Develados los frentes y las asociaciones electorales que saldrán a competir por la provincia, en junio con el primer turno de ese filtro electoral que prevén las PASO, para llegar al 24 de setiembre, la fecha determinante, la discusión que viene debería concentrarse en las ideas sustanciales que cada uno propondrán y defenderán para sacar del desastre a la provincia. Porque no con otra palabra más acertada que la del desastre podría describirse una situación actual en donde la mitad de su gente sobrevive bajo la línea de pobreza, una economía que tiene más del 40 por ciento del empleo informal sin registrar, que a la vez cuenta con los niveles más bajos de salarios en el sector privado de los últimos 15 años y que viene de registrar un 8,3 por ciento de inflación en el mes de marzo con el precio de los alimentos y medicamentos por las nubes.
Alfredo Cornejo, por el oficialismo y Omar de Marchi desde el nuevo frente que acaba de conformar, puede que sean, indubitablemente, el mayor peso de una campaña que debería presumirse más sofisticada por la complejidad de la crisis y por la propia presión de un electorado que, por descarte, tendría que mostrarse mucho más exigente y fino al momento de la elección. Porque, también está claro que una población sin un compromiso superior del que ha venido demostrando tener por varios años; sin un grado de involucramiento tal que la conduzca a ser parte y responsable de la situación, no hallará los cambios que ansía que se den, se cumplan y aparezcan. Por el lado de la magia, ya se sabe, no llegan.
Es probable que Cornejo y De Marchi, sumando al peronismo que en algún momento tendrá que decir hacia dónde va, utilicen la semana para entretener con el tejido de candidatos que se inscribirán y se conocerán oficialmente hacia el fin del sábado que viene. Pero de ahí en más no tendrían que hablar de otra cosa de lo que tienen en la cabeza para lo que viene y para lo que quieren, por decisión propia, protagonizar. Y en ese escenario, ya existen algunas pistas de hacia dónde dirán que irán.
En aquella campaña exitosa del 2015, la que le permitió acceder a la gobernación despojando del poder al kirchnerismo que cumplía dos períodos en el gobierno, Cornejo logró dar un mensaje medular del que se desprendió el resto de la propuesta a la sociedad. Junto al compromiso de terminar con el relato mágico e ineficiente de aquellos años, Cornejo logró concentrar una idea fuerza basada en la transformación de un Estado que se había tornado inviable. Con claridad y contundencia les dijo a los mendocinos que ordenaría las cuentas públicas, sobre la base del control del gasto y de la evolución de la planta de personal. El Estado, decía el hoy senador nacional, tiene que estar al servicio de los privados y de quienes lo sostienen con los impuestos y mostraba, en las charlas, los cuadros del descalabro de las administraciones que lo habían precedido. Cornejo decía que se concentraría en un Estado que prestara mejores servicios, gastara menos, que fuese más eficiente. Con eso le alcanzó.
Ocho años después, el panorama es más complejo para Cornejo. Deberá responder por lo que no se hizo y no se cumplió de todo aquel proyecto que debía seguir Rodolfo Suarez. Pero con una exigencia y desafío mayúsculo: las segundas vueltas no siempre han sido mejores, con lo que tendrá que romper con eso si llega; el asunto a develar es qué tendrá que hacer para llegar, ¿qué remplazará a aquella idea del 2015 que encontró con cierta facilidad y que pudo transmitir? En la intimidad, para esta nueva oportunidad que se le ha presentado, dicen que ha analizado romper con una inercia que no conduce a ningún lado y que a duras penas permite que la decadencia no sea más rápida. Para ello, un camino es el de cambiar la agenda y romper con mitos y unas cuantas taras. ¿Se animará? ¿prometerá algo así? No hay respuesta todavía para todo eso. Pero sí otra pista, que tiene que ver con el fracaso de Cambiemos, el gobierno que lideró Mauricio Macri en la nación.
El año pasado, entrevistado por Perfil, Cornejo dijo que los cambios que hoy necesita el país “requieren de una narrativa contundente, no políticamente correcta, sin decir nada. Necesitamos –agregó– ideas claras y concretas sobre las reformas. Eso fue lo que pasó en el 2015, que de tanto vender esperanza, que se arreglaban fácilmente los problemas, ganó Mauricio Macri con un escaso porcentaje, pero no había un mandato de cambio concreto para su gobierno. Los temas no habían sido debidamente narrados, por eso la gente se sorprendía con ciertas medidas y no tenían acompañamiento masivo”. Entonces, parado hoy frente a los mendocinos, ¿cómo narrará los problemas de la provincia, la ausencia de respuestas del gobierno que deja Suarez y lo que en verdad hay que hacer? Lo veremos en breve.
Y para De Marchi, al igual que a su rival, le ha llegado el momento de explicar y ampliar aquel plan que dijo que fue elaborando durante todo el 2022 como propuesta de seducción a los mendocinos. Y ahora sabremos, no hay otro remedio, qué tipo de ideas sintetizó como solución para los problemas de la educación, para el hábitat y vivienda, para el desarrollo económico y para la transformación digital para la provincia, los cuatro ejes en los que ha dividido su oferta básica para un eventual gobierno propio.
Hasta ahora, De Marchi ha dicho que con la educación avanzará en desarrollar las competencias digitales, la comunicación, la investigación y en explotar y hallar las aptitudes socioemocionales y de liderazgo, se supone, de los chicos. Pero se encontrará con que casi un 55 por ciento de los chicos menores de 14 años son pobres, con lo que antes deberá resolverles el problema de acceso a los servicios básicos y elementales que no tienen. Y todo junto a la vez.
De Marchi dice que conoce que cuanto menos 25 mil familias viven en asentamientos y que Mendoza tiene un déficit de 161 mil hogares. Y que cuenta con la solución para ello. Ahora se develará. También explicará cómo hará para mejorar el clima de negocios para darle vía libre al desarrollo económico para crear empleo privado y mejorar el nivel de salarios; cómo hará para bajar la presión impositiva; bajar el gasto público y la alícuota de Ingresos Brutos, el impuesto más distorsivo de todos.
Por último, el líder de la nueva unión de los mendocinos, el que está invitando a hablar a la ciudadanía de los temas centrales, propone conectividad plena como un bien social para toda la provincia, clave para una educación de calidad y el desarrollo integral de la provincia, sugiriendo el despliegue de todos los operadores privados posibles.
El momento de las respuestas y de las explicaciones ha llegado. Finos, muy finos y atentos tenemos que estar para escucharlos y detectar sarasa y relato. Es el momento de todos.
