por una denuncia que se radicó en la Justicia federal contra González por presunta venta de drogas en el interior del penal.
Esa acusación fue realizada por la madre de la chica que denunció la vejación en La Madriguera, quien se valió de una fotografía en la que el Nary aparecía junto a un compañero de celda y en la que se observaban varias pastillas acumuladas en el fondo.
A través de su letrado, González se defendió asegurando que se trata de medicamentos que son otorgados por el Servicio Penitenciario, los cuales suelen guardarse para realizar transacciones intramuros: “Las pastillas y los cigarrillos son la moneda de cambio en el penal”, indicaron desde el entorno del joven.
De acuerdo con esa versión, esos fármacos habían sido reunidos con el objetivo de intercambiarlos con otros reos por pintura para embellecer su celda.
Pese a eso, tras la denuncia por venta de estupefacientes se hicieron requisas en el pabellón donde se encuentra alojado González, situación que provocó malestar en el resto de los internos.
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Desde la defensa del sindicado abusador sostienen que durante esos registros los presos perdieron diferentes pertenencias que les fueron incautadas. Por eso, decidieron tomarlo como prisionero y exigirle dinero a modo de compensación por sus pérdidas.
Según el relato de los familiares de González, cuando el joven se comunicó con su madre y le pidió que realizara una transferencia por la suma que le habían exigido, advirtieron que estaban en problemas y dieron aviso a personal penitenciario.
De esa forma, logró zafar de las agresiones y lo trasladaron al sector de Sanidad para ser asistido por los moretones y marcas que le dejaron con un arma blanca que le colocaron en el cuello. Producto de los golpes, el Nary también perdió un diente, consta en la denuncia.

Luego de eso, fue derivado al Cuerpo Médico Forense (CMF), donde le hicieron los análisis correspondientes para constatar las lesiones que había padecido.
Finalmente, cuando regresó al complejo penitenciario de Ciudad, se decidió cambiarlo de sector y quedó detenido en el Pabellón Nº 16 para protegerlo de nuevas agresiones.
Ante esa situación el defensor Pedro Sosa solicitó a la Justicia que otorguen la prisión domiciliaria, apoyándose en un informe del Servicio Penitenciario que da cuenta que la vida de González corre peligro en caso de que continúe alojado en Boulogne Sur Mer.
El caso
El 14 de noviembre de 2020, una joven de 25 años denunció que fue abusada sexualmente por González durante una juntada que se realizó en la vivienda conocida como La Madriguera.
Según la declaración de la chica, el Nary la abordó cuando en el sector del baño, la llevó por la fuerza hacia una habitación y la accedió carnalmente sin consentimiento.
Tras los avances en la investigación y ser fuertemente escrachado por las redes sociales, la Justicia solicitó la captura de González, quien se mantuvo prófugo durante varias semanas.
Finalmente, el 9 de febrero del año pasado, el sospechoso se entregó y se puso a disposición de la Fiscalía interviniente, por lo que fue imputado por el abuso sexual y pasó a la cárcel.
Desde un principio, González se defendió asegurando que jamás vejó a la denunciante y que sólo se besaron en el interior del baño de la propiedad.
