El conflicto entre ellos viene de varios años. Ellos, los anestesiólogos reunidos y representados en una asociación que los nuclea, han venido exigiendo un trato diferencial del resto de los profesionales de la salud. Para el Gobierno, conforman una corporación extorsiva desde muchos puntos de vista y en Salud han asegurado que no se rendirán ante sus exigencias y planteos ajenos a la realidad de la provincia.
La relación, sensible y a veces explosiva, comenzó a agravarse en medio de lo peor de la pandemia, cuando la Provincia decidió cerrar quirófanos y suspender las intervenciones quirúrgicas programadas para focalizar todo el potencial sanitario, de equipamiento y recurso humano, en el combate del coronavirus. Fue una decisión política (lógica y necesaria, según el Gobierno, para disponer un mejor uso de los recursos) que los anestesiólogos entendieron que fue dirigida contra su sector, particularmente afectando la formación, capacitación y práctica de los nuevos profesionales.
El enfrentamiento ha venido escalando hasta hoy, tanto, que los anestesiólogos aseguran que, de un total de 150 profesionales que se han venido desempeñando en el Estado, 68 han renunciado, obligando a la suspensión de cientos de cirugías programadas en todos los hospitales de la provincia (solo en San Rafael se menciona el número de 1.200) y a la paralización de otro número voluminoso, también, de quirófanos en todos los hospitales en manos del Estado.
“Recordá que el único que te cuida y puede suministrar anestesia es un médico anestesiólogo. Si sos aspirante a residente de Anestesia es importante que tengas en cuenta que la residencia que elijas tenga las condiciones para formarte”, dice una voz en off sobre un video que la Asociación Mendocina de Anestesia, Analgesia y Reanimación difundió a mediados del año pasado, cuando la entidad le exigía al gobierno de Rodolfo Suarez mantener los quirófanos abiertos y la continuidad de las cirugías programadas para no interrumpir la formación de sus profesionales. En ese tiempo, las cirugías y los quirófanos fueron suspendidos y cerrados por Salud, obligado, dijo, por las urgencias que impuso el COVID. Hoy han sido suspendidos en gran número y cerrados en otro tanto por la ausencia de anestesiólogos.
Si bien el conflicto gira alrededor de demandas integrales sobre la gestión que hace Salud en torno al recurso con que cuenta y que afecta a los anestesiólogos –el de la formación por medio de las residencias es uno de esos puntos–, lo esencial parece asentarse en el monto que el Gobierno ha fijado para las prestaciones de los profesionales de la salud, el mismo para todos, incluyendo los anestesiólogos. Hasta marzo, el Estado reconocía 19.560 pesos por un turno de 24 horas para los profesionales en días de semana y 20.880 pesos para los sábados y domingos. Luego del aumento alcanzado en paritarias, de 40 por ciento, esos valores se han fijado en un poco más de 27.000 pesos para las guardias en días de semana y de 29.930 pesos para los fines de semana. Desde la Asociación Mendocina de Anestesiólogos (AMA), los profesionales están exigiendo un pago mínimo de esas guardias del orden de los 55.000 pesos, aunque las fuentes aseguran que se podría alcanzar un arreglo si se fijaran en alrededor de 40.000 pesos.
Antes de partir hacia Israel, el gobernador Rodolfo Suarez habría mantenido la directiva de no ceder ante los planteos del sector. En el Gobierno aducen que lo que se paga es todo lo que se puede y que una modificación en ese nomenclador obligaría a un aumento generalizado hacia el resto de los profesionales, como los cirujanos, por caso. El otro punto es que el Ejecutivo no acepta que el anestesiólogo sea lo más importante dentro de un quirófano, como lo presenta la asociación. “Allí adentro son todos iguales y ninguno puede estar por arriba de otro”, argumentan en Salud.
Según las planillas oficiales, un médico clase 8, la máxima a la que puede aspirar un profesional, percibe por 24 horas de guardia al mes unos 190.000 pesos y, si alcanza el máximo de 55 horas, unos 450.000 pesos. Además, el profesional puede repartir sus horas de trabajo también en el ámbito privado, como la mayoría lo hace.
En el Gobierno están convencidos de que en el sector privado pueden llegar a cobrar mucho más que lo que les paga el Estado y a todo esto agregan que lo que tiene que tener en cuenta la asociación de los profesionales es que el Estado, a su vez, los forma, con sus recursos. “El Estado los ha formado y los comparte con el sector privado. Tienen que entender esa situación”, agregan a todo esto, admitiendo que las negociaciones “no han llegado a buen puerto” y que será difícil que, incluso, se reanuden tal como están.
En el Ejecutivo rechazan que la corporación médica, en este caso la de los anestesiólogos, les maneje la política de los aranceles. Sostiene que aceptar lo que se reclama dejaría asentado un mal precedente hacia el resto del ámbito sanitario. Según los números que maneja Salud, los anestesiólogos en la provincia todavía no llegan a ser los 250 que dicen en la AMA. Afirman que, de acuerdo con los matriculados, ascienden a 229 y que Mendoza se maneja con la cantidad recomendada a nivel global: la media mundial es de 9-10 cada 100.000 habitantes, contra los 8-8,5 que tiene la provincia.
