Demagogia: práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
Bobo: falto de entendimiento o de razón.

La campaña rumbo a la gobernación en Mendoza transita por los mismos caminos de siempre, al menos en las últimas décadas. La diferencia es que la actualidad del país y la provincia interpela, tal vez como nunca, a los candidatos.

Sin un fenómeno disruptivo como Javier Milei ni nadie capaz de subirse a la ola libertaria, en Mendoza los tres principales postulantes para suceder a Rodolfo Suarez recorren la provincia con mensajes obvios, repetidos y demagogos.

Alfredo Cornejo, ganador de las primarias por un margen mucho más estrecho del esperado por Cambia Mendoza, tuvo que abrazarse a Luis Petri para ofrecer una imagen de unidad en el oficialismo que, en el fondo, no es tal.

El cornejismo siempre miró de reojo a Petri, al punto de vincularlo -despectivamente- más con el PRO que con la UCR. Pero el sorprendente resultado que obtuvo el actual candidato a vicepresidente en las PASO provinciales (se quedó con 4 de cada 10 votos de CM) obligó a Cornejo a modificar su estrategia de campaña.

Entonces el actual senador nacional se comprometió a implementar, en caso de ganar, las principales propuestas de campaña de Petri. La más simbólica, por lo que significó para la gobernación de Cornejo, es la revisión integral del ítem aula, la herramienta creada en 2016 con la que se logró frenar el ausentismo docente.

Claramente, el ítem aula no figura entre las principales preocupaciones de los mendocinos, pero aparentemente sí es un tema importante para la campaña política.

Por eso Omar Parisi y Lucas Ilardo, la fórmula peronista, propuso directamente eliminarlo. Para que no quede ninguna duda, el PJ pidió una sesión especial en el Senado para debatir su derogación de manera inmediata, como si existiera una urgencia real. Entonces habrá show, chicanas y cruces en el recinto. Pero cuando los gritos se acallen y el humo se disipe, todo quedará igual.

Antes de las Primarias que dejaron al justicialismo en su piso histórico, Parisi prometía la construcción de 16.000 viviendas en su eventual gestión, más del doble que cualquier otro gobernador en la historia. El déficit habitacional en Mendoza sí es un gran problema, pero a la vista de los resultados, ese número no alcanzó para convencer a los votantes. Ahora la fórmula del Frente Elegí morigeró su mensaje y evita mencionar cifras.

La Revisión Técnica Obligatoria (RTO) tampoco está en el ranking de las angustias de una provincia con el 40% de su población debajo de la línea de la pobreza y una tensión social en ascenso. Sin embargo, se metió de prepo en la campaña electoral.
Omar De Marchi, candidato a gobernador de La Unión Mendocina, anticipó que eliminará ese requisito apenas asuma, en caso de ganar el 24 de septiembre. Antes lo había hecho Mario Vadillo (Partido Verde), quien acusó al lujanino de “mentiroso, estafador y panqueque” por apropiarse presuntamente de su idea. Los cortocircuitos entre ambos postulantes tienen antecedentes: el más vergonzoso ocurrió en General Alvear en mayo pasado, donde se cruzaron palabras como “caradura” y “corruptito de medio pelo”.

Hay que recordar que la RTO en la provincia se aplicó tras la adhesión a la ley nacional de tránsito, a mediados de 2020. Pasó un trámite legislativo, fue aprobada por ambas cámaras y promulgada por el Ejecutivo. Luego recibió algunas modificaciones que la flexibilizaron. También hubo inversiones importantes para instalar y equipar a una veintena de talleres en diferentes puntos de la provincia.

Pero De Marchi afirma que eliminará la RTO de un golpe, aunque no explicó cómo. ¿Lo hará por decreto? ¿O con un proyecto de ley? ¿Cómo espera atraer inversiones si cambia las reglas de juego de un día para el otro? ¿Qué harán los empresarios y empleados afectados?

La audacia de las propuestas de los partidos y dirigentes políticos es inversamente proporcional a la distancia que tienen con el poder. Raúl Baglini expresó esa idea en los años 80 y fue tal su impacto que quedó en la historia como el Teorema de Baglini.

En una Mendoza estancada, la estrategia electoral sigue esos parámetros definidos genialmente por el fallecido diputado radical. Porque la campaña de vuelo muy bajo no ofrece propuestas ni soluciones a los grandes problemas, con un nivel de discusión tan o más pobre que la realidad provincial.