La explicación emerge simple y contundente: no tenía ningún sentido enfrentarse y dividir el universo electoral que ambas fuerzas comparten, para servirle en bandeja una oportunidad de oro a un peronismo opositor que “está roto en mil pedazos”, como ha dicho una de sus líderes, la senadora hiperkirchnerista Anabel Fernández Sagasti. Claro que, se sabe, en Mendoza, el movimiento que supo gobernar la misma cantidad de veces que el radicalismo con sus socios desde 1983 en adelante, hoy luce disminuido y sin chances, usando términos piadosos. Con lo que ese argumento que se despliega a nivel nacional sobre el enemigo k y populista a vencer, por acá camina sin sustento. Hubo una razón más que apuntaló la gestación y conformación de la alianza: Alfredo Cornejo, el conductor del gobierno y de Cambia Mendoza, hace tiempo que marcha convencido, en la intimidad, que su exitosa fuerza provincial hoy no podría contra el aluvión Milei. Ir hacia un enfrentamiento franco y directo significaría perder la elección; por poco, sí, pero una derrota al fin que no ha querido ni quiere experimentar.

Además la Alianza Cornejo-Milei para las elecciones del 26 de octubre se sostiene en una demanda mayoritaria de los mendocinos, visible en las encuestas: garantizar la dirección que ambas gestiones le han impreso al rumbo del Estado, más marcado en la nación que en la provincia: orden fiscal general, control del gasto público y la búsqueda de un modelo económico que termine seduciendo a la inversión privada la que es, tanto para Cornejo como para la Administración Milei, la única que puede impulsar con fuerza la generación de riqueza y la creación de empleo genuino y de calidad que no se ha dado, ni en el país ni en Mendoza, desde los últimos quince años a esta parte.

El apoyo a la entente explica que hay una porción más que importante de la ciudadanía, del orden del 70 al 80 por ciento de acuerdo con las estimaciones que ha medido la consultora Martha Reale, que está dispuesta a sostener el modelo incluso, como se entiende, con las consecuentes penurias que han surgido detrás de un cambio que asegure otras condiciones estructurales beneficiosas para el desarrollo del país.

Cornejo ha coincidido con el plan desplegado por Milei para frenar la inflación y Milei ha obtenido del mendocino las señales y gestos suficientes, por caso en el parlamento y en las múltiples declaraciones públicas del gobernador, como para apostarle a un discurso electoral común y sacarle provecho, más que a una confrontación que al menos por ahora no fue visto ni pertinente ni útil.

Los críticos al acuerdo, que existen particularmente dentro del radicalismo gobernante, creen ver como un inconveniente muy peligroso y difícil de superar, además de explicar, todo ese despliegue de autoritarismo y de soberbia que rodea al estilo de gobierno de Milei. “Pega muy mal”, revela Reale. Aunque otra vez, el orden macro y el éxito del plan antiinflacionario, supera en las valoraciones positivas del electorado todo lo negativo que podría aportar.

Tampoco nadie, ni en el gobierno ni en las filas libertarias, esconde la oportunidad del acuerdo y la especulación sobre un triunfo claro en las elecciones. El interés, por sobre todas las cosas, está puesto en ganar. Los libertarios se quedarán, cuanto menos, con dos de los tres diputados nacionales por Mendoza que conseguirían con una victoria cercana al 50 por ciento del electorado, intuyen, entusiastas. Y Cornejo asegura uno de esos tres, premio que podría recaer en Pamela Verasay, la actual diputada nacional que conseguiría con eso la reelección. La nominación de la diputada del Este no es oficial, ni está confirmada desde ya. Pero su nombre ya fue sondeado a pedido de la Casa de Gobierno mendocina.

Los intendentes de Cambia Mendoza habrían cumplido un papel clave en la construcción del acuerdo con los libertarios y mientras se estaba en medio de las negociaciones. Particularmente en el entendimiento y comprensión de las urgencias del gobierno provincial, por sobre lo que sucede en sus territorios, en su mayoría administrados cómodamente. Cornejo supo conducir, sobre todo, muchas particularidades e intereses alrededor de los caciques y éstos con mayor o menor convencimiento, alineados. En los concejos deliberantes los jefes comunales se enfrentarán a un nuevo escenario –como el de Cornejo frente a la legislatura donde probablemente pierda el control de la mayoría–, con nuevos concejales que responderán a Milei y otros al petrismo, por los que llegarían de la mano del ministro de Defensa, Luis Petri y rival interno del cornejismo en el presente y para el 2027, indudablemente.

También Petri se sometió al acuerdo, en apariencia, sin traumas. “He sido de los primeros en hablar de un frente común entre Cornejo y Milei”, dice a quien le pregunte. E incluso lo demuestra con declaraciones en ámbito nacional, opinando desde el radicalismo, detrás de la conveniencia de ir a buscar las coincidencias con el PRO y La Libertad Avanza.

Otra historia es la que podría emerger luego de las elecciones de octubre. Nadie descarta que con el paso del tiempo y la cercanía del recambio institucional las diferencias que hoy se disimulan exploten como un volcán. Se verá, dicen todos. El huracán Milei, su paso arrollador, su ingreso virulento en el escenario de la política nacional demolió lo establecido y hasta los códigos con los que se movía la generación de tintes analógicos. El pragmatismo juega un rol central hoy. En poco tiempo más, hacia la segunda parte de la era Milei, será otra vez el bolsillo quizás superando en preponderancia a la esperanza de este tiempo. Quién lo duda.