El lugar donde se hará la audiencia pública por el proyecto San Jorge.

El sábado 2 de agosto, a las 10 de la mañana, en la estancia Yalguaraz, a unos 35 kilómetros de la Villa de Uspallata y al pie del cerro San Jorge, se dará comienzo a un evento histórico que si bien no tendrá característica de vinculante, su desarrollo, su aporte, su forma de ser llevado adelante y sus conclusiones podrían llegar a marcar el futuro de la explotación de cobre no sólo de Mendoza, sino de la que podría darse en el resto del país que mirará con marcada expectativa lo que allí suceda.

¿Resulta desmesurado o exagerado darle a un acontecimiento de forma, como el de una audiencia, semejante importancia e impacto? No pareciera por varias razones, empezando por cierto grado de ansiedad de buena parte de los más de 6 mil habitantes que se abren a una posibilidad de crecimiento y desarrollo para la región complementaria al turismo, la ganadería y la agricultura que hoy la sostienen.

Para la empresa y el gobierno, desde ya, la audiencia sobre la evaluación del impacto ambiental del proyecto PSJ Cobre Mendocino es un tema central. Porque abre los últimos pasos a cumplir por el emprendimiento en marcha que el sector minero nacional está mirando con cuatro ojos. PSJ está en condiciones de convertirse en el primer yacimiento en explotación del país, por delante de los gigantes establecidos en San Juan (Josemaría, Los Azules, Pachón, Filo del Sol, Altar); en Salta (Taca Taca) y Catamarca (MARA). Y no sólo por ser el primero en tal condición, sino por ser la llave hacia un camino de producción de cobre que el país importa siendo uno de los territorios con mayores reservas a nivel global, sino por el crecimiento de la demanda de un mundo que decidió algunos años atrás ir reconvirtiendo su motor económico hacia fuentes de energía limpias, menos contaminantes, detrás de la meta del carbono cero. Para ello, los minerales considerados críticos como el cobre, el litio y las tierras raras entre otros son fundamentales para el objetivo. Sorteado el paso de la audiencia, llegará el tratamiento legislativo de la nueva DIA que se tuvo que realizar por lo que se conocía como el proyecto San Jorge, probablemente para setiembre u octubre, y una vez conseguida la aprobación política (prevista en la Ley 7722), el inicio de la construcción del yacimiento que demandaría entre 18 y 24 meses. En concreto, hacia fines del 2027 y comienzos del 2028, PSJ podría arrancar la explotación de cobre abriendo un rango de actividad plena no menor a los 15 años, con una posibilidad cierta de extenderlo a casi el doble. Se verá.

Unas 700 personas se habían inscripto hasta este martes para ser parte de la audiencia a la que se podrá asistir presencialmente en el mismo lugar en donde se tiene previsto llevar adelante la explotación, o de forma virtual. Pero hay algo más curioso sobre el creciente interés alrededor de la movida minera. A comienzo de semana la compañía publicó una convocatoria para un curso teórico práctico en perforación en diamantina. “Si vivís en Uspallata y querés capacitarte en una de las tareas más importantes de la minería moderna, esta oportunidad es para vos”, rezaba el convite distribuido por las redes. El curso se dictaría en dos días, el 3 y 4 de julio próximo con un cupo no superior a las 40 personas por cada día. En menos de 3 horas ya se habían inscripto 148 aspirantes sólo de Uspallata como se estableció como condición. El mismo lunes la convocatoria debió suspenderse al superar la cantidad de lugares que se había previsto.

En Uspallata el interés es mayúsculo. Tras varios años de demonizada, la explotación de la minería metalífera y en potencia, tal el estándar en el que se encuentra actualmente en la provincia, ha comenzado un sendero nuevo e inexplorado invirtiendo la carga de la prueba que tuvo desde unos quince años atrás hasta no hace mucho. El mundo cambió, las técnicas mejoraron, las empresas ganaron en confiabilidad al abrir sus procedimientos al público y adaptar sus métodos a los nuevos tiempos, pero sobre todo y junto con todo eso, la realidad económica argentina hizo el resto. Una clara e inmensa mayoría entiende que no se está para desestimar ningún tipo de actividad económica, que todas pueden ser compatibles entre sí y en un contexto de diversidad total como el que existe en Mendoza dejar afuera a un sector (cualquiera sea) por desinformación, interés político, meras especulaciones, o por puro dominio de la ignorancia y el atraso resultaría imperdonable para las actuales generaciones.

Un análisis a vuelo de pájaro sobre los inscriptos a la audiencia refleja que por ahora casi la mitad de los inscriptos proviene de la propia Uspallata. Y muchos de ellos han decidido salir a demostrar el interés por la explotación. Como el caso de Gabriela M: “Soy de Uspallata, mamá de tres hijos. No todas las voces están en contra de la actividad minera. Hay mucha gente a favor. Las pruebas están en la cantidad de gente que se ha inscripto en los cursos. Esa es una realidad que nosotros vivimos a diario. Yo quiero para mis hijos esas oportunidades, que puedan elegir qué estudiar, dónde estudiar y a qué dedicarse”. O el de Miriam B: “Me dedico al turismo y hace 30 años que estoy en Uspallata. Pienso que es perfectamente factible, posible que la minería coexista con el turismo. No tiene por qué ser una antinomia, una cosa o la otra”. Es el caso de Federico O.: “No creo que Uspallata esté toda a favor de la minería, pero tampoco creo que esté todo en contra. Primero hay que informarse. Soy de la idea de que no hay que atacar ni mucho menos hostigar el pensamiento diferente. Tenemos que saber qué es la minería, de dónde proviene y las cosas que utilizamos. Actualmente vivo en Uspallata, y la idea de poder desenvolverme o poder tener un futuro es pensar en qué proyectos o qué sueños puedo tener. No puede ser que en el 2025 sigamos en lo mismo: un negocio, una despensa, dos empresas de Wifi. Si bien no hablo en representación de nadie, ni tampoco hablo en representación de todos los jóvenes, mi realidad es que cuesta bastante conseguir las cosas”.

Los testimonios siguen y se multiplican: “Soy Patricia R. Vivo en Uspallata. Es muy duro vivir acá, estamos muy lejos de todo. Tenemos este hospital y recién a 120 kilómetros tenemos otro. Además, quiero para el pueblo que la gente se pueda desarrollar, que pueda tener su casa, su techo, que no tenga que estar cocinando con grasa porque no puede llegar a medio kilo de molida. Porque cuando llegas a tu casa tenés la calefacción central prendida y acá no. Tenés que salir con 17 grados bajo cero a hachar para poder tener la leña, para echarle a la salamandra porque la garrafa está cara y la luz mucho más y no tenemos otras posibilidades”. O la visión de Carlos V, quien está dispuesto a contar lo que es Uspallata: “Para aquellos que piensan que en Uspallata no quieren minería, les digo que siempre ha sido minera. Hay gente que no le gusta mostrarse, la gente es muy tranquila y quieren a la minería por ha sido minera. Hoy es famosa por el turismo, pero siempre ha sido minera. Como yo hay muchos que quieren que esto arranque ya. Por lo tanto, por qué no darle una oportunidad a que vuelva la minería acá a Uspallata a que volvamos a vivir bien, que se pueda crecer, a que nuestros hijos puedan volver a estudiar, a que nosotros como padres podamos seguir estudiando. ¿Por qué no? Nunca es tarde para aprender, nunca es tarde para estudiar. Hay que darle para adelante, hay que darle oportunidad a los nuevos”.