“La democracia es renovación”, sentenció, convencido, el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, el 10 de diciembre del 2021, casi menos de un año, en momentos en que disponía cambios en su gabinete de gobierno, en algunos ministerios y secretarías. Los analistas políticos de la vecina provincia interpretaban, por entonces, que el ascendente político del Frente de Todos de innegable proyección nacional, con los cambios dispuestos, se preparaba para la contienda electoral del 2023 aireando la estructura y reanimando la gestión. “La renovación es parte de un proceso, me va a pasar a mí en el corto o mediano plazo”, agregó aquel día.

Lo nuevo, lo que hasta no hace mucho aparecía como un perfil recortado y sobresaliente en el horizonte de los políticos del oficialismo en los que se podría sentar cierto grado de esperanza de una visión política no sólo moderna, sino, por sobre todo, más republicana, acaba de restablecer en su provincia el polémico y retrógrado sistema de Lemas, el que tendrá vigencia desde el próximo turno electoral del 2023 para cuando venza su actual gestión al frente de la provincia.

Sólo Santa Cruz contaba, hasta ahora que se suma la vecina San Juan, con tal sistema electoral que puede permitir que un candidato a gobernador que no haya alcanzado la mayor cantidad de votos se transforme en el ganador. El sistema de Lemas da la posibilidad de que, dentro de un mismo espacio electoral, un partido o una coalición –al que se lo reconoce como el Lema–, se puedan presentar un número de candidatos sin límite, en donde a cada aspirante se lo entiende como un sublema. Al final de la contienda, el sublema más votado suma el número de votos obtenido por los sublemas a los que superó y todos juntos se suman al lema por el que han competido internamente. El lema con más votos, en este caso, el partido, frente o coalición es el que se termina imponiendo en la elección general.

Pero puede suceder que el candidato más votado en la elección general, el elegido con más votos por la voluntad popular, sea derrotado y marginado, finalmente, por un candidato de un lema competidor que ha conseguido menos votos individualmente, pero, como el resto ha sumado para sí, es, al fin de cuentas, el ganador.

La reforma al sistema electoral sanjuanino fue aprobada ayer por la Legislatura con el voto mayoritario del oficialismo peronista y el negativo del arco opositor, y aunque se presentarán recursos ante la Justicia para frenar su puesta en marcha, en la oposición no alimentan muchas esperanzas a la luz de lo que sucedió con Santa Cruz, cuando, en diciembre del 2018, la Corte declaró inadmisible un recurso presentado por los radicales contra el sistema tras las elecciones gubernamentales del 2015. En aquel momento, el radical Eduardo Costa había obtenido el 41 por ciento de los votos; Alicia Kirchner, 34 por ciento, y Daniel Peralta, 17 por ciento. Los votos obtenidos por Peralta se le sumaron a Kirchner, con lo que la hermana del ex presidente se convirtió en la gobernadora, imponiéndose por sobre otro candidato, en este caso, Costa, de Cambiemos, que le había sacado 7 puntos de diferencia. Pero, la Corte no resolvió el entuerto, porque, al rechazar la presentación, lo hizo con el agregado de que es la Justicia provincial la que tiene que resolver una cuestión puramente vinculada con el código electoral de esa jurisdicción.

Lo propio había sucedido varios años atrás en la provincia de Santa Fe. En las elecciones del 2003, Hermes Binner superó el 42 por ciento de los votos, y el socialista resultó ser el candidato más votado de entre todos. Pero quien ganó la elección y el derecho a la Gobernación fue el peronista Jorge Obeid, que había obtenido un poco más de 24 puntos. Los votos de los sublemas radicales, que participaban en el lema general de Binner, no fueron suficientes como para entronizar al candidato más votado. Los cinco sublemas peronistas superaron al de los socialistas con los radicales. En Santa Fe ya no rige el sistema, como tampoco en las provincias que en el pasado eligieron gobernadores bajo esta modalidad, tales como La Rioja, Salta, Chubut, Jujuy, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán. Hasta ahora, que se suma San Juan, la Ley de Lemas sólo tenía vigencia en la provincia de Alicia Kirchner.

No sólo en San Juan se ha cuestionado esta idea de Uñac que ahora se ha cristalizado con la aprobación legislativa. También lo hicieron referentes de la oposición nacional, como Mario Negri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. En San Juan, todos coinciden en que, con el cambio del código electoral, el gobernador busca resolver su interna con José Luis Gioja, del que fue vicegobernador en la época cuando el veterano dirigente estuvo al frente de la provincia y al que remplazó promediando el gobierno tras aquel accidente en helicóptero que casi le costó la vida. Y es evidente que Uñac no se ve alcanzado por los aires renovadores que cree que les tocan en algún momento a todos. “De acuerdo con cómo yo miro la vida, cambio la comodidad por el desafío y hay cosas que en la vida son naturales y se tienen que desdramatizar”, le agregó a sus dichos, el 10 de diciembre hace menos de un año, cuando cambió parte de su gabinete, cerrando con su visión de la democracia, ratificando que, para él, el sistema que hemos elegido para vivir en sociedad “es renovación y la renovación no implica alguien contra alguien, los que llegan contra los que se van, porque, en definitiva, nadie se está yendo”.

En San Juan, todo indica que nadie se está yendo ni nadie se quiere ir y, cuando hay diferencias, como ahora, posiblemente, y un inevitable enfrentamiento entre dos caciques, entre dos alfa, pues, lo mejor es dirimirlo como sea, aunque haya que violentar, posiblemente, la voluntad popular.