El peronismo y el Gobierno mendocino reciben hoy a su rey. En el universo de dirigentes y funcionarios nacionales con poder, no hay nadie que importe e interese más a Celso Jaque que Néstor Kirchner, “el presidente”, como lo llaman todos, desde el número 1 de la provincia hasta el más pintado. Kirchner, desde sus oficinas en Puerto Madero, maneja los hilos de la política nacional.

    Desde allí, mirando el trencito eléctrico que costó casi 20 millones de pesos el kilómetro (tiene 2 kilómetros de recorrido total), hace ajuste y correcciones a la estrategia que sostiene el hegemonismo con el que sueña controlar por un buen tiempo el rumbo del país. Aquí en Mendoza, están convencidos de que la única llave maestra que existe es la de Kirchner. Y se sienten de parabienes con tenerlo hoy cerca y homenajearlo con un típico acto peronista, de los históricos, de los de siempre.

    Es el peronismo lo que mueve y mantiene en pie a Jaque y es el peronismo el que necesita a Kirchner para perpetuarse. Aunque no sea del íntimo agrado del ex presidente, este movimiento con sus variantes, sus tentáculos, sus mutaciones, sus miles de caras y manifestaciones, tanto por derecha como por izquierda, sigue siendo su basamento, su credo y el evangelio que consumen sus seguidores. Y Kirchner debió refugiarse en el peronismo. Por eso necesita de Jaque, como el mendocino necesita del peronismo y de Kirchner, su ocasional conductor.

    Aquí en Mendoza, están persuadidos de que se trata de eso, de pura conveniencia y urgencias políticas. No es lo mismo que el matrimonio que encararon años atrás los radicales K con Julio Cobos como abanderado con el por entonces presidente. Por supuesto que no es lo mismo.

    Este, el idilio que hoy se experimenta entre el malargüino y el hombre fuerte del país, persigue también la necesidad y la conveniencia mutua, pero tiene como garante de una mínima fidelidad el gen peronista. Y Kirchner necesita sumar. Acá en Mendoza, explican –con aires de cierta suficiencia–, que para la pelea por la sucesión de Cristina aparece entre 12 y 15 puntos por arriba de todos quienes han manifestado alguna voluntad de probarse el gobernador bonaerense Daniel Scioli.

   El ex motonauta, con ductilidad,paciencia e inteligencia,ha sabido forjar un perfil que le sienta bien al sector del poder económico y la clase acomodada de Argentina, como al del sector medio y bajo. Scioli parece ser, en ese sentido, el único que hoy amenaza el hegemonismo del universo K. Por eso es que Kirchner ha mostrado otra vez interés en la provincia y en Jaque. Si existe empatía, es un aditivo que hace más llevadera la relación.

    Pero no es el elemento esencial. Kirchner, quien en algún momento pensó en doblegar al movimiento y hasta trascenderlo, cuando se creía que la crisis de los partidos era ineludible, hoy necesita de todo el peronismo y con los gobernadores dentro y de su lado. Lo mismo ocurre con Jaque y los intendentes. La renovada comunión con el hombre fuerte de la política argentina trae consigo –se esperanzan en el Gobierno– una vía libre a la autopista que se dirige sin escalas a la billetera que sigue controlando Julio de Vido.

    El Ejecutivo está detrás de unos 2.241 millones de pesos cuya liberación y autorización dependen del humor de Kirchner y de la relación con él. Con esa plata, Jaque piensa darle forma a su plan estratégico basado en algunas obras viales, otras energéticas y muchas para responder a uno de los grandes problemas a futuro cercano, detectado por el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez: el colapso cloacal que se vislumbra para todo el Gran Mendoza, un preocupante asunto que retomaremos más adelante.

    En el universo K no cambia nada. Con Cristina o con Néstor en el poder, las provincias están condenadas a mantener un alineamiento directo con la Rosada, se coincida ideológicamente o no. Ese no es el punto. El punto es identificar las prioridades al momento de administrar los recursos para gobernar y trascender decorosamente. Jaque necesita recursos. Hoy se explica en parte por qué no se opuso al cambio del huso horario en el verano, cuando su pueblo, por eso, lo vistió de críticas y cuestionamientos.

    “Teníamos que bancarnos ese estado dos meses, nada más. Pero la política tiene esas cosas. San Luis, por ejemplo, no necesitaba de la Nación”, explica un hombre de mucha confianza del gobernador. Mendoza sí necesita de la caja nacional. Hace falta plata para diagnosticar certeramente lo que podría pasar en poco tiempo en el Gran Mendoza con el servicio de cloacas. Redes de 40 y 50 años de antigüedad podrían colapsar, debido, no sólo al término de vida útil de los materiales, sino al pavoroso crecimiento inmobiliario en altura.

    Los grandes y lujosos hoteles, los hospitales y las torres que se encuentran en construcción van a tener problemas, afirman desde la cartera de Pérez, quizás el ministerio más trascendente luego de los calientes de Seguridad, Salud y Educación. Se avizoran inconvenientes graves de saturación en los complejos de tratamiento de aguas cloacales de Campo Espejo, Paramillos, el de Guaymallén y el de Maipú. Sobre esos puntos, el Ejecutivo estudia una propuesta de una firma afincada en el Parque Industrial de Luján, que ha propuesto hacer bosques en los alrededores de estas plantas, en un plan de diez años, para utilizar, al fin del plazo, la madera como combustible para sus hornos.

    Pero en las intendencias el proyecto no termina de cerrar. Genera dudas. Jaque necesita plata para darle vida a su plan de construcción de 20 escuelas por año y achicar el déficit de 120 establecimientos educativos que tiene la provincia. Se piensa en alumbrar un gran polo energético e industrial en Malargüe y, para ello, también requiere de recursos que hoy controla el ilustre visitante del día.

    Sobre el polo en la tierra de Jaque, el Gobierno planea utilizar la sal residual que dejará el emprendimiento de Sales de Potasio de la minera Río Tinto para montar la fábrica de soda solvay y proveer de sal, a su vez, a Latin América Glass, una de las mayores industrias del vidrio a nivel mundial, que se instalará en San Rafael. Las necesidades son muchas. El tema será ver cuál es el precio que se pagará por conseguir el aval de los K y de su billetera para concretar los planes del Gobierno.

    Un gobierno que, ya lo ha demostrado, prefiere apostar a largo plazo y hasta enfrentarse al humor social reinante con el sólo fin de esperar los efectos de planes que, están convencidos, tendrán resultados que los reconciliarán con la mayoría. Se verá.