Más de diez días después del comienzo del intenso temporal que azota la cordillera mendocina, la rutina en la alta montaña cambió radicalmente. En Las Cuevas, Penitentes y Puente del Inca los pobladores conviven con calles sepultadas por la nieve, rutas cerradas y una incertidumbre que, según ellos mismos reconocen, podría extenderse hasta los primeros días de agosto.

En Las Cuevas, uno de los sectores más afectados, la acumulación supera los dos metros y medio. Cada jornada comienza igual: salir con la pala y volver a abrir los accesos antes de que una nueva nevada los vuelva a cubrir.

Carlos, propietario del restaurante La Caballeriza, explicó que debieron construir un túnel para ingresar y salir del local, ya que la puerta principal quedó completamente tapada por la nieve.

El tunel construido para poder entrar y salir del comercio

“Si pasa cualquier cosa, necesitamos una vía de escape”, resumió.

Mientras esperan que Vialidad Nacional logre avanzar con el despeje, la prioridad ya no pasa por trabajar, sino por conservar el edificio en condiciones. Mantener la calefacción encendida y dejar correr agua para evitar que las cañerías se congelen se convirtió en una tarea diaria que implica importantes costos, aun cuando el restaurante permanece cerrado.

Sin vacaciones de invierno, no hay trabajo

El impacto económico atraviesa toda la alta montaña. En Penitentes, donde complejos turísticos y alojamientos permanecen sin actividad desde el 16 de julio, la abundante nieve promete una excelente temporada para los próximos meses, pero llegó en el peor momento.

Verónica, propietaria de departamentos turísticos, contó que debió cancelar todas las reservas antes del temporal por cuestiones de seguridad.

“Terminó siendo una jugada del destino. O no tenemos nieve o tenemos tanta que tampoco podemos trabajar”, resumió.

La situación se repite en Las Cuevas. Carlos aseguró que las vacaciones de invierno, el período de mayor movimiento del año, ya están prácticamente perdidas.

“La temporada venía arrancando bien, pero hasta agosto no vamos a recibir visitantes. No hay camino para llegar hasta acá”, explicó.

Las Cuevas (Video de gentileza)

En Puente del Inca, el panorama es similar. Víctor, comerciante de la zona, señaló que quienes permanecieron en la montaña estaban preparados para afrontar un invierno complicado.

Todos los veranos juntamos leña, gas y mercadería porque sabemos que estas cosas pueden pasar“, contó.

Pese a las dificultades, mantiene una mirada optimista. Considera que la enorme cantidad de nieve permitirá extender la temporada turística durante gran parte del año. “Ahora perdimos las vacaciones de invierno, pero creo que vamos a tener nieve hasta fin de año”, afirmó.

La comunicación entre vecinos a pesar del aislamiento

Mientras las rutas continúan cerradas, los habitantes de la alta montaña encontraron en la organización una forma de sobrellevar el aislamiento.

En Las Cuevas permanecen unas diez personas entre comerciantes y encargados de hoteles y edificios. Se comunican todos los días a través de un grupo de WhatsApp para saber cómo está cada uno y coordinar necesidades, mientras Gendarmería, Vialidad Nacional y la Policía colaboran con el abastecimiento cuando las condiciones climáticas lo permiten.

Los vecinos destacan el trabajo de los equipos que intentan despejar la Ruta 7, aunque reconocen que el temporal también limita el avance de las máquinas.

Por ahora, ninguno se anima a poner una fecha cierta para el regreso de los turistas. Entre ellos, la sensación es compartida: si el pronóstico vuelve a cumplirse, la cordillera seguirá aislada varios días más y la prioridad continuará siendo la misma que desde hace casi dos semanas: mantener abiertos los accesos, cuidar las viviendas y esperar que la montaña, finalmente, dé una tregua.