La provincia ha venido transitando en calma la campaña nacional hacia las PASO del 13 de agosto. La calma que no ha tenido la interna de Juntos por el Cambio a lo largo y ancho de casi todo el país. La pelea frontal entre los dos contendientes de la principal coalición opositora, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, que ha llevado a sus respectivas fuerzas a librar duros enfrentamientos en distritos como CABA, Santa Fe y en alguna medida también visibles en una Córdoba que hoy elige al nuevo intendente que gobernará su capital, se disimuló en Mendoza al punto tal que el oficialismo logró unificar para los dos que buscan la nominación a la presidencia, la misma lista de precandidatos a diputados nacionales encabezados por Lisandro Nieri al que siguen Patricia Giménez y Víctor Ibáñez.

El acuerdo alcanzado no ha sido poca cosa, en un contexto en donde muchos temen en las consecuencias, y severas, que podrían dejar las heridas de la competencia en diferentes escenarios, con el impacto menos querido en octubre, para la elección general que pondrá cara a cara al candidato opositor contra Sergio Massa, el crédito con más chances para defender y representar al kirchnerismo en el poder.

Pero está claro, y no hace falta buscar pruebas testimoniales ni mucho menos reveladoras, que la inmensa mayoría en el oficialismo mendocino ansía que Bullrich llegue a la presidencia, si es que el gobierno nacional cambia de mano, antes que Rodríguez Larreta. Los motivos están explicados en el cómo y en las formas. Se trata de una preferencia que viene más por lo actitudinal que por las aptitudes propiamente dichas de ambos aspirantes.

Es el mismo estilo aplicado por Alfredo Cornejo a las campañas desde que ganara la provincia en el 2015 y que no abandonara nunca hasta estos nuevos tiempos. No es otra cosa que esa postura de dureza extrema y embestida franca contra el kirchnerismo lo que le ha dado al propio Cornejo, y así lo entiende su equipo más cercano y sus principales colaboradores, los mejores momentos y provechos.

Y si bien para esta campaña es evidente que el oficialismo debió apelar a otra configuración por la aparición en escena de Omar de Marchi con su Unión Mendocina, producto de la partida del ex líder del PRO de la coalición, y que amenaza con debilitar la magnitud del poder que ha venido administrando y usufructuando Cambia Mendoza, de igual manera, con cierta y determinada voltereta, el cornejismo no se ha privado de pegar al lujanino –acompañado por Daniel Orozco–, con ciertos estigmas del populismo que remiten a lo mismo y a la misma cosa que hay que derrotar por ser perniciosa para la provincia, según la estrategia.

Son cuestiones de formas, está claro, que no aseguran de todas maneras un resultado cantado a favor de Bullrich en Mendoza y sólo en Mendoza hay que decir porque en el país nada está dicho, como el que esperan Cornejo y compañía. Porque si el votante de Juntos por el Cambio que hoy debe decidirse entre uno y otra, o al revés, y sólo tuviera para ello el plan de acción de los dos aspirantes, digamos las propuestas, la “vieja” plataforma electoral que se usaba en otra época, Bullrich, por lo demostrado hasta ahora, podría estar en desventaja.

En Mendoza, y también en otras jurisdicciones, pero particularmente por esta tierra, han sido el porteño, y su compañero el gobernador jujeño Gerardo Morales, quienes más se han esmerado en eso de ofrecer un programa, un grupo de propuestas y de ideas, vagas es cierto pero una oferta al fin de cuentas, sobre qué hacer con el desarrollo y la economía de la provincia.

En cambio, lo de Bullrich ha girado más en el plano de las consignas, en el de los golpes de efecto y en ese “es todo, o es nada” con el que machaca por todos lados. Aunque también se ha dado, no hay que negar y sí reconocer, que con la incorporación de Luis Petri, la ex ministra de Mauricio Macri ha conseguido algo del volumen de contenido del que adolece, al menos hasta ahora hay que admitir.

Son estilos que difícilmente puedan confundirse. El punto es qué preferirá el votante al momento de decidir. Morales ha pasado por Mendoza con la experiencia ejecutiva con la que cuenta, de lo que ha hecho gala y hablando de las falencias, ausencias, demandas y necesidades de una provincia, como la nuestra, que ha tenido serios problemas para mantener en pie la actividad económica.

Es allí en ese ámbito en donde Rodríguez Larreta parece sacar alguna luz de ventaja sin que eso termine modificando el gusto del mendocino, según encuestas, por Bullrich. Pero Morales ha hablado del potencial de energías limpias dormido que tiene la provincia a lo que le ha sumado, con un discurso distinto y más contundente que el que suele utilizar el sector minero, que la provincia podría sumarse a ese tren productor y luego exportador de cobre que podría liderar San Juan en breve una vez que entre en actividad el yacimiento de Josemaría.

“Mendoza tiene una posición y no me meto; sólo planteo, con el potencial de sus recursos naturales. Pero hay que separar los minerales, de los minerales críticos para cuidar al planeta: el litio y el cobre son para cuidar el planeta”, dijo días atrás Morales cuando visitó Mendoza. Con ellos, agregó, “se podrá acumular energía renovable y se podrá enfrentar el calentamiento global. En el 2026, las tres provincias que conformamos Jujuy, Salta y Catamarca, vamos a estar exportando 12 mil millones de dólares. Chile exporta 40 mil millones de dólares y nosotros 0 peso. El de San Juan exportará 3 mil millones de dólares y el de Salta, el de Taca Taca, 2 mil millones más, con lo que Mendoza podría sumarse en esta lucha que tenemos para cuidar el planeta”.

En Cambia Mendoza están seguros que esa interna en la provincia se resolverá a favor de Bullrich y no arriesgan un resultado en la nación. La presencia de Petri le aportará más chances a Bullrich en Mendoza. Y el ex diputado es el que incorpora, al menos en el reparto de roles, la carnadura de la que no se ocupa la precandidata a la presidencia. Pero Petri, a diferencia de Morales, está más concentrado en las ofertas vinculadas con la seguridad a nivel nacional que con la economía, un aspecto que puede traerle a la fórmula una ventaja sobre Rodríguez Larreta, o bien equilibrar las posiciones. “La idea para Mendoza ya la explicité en la PASO”, podrá decir el esteño, en su defensa, si en caso se le llegara a preguntar. Pero de igual manera, nadie puede afirmar cuál de los dos aspectos gravitará más que el otro. Sin embargo, para ese dilema, el oficialismo mendocino le da un corte sin mayores análisis: “Es lo que más le conviene a Mendoza, no importa quién de los dos sea el elegido y lidere frente a Massa y el kirchnerismo”.