Ante la ausencia de buenas noticias y una realidad cada día más dura, todo en medio de un proceso electoral que más que disfrute está torturando a la política, en el gobierno de Rodolfo Suarez crece la ansiedad ante lo que se considera el inminente fin del proceso de selección del grupo empresario que se asociará a la Provincia para la explotación del yacimiento de sales Potasio Río Colorado, en Malargüe.

A casi dos años de iniciada la búsqueda del socio inversor y operador del yacimiento, la Unión de Bancos Suizos (UBS) está a punto de entregarle a la Provincia el informe con el ganador del concurso, de entre los tres que quedaron seleccionados, luego de que hicieran una oferta concreta, no vinculante, para quedarse con el negocio. Esa grilla, ordenada con las posiciones 1, 2 y 3, podría acercarse al Ejecutivo el mismo fin de semana, algo que no descartan en el Ministerio de Economía y el área que ha
seguido de cerca el trámite.

La UBS fue la consultora que se contrató para que saliera al mundo a ofrecer el yacimiento de sales del Sur y detectara al mejor grupo posible y más serio de entre
los interesados. Y, una vez que se devele la identidad del mejor posicionado, se abrirá
un lapso de unos 15 días, de acuerdo con lo que se especula, para cerrar la negociación y no necesariamente la Provincia está obligada a firmar un contrato con la ganadora.

El fracaso en la búsqueda del acuerdo definitivo está previsto. Si esto último llegara a suceder, la Provincia tiene que abrir un mismo mecanismo de negociación con el segundo en la grilla y así hasta el tercero.

Pero la ansiedad que sobrevuela el cuarto piso de la Gobernación está dando a entender que se está cerca de definir finalmente el socio operador de la mina.

Una de las primeras novedades que ha deparado el proceso de selección es que habrían emigrado del concurso amplio los interesados extranjeros. Y los tres que siguieron, de donde saldrá el elegido, son argentinos, aunque uno de ellos tiene alguna ramificación en el exterior. “Argentina no es nada saludable para las inversiones en estos tiempos”, explicaron en el Ejecutivo Al gobierno de Suarez se le termina el tiempo. Está a solo cuatro meses de abandonar el poder. Culminar el gobierno con el anuncio del inversor privado en Río Colorado le traería algo de satisfacción en un contexto muy difícil y pocas realizaciones de todas aquellas que se había propuesto hacia fines del 2019, con otro país y otro mundo, claro está. La pandemia, que sobrevendría a los pocos meses de iniciada la gestión, más el fracaso que cosechó al intentar modificar la Ley Antiminera, determinaron un sendero ponzoñoso por demás.

Si ahora, Suarez, consigue firmar el contrato con la empresa por Río Colorado, se abrirá un horizonte beneficioso hacia delante con la posibilidad de la operación de la mina aporte una inversión a la Provincia de unos 1.000 millones de dólares, que es lo que insumiría la puesta en marcha de una operación productiva por 1,5 millones de toneladas del fertilizante que demanda buena parte del mundo.

“La Provincia no tiene el interés en mantener el control, buscamos un inversor que tenga capacidad financiera y operativa sobre el proyecto y, eventualmente, nosotros le aportaremos el activo principal, que es el yacimiento, y una serie de activos físicos”, dijo algún tiempo atrás, Emilio Guiñazú, el funcionario que está al frente del emprendimiento.

Según se cree, la Provincia mantendrá un por ciento del yacimiento y el aporte al negocio –los activos físicos y el terreno en sí–, ha sido cuantificado en unos 300
millones de dólares, aproximadamente.

Desde fines del 2013, año en que definitivamente Vale abandonara el yacimiento, luego de que comenzara y decidiera un camino de redefinición de sus inversiones en todo el mundo, Mendoza comenzó a buscarle alguna solución a lo que se consideraba una promesa de crecimiento y desarrollo para el Sur nunca antes conocida.

En los no menos de tres viajes a China que se organizaron entre la administración de Francisco Pérez y Alfredo Cornejo se buscó interesar al gigante asiático para hacerse cargo del yacimiento. Pero se llegó tarde: los chinos ya habían puesto el ojo en Canadá, donde había invertido más de 300 millones de dólares en una mina un poco más chica que la mendocina. Hasta que se dispuso negociar con los brasileños de Vale y lograr el traspaso de todos los bienes a la Provincia, fin al que se llegó recién tres años atrás. Y fue cuando la UBS fue contratada para detectar un socio inversor y operador interesado
en la mina. Ese proceso es el que, todo indica, ha llegado a su fin a tal punto que se cree que entre fin de semana y los primeros días del mes presentará la posición de los tres grupos. Con el primero se inicia la negociación y, una vez que se alcance el acuerdo, dicen en el Ejecutivo que se develarán los detalles de la inversión más la identidad de la empresa.