España asume el 1 de enero la presidencia semestral de la Unión Europea (UE) inmersa en una paradoja: liderar el bloque de 27 socios en la salida de la crisis económica siendo el país uno de los últimos que regresará a la senda del crecimiento.
“Si algo ha demostrado la crisis es la necesidad de coordinación para dar respuesta a los retos de una economía globalizada. Si en la Unión tenemos un mercado común y una moneda común, debemos tener una gobernanza económica también común”, aseguró el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Durante la presidencia española se aprobará la Estrategia Europea de Crecimiento Sostenible, que tiene como horizonte el 2020, lo que se traduce en un nuevo diseño de las líneas que marcarán la economía europea en un mundo cada vez más global en el que Europa afronta, además, el reto económico que suponen los países emergentes.
El Consejo de Primavera estará centrado en la crisis económica, si bien antes, en febrero, habrá ya una cumbre extraordinaria sobre el tema.
Pero mientras coordina la respuesta a nivel europeo, Zapatero tendrá que trabajar también dentro de España en ese ámbito, con la vista puesta, sobre todo, en el tema del empleo, después de que el 2009 se convirtiera en el año en el que el número de personas sin trabajo superó en el país la impactante cifra psicológica de cuatro millones de personas.
Las previsiones, tanto del propio Ejecutivo socialista como de los organismos internacionales, apuntan a que España cerrará también el 2010 con tasas negativas de crecimiento y con desempleo que seguirá creciendo y que podría traducirse en más de 4,5 millones de personas (20,2 por ciento de la población activa, según el FMI) sin trabajo. La estimación del Gobierno, no obstante, es algo menos pesimista y apunta a una tasa de desempleo de 18,9 por ciento al cerrar el próximo año.
Zapatero ha encontrado en la crisis económica el peor escollo hasta ahora en este segundo mandato. Como lo más duro de la crisis golpeó al país algo más tarde que a otros socios europeos, el Ejecutivo logró salir airoso en las elecciones generales del 2008. Pero, después, la situación económica ha situado a los socialistas en sus momentos más bajos al frente del Ejecutivo.
Por eso, la presidencia de turno del bloque se presenta para Zapatero como una oportunidad de mejorar su imagen puertas adentro.
