Desde el 29 de enero, Javier Milei, el diputado nacional de La Libertad Avanza, tiene disponible en su página el formulario de inscripción para todos aquellos que deseen probar suerte en la rifa mensual de su salario que ofrece el legislador. El miércoles 13 fue el último sorteo. Cuando le preguntaron de qué vive, el libertario que crece en las encuestas en el camino hacia la Presidencia que ha emprendido, sostuvo que tiene ingresos suficientes con la venta de libros y por las conferencias que realiza.

Cada mes, el diputado pone a disposición de los inscriptos la friolera de 369.828 pesos, el monto que se le paga por su trabajo como legislador nacional. Pero Milei, como uno más del total de los 257 diputados nacionales que tiene el Parlamento, hace dos meses que debería estar trabajando, pero no lo hace. La Cámara de Diputados, en verdad, está virtualmente paralizada, con pocas comisiones conformadas y sólo con una sesión llevada adelante y de apuro, aquella por la que habilitó al presidente Alberto Fernández el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los primeros días de enero, apenas percibió su primera dieta (sueldo) como diputado de la Nación, el también liberal José Luis Espert ventiló en las redes cómo está compuesto su ingreso como legislador. Del bono que mostró, se concluye que cada diputado percibe un bruto (el total sin descuentos) de 423.173,90 pesos. A eso se le suman 30.020,23 pesos por movilidad, con lo que el total es de 453.194,13 pesos. 

Sin embargo, el neto que reciben los legisladores es de 369.829 pesos, lo que rifa Milei todos los meses. Los diputados también reciben un adicional por “gastos de representación”. Se los llama percepciones y, por ello, el Estado le paga a cada uno 35.317,92 pesos. Y, como todo empleado en blanco, también registran descuentos remunerativos como el aporte jubilatorio, de 11 por ciento. Por este ítem se le restan al total 34.991,42 pesos. Por PAMI se descuenta 3 por ciento, lo que equivale a 9.543,11 pesos y una cifra similar (9.543,11 pesos) por obra social. Tienen otro descuento de 2.115,87 pesos que destinan al Círculo de Legisladores y, finalmente, otros 62.489,55 pesos que se les descuentan por Ganancias. Los descuentos totales, entonces, de la dieta remunerativa, ascienden a 118.683,06 pesos.

Una estimación que se realizó semanas atrás en el propio Parlamento dio cuenta de que los proyectos de leyes sin tratamiento oscilan el número del millar. Allí hay de todo. Provienen tanto del Poder Ejecutivo como de las distintas bancadas del oficialismo y de la oposición. Este mes, abril, los legisladores han recibido el cuarto pago de lo que va del año. Ahora bien, ¿por qué se les ha pagado en verdad? Sin sesiones y sin la mayoría de las comisiones conformadas, los diputados han cobrado por practicar la rosca y por alimentar la grieta y las divisiones entre los frentes, aunque a la luz de lo que ha venido sucediendo en el último tiempo, también a potenciar, como se ha visto, las diferencias internas, graves, sorprendentes y lastimosas de los frentes mayoritarios, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

Las sesiones ordinarias fueron inauguradas por Fernández el 1 de marzo. A esa altura, muchos imaginaban que, a fines de este mes, todo Diputados se encontraría en pleno funcionamiento, con todas las comisiones. De un total de 46, sólo 14 estarían en condiciones de funcionar con todos su miembros y autoridades. Restan las más trascendentes, entre ellas, la de Justicia, la de Legislación y Asuntos Constitucionales y de Exteriores. El no haber puesto en funcionamiento la Comisión de Relaciones Exteriores le ha impedido a Diputados manifestarse sobre la invasión de Rusia a Ucrania, por ejemplo. Recién esta semana pareció alterarse la quietud cuando, en un rapto de hiperactividad, se conformaron 11 comisiones de un plumazo.

Las peleas internas en el Frente de Todos y su enfrentamiento con la oposición, a la que, el ganar terreno en las últimas elecciones le ha dado el derecho a reclamar posiciones más estratégicas a su entender, han paralizado la actividad de la cámara.

Recién para el jueves próximo, 5 de mayo, Diputados podría ponerse en movimiento por las sesiones especiales solicitadas desde la oposición en temas clave, como el de la boleta única papel para ser implementada en las próximas elecciones y para la discusión de una ley que solucione el inmenso problema de los créditos UVA. Ambas iniciativas habían recibido el número de firmas suficientes como para que Sergio Massa, el presidente del cuerpo, las convocara.

En la lista de temas postergados y eventualmente desprovistos de mayores conflictos entre oficialismo y oposición figura una serie voluminosa. Tanto a propuesta del Ejecutivo como del oficialismo y la oposición. Todos sin mayores conflictos, pero postergados por las internas y disputas de poder por el manejo, la constitución y el control de las comisiones. Allí hay de todo. Desde un proyecto para la promoción de inversiones en la complicada industria automotriz, el sector autopartista y su cadena de valor hasta otro vinculado con el fomento para el desarrollo agroindustrial, con el fin de agregar valor a la cadena de comercialización en las economías regionales. También figura la ley de cannabis medicinal y cáñamo industrial y que el presidente mencionara como gran productora de nuevos empleos, durante su discurso ante la Asamblea Legislativa, más otros como uno específico para estimular la construcción de viviendas.