Credit: Fotos: El Sol

Han sido unas PASO extraordinarias. Si alguno creyó que esta herramienta de la democracia corría algún peligro de ser extinguida, tras lo ocurrido este domingo ese fantasma se ha esfumado. Porque han sido los mendocinos los que las tomaron para enviar mensajes múltiples en todas direcciones y nunca han parecido ser tan claros.

El triunfo del frente oficialista, el de Cambia Mendoza contra el resto, debe ser descompuesto y analizado desde adentro. Porque el retador del ganador Alfredo Cornejo, Luis Petri, ha sido el vehículo más claro y contundente de cientos de miles de mendocinos que están advirtiendo que la poderosa y potente máquina que el propio Cornejo ideó hacia fines del 2015, no sólo necesita ser reparada, sino por sobre todas las cosas una reconfiguración porque ya no rinde como antes. Si Cornejo, el que va por una meta nunca alcanzada por el radicalismo ni por ningún otro gobernador, alcanzar por segunda vez el que se conoce como el Sillón de San Martín, no escucha, ni toma nota de lo que le viene en tono muy fuerte de advertencia por la vía de Petri, es probable que arruine lo que para muchos mendocinos –según lo que parece haber quedado dicho este domingo– es la alternativa posible, más cercana y realizable para cambiar Mendoza.

Ese cambiar Mendoza, que anoche fue mencionado por Cornejo como el objeto y meta fundacional de la entente ideada en el 2015, es lo que está en crisis. Y no sólo está en crisis por una macroeconomía desvencijada, enferma y maltrecha, sino porque por la vía de Petri es muy probable que se le haya marcado una diferencia con el relato oficial que no es menor: todavía se puede hacer mucho desde Mendoza pese a esa macro en manos de un gobierno populista que no funciona. Todavía es posible avanzar mucho más de lo que se ha hecho en bajas impositivas y que todavía hay margen para preguntarse en serio si no ha llegado el momento de replantear ese costado de la política fiscal precisamente para mover los motores de la economía provincial; los que de alguna u otra manera dependen no en todo, sino en alguna medida, de herramientas en manos del gobernador al frente del Ejecutivo, o de la misma Legislatura.

Petri, que superó ampliamente el piso de la minoría dentro de Cambia Mendoza y que sumando sus votos puros lo acerca en las preferencias a otros competidores del arco opositor, logró en esta elección capitalizar un sentimiento cuasi opositor a Cornejo que en verdad existe dentro del espacio gobernante. Se trata de ese universo de votos que alguna vez creyó ver que tenía en sus manos Omar de Marchi y que por fuera de la coalición –como lo hizo en esta oportunidad–, los tomaría para sí con el sueño de catapultarlo hacia la gobernación o dejarlo cerca. Pareciera que tal sueño, para el diputado nacional, sigue vivo y se esmerará, sin dudas, en realimentarlo con la vista puesta en el 24 de setiembre. Pero se tendrá que preguntar y quizás replantear seriamente en la intimidad la estrategia y analizar el voto que consiguió Petri supuestamente opositor a Cornejo, o anti Cornejo como fue interpretado por el mismo De Marchi y también por la fórmula ganadora en el frente Elegí, por qué razón no logró cosechar esa adhesión, o por qué razones si existiendo un amplio menú anti gobierno no optó por alguna de ellas.

De Marchi y su Unión Mendocina tienen más claro, desde este domingo, el lugar que la sociedad ha elegido para que ocupe. Quizás sea el de que se convierta en una nueva oposición potente y con más energía que la que ha demostrado tener el histórico peronismo, desde ayer un poquito más K que antes tras el triunfo de la dupla Omar Parisi-Lucas Ilardo. Si De Marchi no logra mejorar su desenvolvimiento hacia setiembre, cuanto menos le queda la posibilidad de tomar el control de la oposición y pararse enfrente de un equipo de gobierno que conoce como nadie, evitando el abuso de poder que tanto ha venido cuestionando y criticando. Un abuso en el poder que ha amenazado la calidad institucional de una provincia que, así y todo, ayer también ha logrado ratificar en parte su bien ganada superioridad cívica frente a otras tantas: PASO, sin reelección del gobernador, con ficha limpia y boleta única papel. Son atributos de los cuales el mendocino tiene derecho a sentirse más que orgullo. El gran mensaje de la PASO tiene que ver con las cuestiones a corregir de modo urgente para salvar a la provincia.

Ciertamente quien está en problemas es el peronismo. La colonización que ha sufrido por parte del camporismo y el kirchnerismo lo han dejado fuera de carrera por un buen tiempo. Es que no da indicios de posibles transformaciones internas que lo conduzcan a darse cuenta de que ha sido más por su propia culpa que por un cambio en el gusto de la sociedad el haber perdido el vínculo con el pueblo que bien supo representar varios años atrás. Lo curioso es que siga insistiendo con la misma fórmula, el mismo discurso y el mismo relato y la misma cantinela. Todo esto con la sorprendente aparición este domingo de otras posibles razones que sus dirigentes han aventurado por sus constantes fracasos, cuando alguno de sus más encumbrados representantes hiciera mención a las tragedias y los golpes duros por pérdidas dolorosísimas que han sufrido en el último tiempo. El desconcierto es total y quizás por eso De Marchi, con poco, les está sacando el lugar.