El peronismo, la fuerza política dominante en Argentina en los últimos 60 años, ha entrado en el “túnel del tiempo”, según un destacado dirigente, con las candidaturas presidenciales de los ex mandatarios Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
Pero para lograr sus aspiraciones, Menem (1989-1999) y Duhalde (2002-2003) deberán destronar a Néstor Kirchner, esposo y antecesor en el cargo de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, quien busca reforzar su poder dentro del partido de masas creado por el general Juan Domingo Perón a mediados de los años 40.
Con ese fin, el peronista Frente para la Victoria, el sector del matrimonio Kirchner, logró aprobar en el Parlamento, a comienzos de diciembre, antes de perder la mayoría parlamentaria, una reforma política que apunta a fortalecer a las fuerzas tradicionales en desmedro de las pequeñas.
Esa reforma, que obliga a los partidos a hacer elecciones internas abiertas a todos los ciudadanos, supone una traba para que los peronistas disidentes se lancen a las lides electorales por fuera de las estructuras partidarias.
El Partido Justicialista (PJ) ha sido tradicionalmente un mero instrumento electoralista, pero la reforma política ha revalorizado su simbología en un contexto en el que algunos disidentes formaron alianzas con fuerzas conservadoras.
Otros peronistas disidentes que mantienen cierta afinidad con Kirchner ganaron escaños de diputados luego de crear sus propios partidos y la reforma los obliga a optar por consolidar esas fuerzas o regresar al redil del PJ.
Pese a este panorama, Menem y Duhalde anunciaron la semana pasada que están dispuestos a competir por la presidencia.
El encuestador y analista Roberto Bacman, director del Centro de Opinión Pública, consideró, en declaraciones a Efe, que la candidatura de Menem “es folclórica”, pero la de Duhalde muestra “en serio” una disputa de poder.
Duhalde, antiguo mentor político de Kirchner, “no está dispuesto a regalarle a este el peronismo”, tanto por la estructura como por el dinero que manejará el partido con la reforma política, sostuvo Bacman.
El analista y encuestador Ricardo Rouvier, en su blog, Siglo XXI, opinó que Kirchner (2003-2007), quien retomó el liderazgo del peronismo al que había renunciado poco después de su derrota en las legislativas del 28 de junio, se “afianza en su caracterización” de lo que significa el control del PJ.
Rouvier considera que Kirchner ve que detrás de las estructuras de su partido “se puede concitar un consenso del pueblo peronista” y su “alianza estratégica” con la Confederación General del Trabajo, el mayor y más antiguo sindicato del país, “apunta a cerrar filas también en el peronismo, amén de controlar el conflicto social”.
Todos los analistas recuerdan en que los peronistas disidentes han acusado a Duhalde de “haber creado al monstruo Kirchner” y ahora le exigen que “acabe con él”.
El ex mandatario ratificó su candidatura para las elecciones presidenciales del 2011 y descalificó a posibles competidores por el liderazgo y la candidatura presidencial peronista.
Ni el senador y ex corredor de Formula 1, Carlos Reutemann, ni los diputados Felipe Solá y Francisco de Narváez “pueden reorganizar el país, porque nunca lo han hecho”, declaró Duhalde a radios locales.
“Es muy malo para los argentinos tener que elegir entre Drácula y Frankenstein”, dijo el domingo Alberto Fernández, quien fue jefe de Gabinete de Kirchner y luego de Cristina Kirchner, hasta que se distanció de ellos, a fines del año pasado.
Lo que sucede en el peronismo “es lo más parecido al túnel del tiempo”, comentó el ex jefe de Gabinete, para quien Kirchner “quiere volver de cualquier modo” al poder y Duhalde “se equivoca” si “piensa que tiene que volver” al Gobierno.
En los últimos 60 años, sólo tres presidentes argentinos lograron cumplir mandatos completos, y los tres fueron peronistas: Juan Perón (1946- 1952), Carlos Menem (1989-1999) y Néstor Kirchner (2003-2007).
